1/8/08

ENTENDEDERAS

(Publicado en el DIARIO CÓRDOBA el 25- 9- 89)


La capacidad de relación entre los seres humanos se mide por la que éstos tengan para poder comunicarse. También los componentes del reino animal poseen su capacidad de comunicación y de entendimientos y hay quienes dicen que hasta su lenguaje. Pero no voy a considerar esta posibilidad en nuestros hermanos de escalón inferior, pues éstos, como diría el castizo, son otros López
Quiero referirme al aserto hecho en primer lugar o sea, a la facilidad de entendimiento entre los seres humanos o, dicho de otra manera a las entendederas, pues entendederas son, según el diccionario, un vocablo que, usado familiarmente, sirve para designar el entendimiento y la carencia de entendederas designar la falta o torpeza del mismo.

Bien pues de entendederas es lo que adolece nuestra Administración. Pero como no quiero que paguen justos por pecadores, ni como diría nuestros pastores, que quedan ya pocos, se mezclan las horras con las paridas, me ciño a la administración de nuestro Ministerio del Interior y específicamente a la Jefatura Provincial de Trafico de Sevilla. ¿Qué razones tengo para decir que no hay entendederas en la mencionada Jefatura Provincial de Trafico de Sevilla?.

Conozcan ustedes el caso que les voy a referir y, una vez conocido, júzguenlo díganme si lo que les falta a los señores de la referida Jefatura son entendederas o les sobran despistes, mala fe o gana de amolar al prójimo.

Resulta que recibo en mi domicilio particular, que es donde vivo y moro, una comunicación emanada del Ministerio del Interior, Jefatura Provincial de Tráfico de Sevilla, por lo que me indican que se me ha incoado el expediente sancionador 41.0200331677 por una infracción originada por exceso de velocidad, cuando circulaba con mi vehículo por la carretera de SE-660, con dirección a Coría del Río: que el importe de la sanción asciende a 15.000 pesetas ( quince mil pesetas de mi alma que volaron, digo yo para mis adentros mientras leo la comunicación); que puedo elevar recurso , etcétera, etcétera. ¿Qué íncola de este ínclito país no conoce lo que es una sanción por infracción de algún artículo o articulillo de código de circulación?

Pero, después de la lectura, viene la observación y la reflexión. Observo y reflexionó más, mucho más porque resulta que la forma de control de la infracción ha sido mediante fotografía, y estos aparatos que retratan ¡benditos sean!, no sólo ha fotografiado mi supuesta matrícula, sino la marca y el modelo del coche, y aunque la matricula supuestamente coincide, no coincide el coche, pues según la notificación de sanción el infractor es un Seat –127 y yo poseo un Talbot 150.Entonces mi tristeza se convierte en hilaridad y mi cartera se congratula conmigo, al ver que de ella no van a salir las quince mil pesetas que estaban a punto de volar. Lleno de sastifación y gozo me pongo en contacto telefónico con la Jefatura Provincial de Trafico de Córdoba, y les expongo el caso y por qué no soy objeto de sanción. Con suma amabilidad me atienden y me dicen que la solución es facilísima. Que envié a Sevilla una fotocopia del permiso de circulación de mi vehículo y otra de la notificación de sanción; que, cuando éstas lleguen a Sevilla, sobreerán el asunto y no habrá caso. Con toda diligencia y premura, por aquello de la vía ejecutiva y con recargo, llevo a cabo el 15 de junio lo que se me ha indicado para que la Jefatura de Tráfico de Sevilla reconozca su error. Porque, digo yo ¿quién no se equivoca? Y no sólo, yo sino los clásicos, esos varones antiguos tan sesudos que tanto sabían y por ello decían “errarse humaum est” que traducido al castellano puro de oliva quiere decir que de tejas para abajo todos nos equivocamos (también se equivocan los que sobrevuelan la atmósfera, por ende, también de tejas arriba).

Creía yo, iluso de mí que, ante la demostración incontrovertida del error cometido, estos señores sobreseerían el expediente iniciado para mi y buscarían por otro lado hasta dar con el coche infractor. Se olvidarían del asunto, ya que el tipo de vehículo y modelo no coincidan, y aquí paz y después gloria.
¡Ay, mísero de mí! ¡ay infelice¡. No había caído en la cuenta de que vivo en el país en el que el error “hay que mantenello y no enmendallo” Por eso me he enfadado solo un poquitín cuando, al volver de mis bien merecidas vacaciones, me encuentro en el buzón de mi correspondencia con una comunicación de la Jefatura Provincial de Trafico de Sevilla en la que para mi asombro, se me dice; que el documento gráfico cuyo examen ha sido por usted interesado se encuentra a su disposición etc, etc.

Y voy y me digo: ¡no puede ser! ¡estos señores no sólo tienen que saber leer, sino además no estan ciegos! Si yo en mí carta les decía que mi vehículo no se correspondía con el denunciado y además les enviaba la fotocopia del permiso de circulación y con rotulador les enmarcaba el modelo, el motivo del error, tiene que ser, o bien que no la han leído, y me consta que la han leído, porque si no, no me hubiesen mandando esta nueva comunicación, o bien no la han entendido. De ahí que piense que es de entendederas de lo que adolecen, no que no sepan leer o ¿serán aquello de que, como yo mando, llevo razón? ¡Vaya usted a saber ¡ Creo que no será esta última. Pienso lo digo, nuevamente que son entendederas lo que les hace falta-

Pero claro, si no hay entendimiento entre los administradores y los administradores no pueden haber conocimiento todo es confusión y, donde todo es confusión, nada marcha bien y... ¡así nos va!
Les voy a mandar a los de Sevilla una nota deciéndoles que lean nuevamente mi carta del 15 de junio y, espero, supongo, creo y deseo que esta vez la entiendan.

Manuel Villegas Ruiz

Tenemos un refrán que dice “Propio de sabios es rectificar”. Pues bien el Ministerio del Interior ha obrado sabiamente y al leer mi escrito al periódico, me ha contestado lo siguiente:
“Estimado Sr. A través de la Jefatura de Tráfico de esa Provincia ha llegado a ésta fotocopia de la comunicación dirigida por Vd. al “DIARIO CÓRDOBA” y publicada en el mismo en su edición de lunes, 25 de septiembre, o sea ayer.
Examinado el texto de su contenido así como los antecedentes que obran en esta Jefatura, he podido constatar personalmente los errores de procedimiento que se han ido cometiendo en la tramitación del expediente 41/020033167/7, ya que si el error de principio fue cometido por el agente denunciante al trasladar al boletín de denuncia la matrícula del vehículo con el que se había cometido la presunta infracción, no es menos cierto que dicho error debió ser detectado en esta Jefatura cuando se procesó informáticamente dicha matrícula y no dar lugar a que se iniciase ninguna comunicación hasta no ser subsanado; pero como Ud. dice en su citada comunicación, somos humanos y de humanos es errar, y en este sentido, una vez constatado el error, tenga la completa seguridad que se ha cesado de molestarle; no obstante, espero de su atención acepte esta disculpa y sepa que no es frecuente en esta Jefatura cometer este tipo de errores y sí, por el contrario, presumimos de hacer las cosas bien hechas como es de público reconocimiento dentro de la Administración Pública, con carácter general, y de los administrados en particular.

Reiterándole mis disculpas, le saludo atentamente,


Fdo. Andrés Cobos Lizana