1/8/08

ROSARIOS NEGROS (Publicado en el DIARIO CÓRDOBA EL 25-10-1966 1966)

Conocemos por haberlo leído, ya en libros de antropología, ya en libros de esoterismo, la existencia desde la lejana Edad Media de las llamadas misas negras que, parecen ser, perduran hasta el día de hoy.
En ellas, los adoradores de Satán, pues estas misas eran una de las formas con las rendían culto a su soberano maestro, sus discípulos hacían el más execrable escarnio y representación sacrílega de la Misa católica.
Los manteles del altar, eran negros, el crucifijo se ponía invertido, el vino de la consagración era sustituido por sangre de algún animal sacrificado para ello, y a veces por sangre humana etc.
De lo que nunca habíamos oído hablar era de los "rosarios negros”.
Según he leído en dos artículos aparecidos en este Diario, en el Albergue Infantil del Cerro Muriano, dependiente de la Excma. Diputación de Córdoba y costeado con los dineros de los contribuyentes, durante los campamentos a los que han asistido este verano niños de entre ocho y doce años se les ha enseñado a “rezar” una especie de “rosario”, que por la mofa soez, escarnio chocarrero y desvergonzado mal gusto parece ser que intenta emular y quizás superar a las conocidas misas negras.
¡Basta ya de que todo este bien y de que nada tenga importancia!.
¿Qué valores se les esta enseñado a nuestro niños y jóvenes?
¿Cómo van a poder respetar las opiniones de los demás, unos niños a los que a esa temprana edad, sus pedagogos (monitores, animadores, preparadores... lo que sean) les están enseñado a mofarse y hacer escarnio de una opiniones/ creencias que para otros son sagradas?
Nuestro Estado es aconfesional, en buena hora, pero por eso precisamente no puede ni debe ir en contra de ninguna creencia, sea ésta cual sea.
Nuestra Diputación que se sustenta con el dinero de todos nosotros, debería no permitir ni tolerar que a los niños, a los que supuestamente se les da una formación añadida a la que reciben en las escuelas, se les manipulara de forma tan ignominiosa, ni se les inculcarán tales ideas que socavan desde los cimientos los pilares del respeto a los demás que son en los que descansan toda sociedad democrática.
La cosa no debe quedar ahí. Algunos, los interesados de siempre en que las cosas no tengan importancia, dirán que el “caso” no pasa de ser una anécdota sin transcendencia y que lo mejor es pasar página y no mostrar interés alguno por el asunto.
Pues mire usted por donde la cosa sí tiene importancia. Resulta que esos campamentos son para que los niños lo pasen bien, se diviertan, y como cosa añadida, se les enseñen valores cívicos, buen comportamiento y respeto a los demás. La Diputación que les ha pagado, vuelvo a repetir, con nuestro dinero, debe frenar estos tipos de actuaciones. La única forma de poner coto y barrera a ellas, es, como mínimo abrir un expediente informativo y depurar las responsabilidades de todos los que hayan intervenido en el asunto. Y el presidente de la Diputación, José Mellado, si no se había enterado, ni tenía conocimiento de lo que se “enseñaba” a los alumnos en los campamentos, que se entere.
A estas alturas ya lo sabrá. Es de esperar y no debe consentir que el socaire de su “tolerancia” se cobijen talantes intolerantes para los demás, ni se dé pábulo a que unos niños que adoptan las actitudes de sus mayores sigan “aprendiendo” este tipo de cosas que a lo que conduce es a fomentar unos odios innecesarios y unas posturas intransigentes que son caldo de cultivo para todo tipo de totalitarismos
MANUEL VILLEGAS RUIZ.

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