21/1/10

CAMBIO CLIMÁTICO O PUNTO CRÍTICO EDAD GEOLÓGICA

CAMBIO CLIMÁTICO O PUNTO CRÍTICO EDAD GEOLÓGICA

Posiblemente levanten mucha polémica las reflexiones que me estoy haciendo sobre el tan traído y llevado cambio climático y las perniciosas secuelas que recaerán sobre la Humanidad que está coadyuvando con su contaminación, exceso de CO2 en la atmósfera y un sin fin de prácticas destructivas del medio ambiente con las cuales al final acabará produciendo un irreparable desastre en este mundo en el que habitamos.
No dudo de que se estén provocando cambios climáticos y que éstos puedan ocasionar a la Tierra graves efectos, pero también pienso que la tierra tiene muchos millones de años y que ha ido evolucionando y transformándose en lo que ahora conocemos y que esa evolución ni ha cesado, ni acaba ni concluirá, posiblemente hasta que transcurran muchas generaciones de seres humanos o hasta que éstos no habiten ya sobre este planeta.
Quiero comenzar diciendo que no soy ni astrofísico, ni meteorólogo ni geofísico. Entre otras cosas soy Doctor en Geografía e Historia y desde el punto de vista de esas materias de las que conozco algo quisiera enfocar el asunto sobre el que me permito reflexionar.
Como geógrafo pienso, entre otras cosas que más adelante diré, en la teoría de Alfred Wegener. Éste sí era meteorólogo y geofísico. Pues bien, este sesudo alemán, tras muchas comprobaciones, las cuales enumeraré de pasada pues no quiero resultar oneroso, al observar la disposición de los continentes elaboró la hipótesis que luego convertiría en tesis, de que la tierra hacía poco más o menos doscientos millones de años había estado toda unida, formando un solo continente al que después se le dio el nombre de PANGEA (del griego y  todo tierra). Por enormes convulsiones telúricas que dieron lugar a la deriva de los continentes, motivados por los movimientos y subducciones de las placas tectónicas, este inconmensurable trozo de tierra se subdividió en dos que recibieron el nombre de GODWUANA Y LAURASIA.
El primero abarcaba lo que hoy conocemos como América del Sur, África del Sur, Madagascar, Australia, India y la Antártida. Laurasia comprendía el resto.
Recientemente científicos alemanes y australianos han descubierto en el Himalaya oriental un fragmento del primitivo Godwana, que se desplazó desde Australia hasta Asia, en la que hace millones de años contribuyó al plegamiento de la cordillera del Himalaya. Otros sostienen que se desgajó del actual continente africano y, uniéndose a Asia, formó lo que hoy conocemos como la India, pero indudablemente fue la causa del levantamiento del Himalaya. A este fragmento, desubicado hasta hoy se le había dado el nombre de Argolandia y parece que se desgajó hace unos 156 millones de años del bloque principal.
Wegener para elaborar su teoría, realizó innumerables comprobaciones y pruebas, paleontológicas, geográficas, geofísicas y tectónicas, así como paleoclimáticas. Hoy su teoría se encuentra cada vez más consolidada por los recientes descubrimientos que los especialistas en esta materia están llevando a cabo.
Otro punto que hay que tener en cuenta y que está demostrado es que el globo terráqueo, al menos una vez, ha dado un giro de 180º, es decir, que donde antes estaba el Polo Sur, ahora se encuentra el Polo Norte y viceversa.
¿Qué alteraciones climáticas habrán producido estos movimientos tectónicos, erupciones de volcanes (Recordemos el de la isla de Tera (de antes de Cristo), en el Mediterráneo o la del Krakatoa) y tantas convulsiones como han estado azotando a este pedrusco llamado Tierra, durante miles, millones de años?
No quiero extenderme más pero si tomásemos un mapamundi impreso en un plano, podríamos comprobar que todos los continentes con sus penínsulas e islas pueden encajar entre sí como si de un rompecabezas se tratase. Y si tuviésemos la paciencia de cortar los trozos correspondientes lograríamos ensamblarlos casi todos reconstruyendo la primitiva Pangea.
Tampoco debemos perder de vista que se han dado cuatro glaciaciones y que ahora estamos en una interglaciación con sus terribles consecuencias cuando llegue la que se espera (Dios quiera que tarde mucho y que nosotros no la veamos).
También está más que demostrado que zonas hoy desérticas, fueron hace miles, quizá millones de años esplendorosos paraísos de vegetación, llenos de ríos, lagos y vida. Los españoles tenemos relativamente cerca el desierto del Sahara. Éste en tiempos pretéritos, hay restos dendrológicos y paleontológicos que lo confirman, fue una zona de exuberante vegetación arbórea y de matorral. Además hay constancia de que bajo él se encuentran millones de metros cúbicos de agua fósil que si se pudiesen extraer quizá el Sahara volviese a ser el antiguo vergel que antes fue.
Otra cosa que pienso que no debemos soslayar es que la vida en nuestro planeta la debemos (sin entrar en más profundidades) al beneficio/perjuicio que ejerce sobre él una estrella llamada Sol. Ésta nos bombardea continuamente con los privilegios de su calor, así como con los perjuicios de sus radiaciones electromagnéticas y de todo tipo que, todos conocemos, pueden interferir no sólo en nuestra vida sino hasta en nuestros sistemas de comunicación por las perturbaciones que puedan causar.
Como historiador, abreviaré, puedo decir, casi todo el mundo lo conoce, ya que está en la Biblia, que había periodos de sequía, seguidos de abundantes lluvias. Recordemos el caso de José el hijo de Jacob o Israel, pues este fue el nombre que tomó después de luchar contra el ángel. También podemos mencionar el diluvio universal, que no sólo de se recoge en la Biblia sino en la leyenda de Gilgamech, así como en 13 mitos de Asia, 4 de Europa, 5 de África, 9 en Australia y en las islas de los mares del Sur y, finalmente, 37 en América, así que algo debió de haber de cierto sobre ello, cuando en todo el mundo hoy conocido y entre culturas tan diferentes y sin ninguna conexión entre sí se habla de él. ¿Sería una catástrofe climática que afectó a toda la tierra? Creo que hoy, por hoy, no estamos en condiciones de responder a esta pregunta, pero opino que, dado las múltiples y diferentes civilizaciones que hablan de él, algo debió de haber de cierto para que nos haga que no lo olvidemos.
También puedo recordar lo que en Historia conocemos como “veranos podridos”.Eran épocas en las que la lluvia abundaba de manera tan inconmensurable que hacía que las cosechas se pudriesen en el campo y no hubiese oportunidad de recogerlas
Igualmente, por falta de lluvias, había periodos en los que asolaba a la población unas terribles hambrunas, ya que no se habían podido producir cosechas, que hacían que las personas muriesen en plena calle, mientras caminaban.
Yo he comprobado, por mis investigaciones, que en la reunión del Cabildo (hoy Ayuntamiento) cordobés de 7 de julio de 1533, tienen que suspender una reunión de las tres a las que estaban obligados, por pragmática real, a celebrar cada semana. Cito textualmente. “Por las muchas calores que hacen”.
Otro documento que corrobora lo que digo es la carta que el Duque de Medina Sidonia le dirige al Rey Carlos III, en 1605, en la que textualmente le dice. “El año se ha puesto de manera que no se segará una sola espiga más en lo mejor del Andalucía” .
El siglo XVII fue bastante prolijo en sequías, máxime en Andalucía. Son famosas. Una de las más largas fue la que duró desde 1602 a 1608. También hubo otra muy importante en 1617, así como en 1636 en la que al Cabildo de Almonte acordó que: por la mucha necesidad de agua que hay, se acuda a traer a la Virgen de las Rocinas, y se traiga a esta villa, haciendo las rogativas que convenga, y se diputa a Miguel Pichardo para que lleve algún sustento pata socorro de algunos que la ayuden a traer.
Cualquiera que esté interesado en comprobar no sólo los años de sequía en nuestra Península, sino también los de excesivas lluvias, sólo tiene que hacer una cata en las Actas de los Cabildos municipales en los que hay sobrada constancia de los dos extremos.
Experiencias personales mías: Allá por las décadas de los 50-60 del siglo pasado, siendo yo un niño de corta edad, nuestras madres no nos dejaban que saliésemos a la calle, desde las tres hasta las cinco de la tarde, porque se había extendido la noticia de que ese día habría dos horas de asfixia (por causa del excesivo calor).
Otra experiencia que todos los cordobeses y quienes hayan venido a nuestra ciudad en pleno mes de julio y agosto hemos podido comprobar es la del replegamiento sobre sí mismo del asfalto de las calles, producido por el ablandamiento de éste debido al exceso de calor y la acción de los vehículos, autobuses, camiones, etc. al tomar una curva.
Después de esta perorata, a las conclusiones a las que quiero llegar son las siguientes:
1º.-No quiero entrar en ninguna polémica con los defensores del cambio climático, ya que yo no niego que lo haya, sino que estoy abierto a que se pueda deber a múltiples causas, muchas de ellas naturales, aunque la acción devastadora humana sea una más de las mismas.
2º.-No se debe asustar a la población de la Tierra y hacer recaer sobre ella lo que pueda suceder en un futuro más o menos lejano, haciéndola responsable total de cualquier desastre, cuando, por causas naturales la Tierra, ya ha padecido muchos.
3º.-Recomiendo a los defensores del mismo repasen la Geografía y la Historia universal y comprueben que la Tierra ya ha pasado más de una vez sobre situaciones como ésta, parecidas o mucho peores.
4.-Que tengamos en cuenta las mutaciones terráquea suceden durante miles o millones de años y que las edades geológicas abarcan ese tiempo que nuestra mente humana no es capaz de comprender.
5.-Que la vida intelectiva y cognitiva del ser humano dura como mucho setenta u ochenta años, y que en ese cortísimo periodo de tiempo no debe de tener la soberbia de creerse que él va a contemplar y comprender todo lo que ocurre en este planeta. Por lo tanto que adquiera la humildad y cordura suficiente para reconocer que es una simple mota de polvo sobre esta polvorienta tierra y no se arrogue el derecho de opinar que pueda modificar o cambiar lo que viene sucediendo sobre ella durante millones de años en los que él no es que no haya intervenido, sino que no había existido, y que seguirán sucediendo posiblemente cuando no quede ni rastro humano sobre ella.
Finalmente y para terminar ruego a todo aquel que tenga la amabilidad de leer estas reflexiones que, si lo tiene a bien, me aporte toda clase de ideas, opiniones, sugerencias, correcciones. En una palabra todo lo que me pueda servir para mi enriquecimiento intelectual.

Manuel Villegas Ruiz