3/8/08

LA RAMBLA EDAD MODERNA

La Rambla, villa de realengo, estaba adscrita al alfoz de Córdoba , por cuyo fuero se regía, aunque tenía su concejo propio y un término bien delimitado. Córdoba intervenía en los asuntos municipales de La Rambla y nombraba cuatro regidores, un alcalde con atribuciones jurídicas en primera instancia un alguacil que administraba justicia y dos jurados.
Esta dependencia de la capital duraría hasta que en 1647 Felipe IV la exime de dicha sujeción, permitiéndole nombrar su alcalde mayor, al que confiere jurisdicción en primera instancia. Poco dura esta autonomía, ya que en 1652 Felipe IV la entrega al Conde- Duque de Olivares, cuyo heredero, el marqués de El Carpio,. la vende en 1677 por 60.824 ducados a los marqueses de Almodóvar. A su muerte, por motivo de deudas, se embarga el señorío, y administra su jurisdicción la autoridad real hasta 1706, en que se devuelve la villa al marqués de Almodóvar y ya señor de la Rambla.
Vuelve a ser administrada por jurisdicción real de 1730 a 1735, siendo nombrados los alcaldes por la misma villa y confirmados por la Real Chancillería de Granada Retorna al dominio de los de Almodóvar , hasta que las Cortes de Cádiz suprimen los señoríos jurisdiccionales..
Su privilegiada ubicación, en el camino de paso hacia Sevilla, Málaga y Granada, hizo que gozase de la pujanza propia de todas las ciudades de encrucijada y la visitasen varias veces los Reyes Católicos, Carlos I, Felipe II y Felipe V, así como infantes y príncipes herederos.
Extendía su jurisdicción sobre Santaella, Montalbán, Montemayor, Fernán – Nuñez y San Sebastián de los Ballesteros de los que percibía tributos.
La mayor densidad de población se da en La Rambla a lo largo del siglo XVI. En el censo de pecheros de 1530 se contaban 1.381 vecinos los que supone unos 6.200 habitantes llegando a fines de esta centuria a 1931 vecinos.
El 6 de febrero de 1521 las ciudades contracomuneras de Andalucía se reunieron en La Rambla y redactaron un acuerdo, confirmando por los reyes el 23 de mayo de 1521, en el que se consignaban sus puntos de oposición a las Comunidades. Por tal finalidad Carlos I concedió a la villa entre otros el privilegio de nombrar procuradores en Cortes, derecho que no gozaban muchas ciudades de Castilla.
Miguel de Cervantes aunque fijó su residencia en Ecija para cobrar el tributo llamado “el pan de Andalucía” vivió cierto tiempo en La Rambla . En ella redactó un poder a nombre de su primo Rodrigo de Cervantes, que habitaban en la villa, para que prosiguiese la comisión de cobro de 1.272 fanegas de trigo al vicario de La Rambla Alonso Sánchez de Piedrahita, cuando don Miguel tuvo que ausentarse para defenderse de los cargos que se le imputaban.
La despoblación y subsiguiente decadencia de los siglos XVII y XVIII , y sus causas principales, entre otras son las siguientes.
Las excesivas contribuciones. En seis años perdió más de mil habitantes para no pagar impuestos. La obligaron a contribuir en la construcción de los puentes de Toledo en Madrid, Alcolea en Córdoba y Triana en Sevilla, además en el puerto de Málaga.
El desinterés que sus señores, los marqueses de Almodóvar demostraban por los asuntos de la villa. El pueblo decía que éstos sólo se preocupaban de La Rambla para recoger los tributos y gastárselos en Madrid.
La colonización de Carlos III que fue nociva para La Rambla pues La Carlota y San Sebastián de los Ballesteros se crearon en parte, a expensas de su término al que privaron de los montes de La Parrilla.
MANUEL VILLEGAS RUIZ.