4/8/08

LA VICTORIA EDAD MODERNA

La Victoria inicia su andadura como núcleo de población dependiente de La Rambla en el siglo XVI, cuando el obispo cordobés don Juan Daza Osorio concede a fray Francisco de Binet, general de la orden de los Mínimos de San Francisco de Paula, el santuario de Nuestra Señora de las Huertas, en lo que hoy conocemos como Jardines de la Victoria de Córdoba. Para sustento de los nuevos frailes, el cabildo cordobés le asigna, entre otros, unos terrenos en el pago de La Guijarrosa, donde comienza a levantar su casa de labor, que recibe el mismo nombre que el convento que tienen en Córdoba o sea, Nuestras Señora de la Victoria.
La llegada de braceros con sus familiares para trabajar las tierras de los Mínimos hizo que se crease unos núcleos de población- siete en total -, que, junto con la casa de la orden, empezaron a llamarse Nuestra Señora de la Victoria. A estos núcleos de braceros se añadieron los trabajadores del tejar levantando por los monjes para la confección de tejas y ladrillos necesarios para construir la casa de la Victoria Vieja. Igualmente, los roceros que afluyeron para desbrozar las tierras incultas y transformarlas en labor, constituyeron otro importante contingente para la formación de la villa.
Aunque la colonización de Carlos III no afectó directamente a La Victoria, sí fijaron en ella su residencia algunos de los colonos cuyas tierras estaba ubicadas en San Sebastián de los Ballesteros y La Carlota, pero nunca fueron bien vistos por los de la aldea.