8/9/08

LOS POLÍTICOS Y LA VERDAD

Vaya por delante que no soy apolítico ni deteste la política. Lo que no soy, ni seré jamás es partidario de ninguna bandería política. Estoy de parte de quien gobierne bien mi País, emplee debidamente los dineros que los contribuyentes aportamos y los redistribuya entre la sociedad, especialmente a los más necesitados y no buscándole puestos de trabajo a sus paniaguados ni despilfarrándolos en gastos innecesarios como exceso de asesores, uso excesivo e inmoderado de sus tarjetas de crédito, coches oficiales para uso particular, etc. etc. etc. También del que mantenga a la sociedad dentro de un orden, haga que se respeten por todos las leyes, que las confeccione de tal manera que no siempre beneficien al poderoso y perjudiquen al más débil, como estamos viendo tantos casos que sublevan nuestros principios más elementales.
Tras este preámbulo paso a la reflexión que quiero hacer sobre lo expuesto en el título. Estoy convencido de que los políticos y la verdad casi siempre discurren por caminos diferentes, que no existe buena química entre ambos. En una frase: Que no se llevan bien. ¡Vamos!
Para sustentarlo voy a recurrir a algunos ejemplos ocurridos tanto en tiempos antiguos, cuanto recientes:
Estamos en el año 63 a.C. Mi siempre admirado abogado, filósofo, orador y político Marco Tulio Cicerón, con cuyos escritos he disfrutado mucho traduciéndolos, preparaba lo que hoy llamaríamos su campaña electoral para ser elegido cónsul. Su hermano Quinto, actuando como lo hacen hoy los asesores de los políticos, le preparó lo que podríamos considerar el programa para ésta. Entre otras cosas le decía textualmente: “La gente naturalmente prefiere que se les mienta a que se les niegue ayuda”. Con esto lo incitaba a que hiciese toda clase de promesas con la secreta intención de no cumplirlas o llevar a cabo las mínimas, con tal de que resultase elegido cónsul.
Cuentan, no he tenido forma de verificarlo, que Carlos Marx, primero, y Lenin, después, llegaron a decir que la gran arma secreta del Socialismo era la mentira
Esta es la actitud que vengo observando desde que somos gobernados democráticamente, especialmente por los de la facción de las izquierdas. Sobre todo los socialistas, puesto que los comunistas no han tenido oportunidad de llegar al poder.
¿Recordamos las palabras de Felipe González con aquello de “OTAN, de entrada no”. Luego resultó que de salida tampoco y dentro de ella nos quedamos.
¿Recuerdan que los humoristas gráficos lo caricaturizaban alargándole cada vez más la nariz, como le ocurría a Pinocho cada vez que mentía?
¿Recuerdan que hubo un hombre particular que le presentó una demanda judicial por no cumplir las promesas hechas en campaña electoral? Naturalmente este hombre no consiguió nada.
No nos debe de extrañar, ya que Tierno Galván dijo públicamente y está recogido en varios libros que sí he podido consultar que las promesas que se hacían en las campañas electorales eran para no cumplirlas.
Con esto se incumple un contrato verbal establecido entre el solicitante del voto y el que se lo da. Si yo, en virtud de una promesa electoral que se me hace, creyendo que es realizada de buena fe y con intención de cumplirla, entrego mi voto al que me la hace y éste después no cumple lo prometido, está rompiendo unilateralmente un contrato que se estableció entre él y yo que confiaba en que llevaría a cabo lo que ofrecía.
Recientemente tenemos las mentiras de nuestro Presidente de Gobierno antes y después de las elecciones. Nos decía que éramos los campeones de la “Liga de Campeones” de la economía. Que estábamos en mejor situación económica y más boyantes que ningún otro país. Que no había crisis, que los que decían eso eran antipatriotas, derrotistas y no sé cuántas cosas más. Cuando empezamos a verle las orejas al lobo, seguía negándolo y manteniendo que no había, económicamente, otro país como el nuestro. Ahora que ha llegado el lobo a plantarnos cara, sigue quitándole importancia a las cosas, sin darse cuenta de que dos millones y medio de parados es una cosa muy seria para nuestra economía. No me extraña que no le preocupen, ya que Felipe González llegó a decir que el paro era un mal endémico de España. Tampoco le preocupará ese veinte por ciento de la población, entre españoles y emigrantes, que se encuentran en la pobreza o rozando el umbral de la misma. Pero sigue manteniendo, contra viento y marea, que esto es un pequeño bache pasajero para el que estamos mejor preparados que nadie para afrontar. Que se lo cuente a las familias en las que nadie trabaja, a las empresas que cierran, a los autónomos que bajan las persianas de su negocio para no levantarlas más, a las Sociedades que quiebran. Veremos si le dan la razón. Está visto que se adhiere férreamente al principio tan español de “mantenella y no enmendalla”.
Perdón, tengo que reconocer que hay dos cosas prometidas por los socialistas en las que no nos han fallado. Una de ellas la han cumplido con creces y la otra están haciendo todo lo posible por conseguirla.
Alfonso Guerra dijo en cierta ocasión: "Vamos a poner a España que no la va a reconocer ni la madre que la parió". Esto lo han logrado plenamente. ¿Cuando se ha visto tanta inseguridad en nuestra Patria?. ¿Cuando se ha contemplado tanta falta de autoridad y que los encargados de mantenerla (agentes de la Ley, en todas sus manifestaciones) miren para otro lado cuando una banda de gamberros queman contenedores, destrozan cajeros de bancos, destruyen bienes públicos y así "ad infinitum"? ¿Cuándo se ha presenciado tanta falta de respeto a la autoridad: padres, maestros, agentes del orden público...? ¿Cuándo hemos presenciado tanta laxitud en las costumbres teniendo que oír que todo va bien, que aquí no pasa nada, que todos tenemos derecho a todo, sin hablar nunca de las obligaciones?.Siento decirlo pero pienso que este era el propósito a conseguir por Alfonso Guerra.
La otra cosa la dijo el mismo isigne prócer. Hablando de la división de poderes, manifestó que Montesquieu hacía siglos que había muerto. Supongo que querría decir que ya no hacían falta ni el poder judicial ni el poder legislativo, que con el ejecutivo, es decir, los políticos, había suficiente para gobernar una nación ya que los demás poderes estarían subordinados a su férula. Este es su propósito y están procurando poner todos los medios para conseguirlo.
En fin, llego a la conclusión de que los políticos prometen y prometen hasta que meten…nuestro voto favorable a ellos en las urnas. Después “Si te he visto no me acuerdo”.