1/8/08

Cómo funciona el SAS ( Publicado en DIARIO CÓRDOBA el16-12-97)
Errare humanum est. Esto traducido al castellano simple y corriente significa que todos, hombres y mujeres, de cuando en cuando metemos la pata y cometemos errores . El que esté libre de culpa que tire la primera piedra. Pero hay errores que pueden tener una consecuencias más graves y serias que otros y éstos son los que tenemos que procurar a toda costa que no ocurran.
Y si juzguen el caso. Resulta que el viernes día 5 de diciembre me presento en un ambulatorio del SAS para entregar un volante para una consulta de especialista a fin de que me den cita para él. ¿ Qué español no ha hecho lo mismo?
Me dicen que puedo ir a recogerlo a partir del martes 9, desde las diez de la mañana.
Me presento dicho día a las 13,10. Cuál es mi asombro al decirme el celador de turno que mi volante no aparece y que si lo entregué antes del viernes no está porque ha sido destruido. Insisto en que fue el viernes por la tarde y mi sorpresa llega al limite cuando veo sacar de la papelera de debajo de su mesa de trabajo en la que había unos cuantos volantes médicos partidos por la mitad. Rebuscando entre ellos aparece el mío en dos partes con un cita fijada para el día once de diciembre a las 11,15 El celador une las dos mitades con cinta adhesiva y me lo entrega.
No quepo en mi asombro y me pregunto ¿ qué hubiese ocurrido si vengo por la tarde cuando ya las limpiadoras han efectuado su trabajo y limpiado la papelera? La respuesta es bien sencilla: mi volante habría desaparecido y sólo quedaría mi palabra de que lo entregue el viernes contra la del celador de turno que, al no encontrarlo, hubiese mantenido que no lo entregué con las consiguientes molestias para mí y vuelta a empezar de nuevo y presentarme ante el especialista con un papel en el que no constaba el tratamiento que me había prescrito, como sí en el otro.
Antes esta situación me pregunto: ¿ A cuántos pacientes les habría ocurrido la mismo? ¿No pueden estos empleados poner más celo en su trabajo y revisar las cosas antes de destruirlas?. Y mejor aún, ¿por qué tienen que romperla y echarlas a la papelera? ¿ No sería mejor conservarlas y si el paciente se presenta, una vez caducado el volante, entregarle este indicándole su ya inutilidad?.
Exijo a los responsables del SAS que tomen medidas para que esto no vuelva a ocurrir, ya que no creo que pasen casos similares ni en los países tercermundistas.
A ver cuándo se enteran que el SAS tiene su razón de ser porque es costeado por los trabajadores y todos sus componentes perciben sus sueldos porque nosotros cotizamos, y como dice el castizo quien paga manda, por lo tanto son ellos los que están a nuestro servicio y no viceversa. Además el SAS significa Servicio Andaluz de Salud ¿Dónde está ese servicio? Como es lógico he cumplimentado una hoja de reclamaciones a la espero que el SAS me conteste.
MANUEL VILLEGA RUIZ