3/8/08

CAPÍTULO V EFECTOS PSICOLÓGICOS DE LA REPETICIÓN

Modificación de tareas
También se cambió el método de hacer líneas similares. Algunas veces las líneas se hicieron hacia arriba y otras con trazos hacia abajo. Se logró también una gran variedad por medio de cambios en el ritmo del trabajo. De cuando en cuando se llenaron páginas enteras mediante unos pocos trazos largos, en tales casos, se suministró el papel más a menudo. Personas ingeniosas dibujaron sus iniciales haciendo partes de las letras con líneas dobles y triples.
La calidad de trabajo disminuyó gradualmente hasta que se hizo algunas veces difícil de descifrar lo que se había escrito, sólo parecía conectar los últimos estados de trabajo con los primeros y la agrupación de las líneas de dos en dos y de tres en tres. Después de cerca de cuatro horas el sujeto medio no pudo continuar por más tiempo. Este fue el estado de saciedad completa.
Resultados parecidos se lograron al pedir a varias personas que leyesen el mismo poema repetidas veces. Aparecieron variaciones en la interpretación, y cuando terminaron éstas, se cometieron errores en la lectura y en la declamación. Se cambió el acento, se hizo caso omiso de la puntuación y se pronunciaron mal las palabras. Las palabras cesaron de tener significación. Para el lector, y un oyente hubiesen comprendido difícilmente el poema. Finalmente apareció el tartamudeo y el atragantamiento de palabras, hasta alcanzarse el estado de ineptitud para hablar.
Caracterizaron el curso de la saciedad los estados de:
1) Variabilidad
2) Reducción de la calidad
3) Dificultad para continuar haciendo los movimientos no necesarios
4) Ineptitud completa para continuar el trabajo.
Carácter psicológico de la saciedad
Para demostrar que la saciedad no puede atribuirse a la fatiga de la musculatura implicada, el experimentador cambió sus instrucciones. Pidió a los sujetos que ya no podían escribir más que terminasen la página y que la firmasen. Lo que logró que se restableciese, como por artes de magia, su aptitud para escribir. Se enredo a los sujetos que ya no podían recitar más los poemas en largas conversaciones y no mostraron ineptitud para utilizar sus mecanismos bucales. Cambiando la tarea que se realiza sin cambiar los músculos implicados se restablece completamente la utilización de los músculos. Evidentemente, el defecto en función no tenía naturaleza muscular.

Aspectos específicos y generales de la saciedad
En este aspecto se halló también que la variabilidad en el trabajo retrasa el comienzo de la saciedad completa. Los individuos que hallaron ingeniosamente variaciones en la ejecución de la tarea fueron capaces de continuar durante una mayor unidad de tiempo. Cuando el experimentador introdujo variaciones en la tarea, se aplazó el estado de saciedad completa. Por ejemplo, hacer que los sujetos hagan grupos de tres y cuatro o de dos y cinco línea, o dar al lector un poema distinto para leer, sirvió para prolongar el periodo de actividad. Sin embargo, los cambios de instrucciones son cada vez menos beneficiosos, de manera que con el tiempo se sacia un tipo total de actividad (tal como dibujar una líneas o leer) Las variaciones evitaron la saciedad de una tarea específica pero esto lo lograron ampliando los efectos de la saciedad sobre una zona mayor.
Se demostró también la existencia de esta “zona” de saciedad cuando se comparó la actividad de las personas que fueron ingeniosas al inventar variaciones con la de aquellas que conscientemente continuaron una forma de ejecución de la tarea. A los individuos que variaron en el trabajo espontáneamente no les ayudaron las variaciones del experimentador tanto como a los que no alteraron la tarea por su propia iniciativa. Todas las formas de variaciones tienden a esparcir los efectos de la saciedad sobre una gran zona de actividad. Como consecuencia, los que intentan diferentes modos de realizar la tarea, sacian al principio una zona mayor, y aunque evitan saciar una región psicológica más especifica y limitada, se benefician menos cuando se les cambia el trabajo.
La importancia de experiencia del progreso.
Se ensayó también a continuación el experimento sobre un grupo de hombres sin empleo, pagándoles una pequeña cantidad por hora que les compensase, para que sirvieran como sujetos de experimentación. Estos hombres trabajaron una jornada de ocho horas y su trabajo continuó siendo tan esmerado y preciso al final del día como al principio. A diferencia de los estudiantes, hallaron muy agradable el trabajo. Uno preguntó si no le podía consignar el trabajo permanentemente.
Se halló que la diferencia de trabajo entre los obreros y los estudiantes, se debía a la diferencia en la forma con que lo consideraban. A los obreros sin empleo se les fijó el periodo de trabajo. Cada hora que pasaba, más tiempo había transcurrido y más dinero habían ganado. En cambio los estudiantes tenían la sensación de “no sacar nadar en limpio” de este trabajo. El papel se les reponía continuamente, no veían el final del trabajo y nada lograban con su actividad.
No obstante tenían que continuar porque habían consentido en servir como sujetos de experimentos.
La causa de la saciedad es la ausencia de un “objetivo” o un “fin” hacia el que moverse, lo que depende totalmente de la forma es que se considera la tarea. En este experimento, los sujetos tenían una consideración particular de la tarea por la situación en que se encontraban, pero en el trabajo real hay mucha variación. La misma tarea puede parecer bastantes distinta a personas que tengan temperamentos distintos y diferentes sistemas nerviosos. Una persona determinada puede no considerar una tarea de la misma forma en dos ocasiones, o puede reaccionar de un modo distinto a dos tareas que otra considera muy similares. Lo que parecen ser muchas veces modificaciones sin importancia en la disposición una tarea puede realmente cambiar la perspectiva total de un grupo de trabajadores insatisfechos.
Actitud hacia la tarea
Podía suponerse que las tareas desagradables se hacían con más rapidez que las agradables. Esta suposición no se ha visto refrendada por los experimentos sobre la saciedad. Por el contrario, las tareas agradables y desagradables se saciaron en la misma proporción, pero con más rapidez que las tareas hacia las que no existía ningún sentimiento emocional. Este experimento con su hallazgo consiguiente sugiere que la saciedad es algo más que la mera adveración hacía el trabajo. Es un estado de perturbación originado por el fracaso de una acción que conduce a algo y no por la naturaleza inherente de la tarea. Todo lo que se puede hacer para eliminar el aspecto emocional en la tarea tenderá a reducir la saciedad. Este quizá se puede conseguir con la música y el soñar despierto, porque dominan emocionalmente a la persona, hacen por consiguiente, que la tarea sea una actividad secundaria y, por tanto mental.
La saciedad y las condiciones fisiológicas
En otro experimento se halló que las mujeres eran mucho más susceptibles en sus periodos de menstruación que en condiciones normales. Todas las mujeres del experimento tenían periodos sin dolor, de modo que la incomodidad no era un factor decisivo. Esto sugiere que las mujeres tolerarían mejor su trabajo si se las concediesen uno o dos días de asueto al mes. Además de esclarecer uno de los problemas relacionados con el empleo de la mujer, este experimento muestras que la condición fisiológica es un factor importante en la sociedad.

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