3/8/08

CAPÍTULO VII EFECTOS PSICOLÓGICOS DE LAS TAREAS INCOMPLETAS

Introducción.
Los métodos modernos de la producción se caracterizan por la división de la elaboración de los productos en muchas unidades o submontajes. Cada uno de los trabajadores hace o monta solamente una parte, de modo que pocos empleados tienen la experiencia de producir un objeto completo. ¿Es esencial para la satisfacción en el trabajo que se complete realmente la tarea?
Se cuenta el caso de un obrero al que en su lecho de muerte le preguntaron sus amigos si tenía un último deseo. Sí, respondió. Traedme una tabla con un tornillo atornillado hasta la mitad y dejadme atornillarlo hasta el final.
Este hombre había trabajado toda su vida en una cadena de producción, atornillando tornillos en una tabla hasta la mitad; quería ahora tener la satisfacción de terminar una de estas actividades.
Las interrupciones son también frecuentes, e impiden la terminación de la tarea. Un capataz que saca a un hombre de su trabajo está impidiendo la terminación de la tarea.
En un caso, al querer sacar un capataz a un hombre del trabajo que estaba haciendo, éste se negó a abandonarlo hasta que no lo terminó El capataz hizo hincapié en su autoridad, e insistió en que el hombre hiciese lo que había dicho él. Se sucedieron unas palabras, y finalmente, el trabajador golpeó al capataz. Este se dio un golpe contra una máquina y murió. Esta muerte fue el resultado directo de una pelea, que comenzó por un simple deseo, que si hubiese sido atendido, habría evitado la terminación de una tarea.
Ocurre con frecuencia que un hombre se niega a empezar un trabajo cuando se acerca el final de la jornada. Esta conducta indica una tendencia general a evitar comenzar algo que no se puede terminar. Siendo así, es injusto el hecho de poner “obstáculos” al final del día como una muestra de deslealtad, desobediencia o deshonestidad.
Los ejemplos que hemos dado demuestran que la necesidad de terminar una tarea empezada presenta un problema psicológico de no pequeño interés a la Dirección. Puesto que este problema se ha investigado cuidadosamente en el laboratorio, es interesante estudiar los resultados con algún detalle.


Experimentos sobre la no terminación de la tarea.
Para obtener un indicio del efecto de terminar la terminación de una tarea, un experimentador midió la influencia de la interrupción del trabajo sobre la memoria. Se pidió a los sujetos que realizasen un grupo de veinte tareas, tales como modelar animales, hacer filas de judías, y resolver acertijos. Se los permitió a los experimentados que terminasen la mitad de las tareas, pero se interrumpió la otra mitad, impidiendo su terminación. Al final del experimento se pidió a los sujetos que enumerasen todas las cosas que habían hecho. Se halló que recordaron la tarea incompleta con una frecuencia de casi dos veces la de las completas. Los test de memoria, dados algún tiempo después mostraron la misma diferencia. Cuando se terminó una tarea fue sencillo olvidarla, mientras que cuando no se terminó persistió en la memoria e incluso llegó a atormentar al sujeto. Cuando se les permitió, más tarde terminar las tareas incompleta los sujetos experimentaron un gran alivio y desapareció la diferencia de memoria.
Otros aspectos del experimento demostraron que se crea cierto sistema de energía cuando se realiza una tarea, y que es la energía que no se ha gastado la que influye sobre la memoria.
Una canción fuerte rompe esta energía, lo que indica que el sistema de energía tenía una base emocional. La fatiga reduce la energía obtenida para una tarea, de modo que cuando no realizaron los experimentos en circunstancias fatigosas, hubo una diferencia entre los efectos de las tareas terminadas y no terminadas.
En otro experimento se demostró que existe una fuente tendencia a completar las tareas no terminadas. El experimentador abandonó la habitación con un pretexto, observando luego a los sujetos a través de una mirilla, y vio que los sujetos cogían furtivamente del pupitre las tareas que no le había permitido terminar. Terminaron rápidamente estas tareas y las colocaron otra vez en su sitio. Cuando volvió el experimentador, los sujetos actuaron como si hubiesen estado sentados todo el tiempo. No era orgullo lo que les hizo desear terminar la tarea incompleta, por el contrario tenían necesidad de derrochar energía acumulada para dicha tarea. En varias ocasiones al encontrarse el experimentador con los niños que actuaron anteriormente en el experimento, les pidieron permiso éstos para terminar las tareas que habían sido interrumpidas.
Se ha demostrado experimentalmente que la realización de una tarea produce un estado psicológico y que exige su terminación. La fuerza de esta necesidad varía con interés, el punto en que se interrumpió y el individuo.
Recientemente se ha demostrado que las tareas no terminadas por una persona pueden hacer sentir a otra la necesidad de terminarlas. Las tareas sin terminar que dependen de cómo estén experimentadas tienen un efecto perturbador y deben tenerse en cuenta al investigar la satisfacción en el trabajo.
Las tareas más afectadas por la interrupción son las que tienen un punto definido de terminación. Por ejemplo, cuando se modela un perro de barro, la tarea no se ha terminado hasta que el animal no ha adquirido todas sus partes. La interrupción de tareas de este tipo produce invariablemente reacciones definidas. En contraste la tarea de alinear judías se consideró como ya terminada a pesar de la interrupción. Una larga hilera de judías parcialmente terminada puede ser también una pequeña hilera totalmente terminada. Los efectos de algunas tareas terminadas fueron semejante a los de algunas tareas no terminadas, la investigación reveló que tales tareas aunque completadas se consideraron como incompletas. Por ejemplo, se había resuelto un acertijo, pero el sujeto podría creer que se había equivocado al principio y creer que se le había interrumpido porque no había descubierto cómo resolverlo.
El deseo de terminar las tareas incompletas agradables es mayor que el de completar tareas emocionalmente neutras, pero el que la tarea sea o no desagradable no influye sobre el grado en que se desee completarla.
El punto en que se interrumpe una tarea es algo muy importante. Las interrupciones hechas casi al final de la tarea crean un deseo más fuerte de completarlas que las interrupciones próximas al comienzo. A medida que se aproxima el objetivo o el fin de una tarea comenta la motivación para terminarla y se eleva la tensión creada por la interrupción.
Los individuos que consideran la tarea como una actividad resultan más afectados por la no-terminación que los que reaccionan hacia la tarea como algo que el experimentador desea que haga. Cuando una persona llega a abstraerse en lo que está haciendo y realiza un buen progreso, una interrupción es algo muy penoso. Las peronas que pueden comprender difícilmente, o no comprenden la estructura interna de una tarea y cómo se relacionan sus partes con la totalidad no resultan afectadas con la no terminación. Las variaciones en la forma en que se considera una tarea explican algunas de las otras diferencias individuales. Que se tengan que separar dos clavos o aprender cómo se soluciona un acertijo, determinan el punto de terminación de tal problema.
La forma en que se considera un encargo puede alternarse mucho algunas veces, cambiando las instrucciones simplemente. Sin embargo, no todas las peronas responden a las instrucciones, algunas establecen sus propios criterios de terminación.
Terminación de la tarea y aburrimiento.
Los experimentos sobre la interrupción de la tarea demuestran claramente que la terminación de una tarea, representa un fuerte incentivo u objetivo. Cualquier cosa que se hiciese para permitir experiencias de terminación de la tarea representaría una forma de motivación y debería de considerarse como tal en la relación con los métodos establecidos para incrementar la motivación en el trabajo. El aburrimiento es lo opuesto a la motivación por lo que el sistema de denegar oportunidades para terminar la tarea, es un estudio del aburrimiento, mientras que la creación de tales oportunidades, es un estudio sobre la motivación. El tema de la interrupción de la tarea lo tratamos aquí debido principalmente a que los métodos modernos de trabajo han hecho que muchas tareas se hayan convertido en monótonas y aburridas. Algunas veces los verdaderos motivos que logran la eficiencia han producido involuntariamente otra forma de ineficiencia e insatisfacción a través de la división del trabajo. El problema es ahora evitar este yerro en lugar de sublevase contra los métodos modernos de tiempos y movimientos.
Existen dos medios. Hacer lo posible para evitar las interrupciones y crear tipos adicionales de experiencias de terminación. Cada uno de estos métodos sugiere una variedad de innovación. Evitar las interrupciones innecesarias, y una reorganización de la situación es lo que hay que conseguir, de manera que se considere de modo distinto el propósito de la interrupción.
Por ejemplo, un niño esta jugando en el patio y su madre quiere que entre en la casa para comer, Por el bien del niño y la conveniencia de la madre, su juego debe quedar interrumpido. Con frecuencia el niño se resiste a la interrupción y no acude a la llamada de su madre. Si se utiliza la fuerza, puede originarse una escena emocinal en lugar de una comida agradable. Vamos a suponer, sin embargo que la madre se da cuenta de que el niño está simulando conducir un camión pesado en la carretera de Madrid y que ella comprende que le falta todavía bastante para llegar a Madrid, su punto de destino, o punto de terminación de su actividad. En estas circunstancias, ella puede decir que posee un restaurante en la carretera de Madrid y preguntar si al conductor del camión le gustaría entrar a comer. El niño puede ahora parar a comer sin ser interrumpido. Además, la madre se aprovecha de la situación, porque el niño come ahora como un conductor de camión.
Las interrupciones pueden evitarse con frecuencia especificando los puntos de parada. Se le puede decir a un niño que tendrá que volver después a dar una vuelta más en los caballitos del “Tiovivo”. Si los niños están jugando a un partido de fútbol se les puede hacer que consideren el segundo o tercer gol cómo punto de parada. Un director de empresa, después de aprender los efectos de las interrupciones, decidió ser más considerado con su secretaria. Utilizó dos señales en su zumbador, una larga, significaba “Lo siento, venga de prisa”, y dos cortas que significaban “Cuando llegue a un punto de descanso, me gustaría verla”. Informó que su secretaria estaba muy contesta con esta medida, y que estaba francamente sorprendida de las escasas veces que necesitó utilizar la señal larga.
Prevenir a una persona, y darle por tanto una posibilidad de llegar a una parada, representa otro método de evitar interrupciones. En este caso la responsabilidad de hallar un buen punto de parada se deja a elección de la persona interrumpida El lector recordará que a menudo repasa su tarea para ver cuánto le queda por hacer, puede que haya mirado el final de este trabajo para ver cuantas páginas más le quedan. Esto será particularmente cierto si el lector tiene y debe acudir pronto a una cita. Si quedan muchas páginas se las arreglará hallando un párrafo que finalice al pie de una página.
Hay dos formas de crear puntos de terminación nuevos o adicionales: Primera, agrupar pequeñas cantidades unidas en un conjunto, por ejemplo, agrupar frases en capítulos y Segunda, dividir un trabajo largo en secciones, por ejemplo: hacer que un niños beba un vaso de leche en cuatro pequeños, en lugar de uno grande.
Cada uno de los métodos incrementa los oportunidades para lograr experiencias de terminación, el primero creando puntos de medida en lugar de capítulo decenas, quincenas, docenas etc.; el segundo reduciendo el tamaño de la unidad que se puede experimentar como terminada. El método primero se puede aplicar al montaje repetitivo y a los trabajos de inspección, en los que no se puede experimentar progreso, debido a que cada unidad es demasiado pequeña para considerarse como la terminación de algo. El método segundo se puede aplicar a los trabajos de construcción que tienen un punto específico de terminación pero demasiado futuro para permitir que se experimente progreso y se tenga la satisfacción frecuente de terminar algo. El tamaño de la unidad de trabajo que parece ser la más efectiva en la práctica es la que requiere una hora a una hora y media para su terminación.