22/3/13

OBAMA BIEN VALE UNA ORACIÓN







La Historia cuenta que Enrique IV (1553-1610) de Navarra (su tierra natal) quiso ser rey de Francia, pero topó con el impedimento de que él no era católico. Entonces, pronunció su célebre frase: “París bien vale una misa”, indicando con ello que estaba dispuesto a convertirse al catolicismo para que le dejasen acceder al trono francés. Este rey bien mereció el nombre de felón que era con el que se designaba en la Edad Media a aquellas personas que cometían traición, bien a sus compromisos materiales, bien a sus ideales.

Nuestro Presidente Zapatero, cuantas veces tiene ocasión, manifiesta su irreligiosidad y falta de creencias en cualquier Ser Superior. Es más, hace todo lo posible para arrancar del pueblo que gobierna cualquier idea religiosa y sobre todo si es cristiana.

A una persona que piense así y sea consecuente con sus ideas hay que respetarla, lo mismo que esa persona debe también respetar a las que opinen lo contrario.

Cuando se tiene una convicción y se hace de ella un modo y un estilo de vida hay que defenderla cueste lo que cueste, si se es inflexible con uno mismo.

No se puede estar al albur de lo que venga ni al socaire de lo que caiga. Taxativamente, la persona que tiene unas creencias sean del tipo que sean y quiere hacer de ellas su modo de vida y bandera de su existencia, ha de mantenerlas contra viento y marea, ya que si no se muestra a sí misma como un ser sin criterio y sin seguridad en aquello que preconiza y defiende.

Cuando el pueblo se refiere a este tipo de personas dice, muy gráficamente, que son unas veletas y que nadie puede confiar en ellas porque nunca se sabe qué rumbo van a tomar ni por dónde van a salir, ya que se mueven en la dirección del viento, por lo que sus criterios y opiniones no deben ser tenidos en cuenta.

He aquí que el Presidente de los EE.UU. ha invitado a nuestro Presidente Zapatero a un desayuno de oración, organizado por un grupo de presión integrado por cristianos ortodoxos (creo que de la rama católica), del más puro conservadurismo.

¿Qué va a hacer Zapatero? ¿Va a ser consecuente con sus ideas irreligiosas y perseverante con su forma de pensar y estilo de vida de no creyente y caballerosamente va declinar la invitación?

¿Va ser un felón y va a traicionar sus ideales, aquello que cree, defiende y pregona por doquier cada vez que tiene ocasión?

¿Va a traicionar a todos los que lo consideran como el baluarte más inamovible de la falta de fe en cualquier tipo religión y/o divinidad?

No hay que dudarlo. “Obama bien vale una misa”.

Nuestro ínclito Zapatero, haciendo gala de la falacia más detestable, va a echar por la borda todo aquello que defiende respecto a su falta de fe y contento como unas pascuas ha aceptado la invitación.

¿Dónde esta la consecuencia con sus ideales?

¿Dónde los principios inamovibles y las convicciones inalterables?

¿Por dónde se han ido?

Se han marchado por el camino de la conveniencia y la falta de escrúpulos.

Se han evaporado como una guedeja de niebla ante la fuerza todopoderosa del sol que gobierna EE.UU.

Una foto con Obama bien vale cualquier tipo de traición, aunque sea a la de renunciar a todo lo que ha preconizado en contra de la religión.

Bien, ya tenemos un Presidente felón e inconstante, pero por lo menos podría ser consecuente consigo mismo y aceptar la responsabilidad de sus propias decisiones.

Cuando le han preguntado que por qué va a asistir a ese desayuno de oración (los católicos le llamamos mañana de retiro espiritual), ha respondido con toda la desfachatez del mundo que le planteen la cuestión a quienes le han invitado. Que él no tiene nada que decir sobre ello.

¡Se habrá visto mayor descaro!

La responsabilidad de su decisión la descarga en sus anfitriones.

Sepa Vd. Señor Zapatero que las opciones propias e individuales son responsabilidad del que las toma no de quien las brinda.

Pero qué le vamos a hacer. Una foto con Obama, bien vale una misa.



Córdoba, 15-1-2010



Manuel Villegas Ruiz