2/7/10

¿QUÉ PODEMOS HACER LOS ESPAÑOLES CON ZAPATERO?

No quiero entrar en la forma en la que llegó a ser Secretario General del PSOE, aunque hubiese otros correligionarios suyos más capacitados y con mayores conocimientos que él para ostentar dicho puesto.
Ni valorar su capacidad y experiencia como político. Mucho menos quiero juzgar su currículo y su vida profesional.
Tampoco en la manera en la que llegó a ser presiente de todos los españoles.
Sólo deseo hablar de lo que nos prometió y hasta ahora ha cumplido.
Aseguraba que era un hombre de talante, pero se guardaba en la manga el as de que el talante, como la voluntad, la fortuna y otras muchas cosas más, puede ser bueno o malo.
Se tiene buen genio o mal genio, buena fortuna o mala fortuna, buen corazón o mal corazón. Así que no proclame nadie que es una persona de talante, de corazón, o de fortuna, si a continuación no especifica si es bueno/a o malo/a.
Él embaucó a muchos españoles con el señuelo de que era un hombre de talante, pero ocultaba la malicia de qué clase. Hasta ahora, pienso que ha demostrado palmariamente que su talante no era bueno.
Ha procurado por todos los medios volver a dividir esta dolida España nuestra, con la proclamación de la MEMORIA HISTÓRICA. Histórica ¿para quién? Sólo ha perseguido la reivindicación, por no decir venganza de aquellos que no supieron, por su incapacidad, obtener la victoria en la Guerra civil.
Prometió pleno empleo y tenemos cinco millones de parados, porque a las cifras oficiales hay que añadir las de los autónomos que han tenido que cerrar sus negocios, en muchas ocasiones, porque los organismos oficiales no les abonado las facturas de los trabajos que les han efectuado. Lo sé por experiencia de un familiar.
Prometió que el estado de bienestar no se menoscabaría. ¿Acaso es estado de bienestar el que Cáritas, por ejemplo, haya visto triplicado el número de ciudadanos que le piden ayuda hasta para comer porque personas con buenos trabajos han sido despedidos y no tienen a dónde recurrir?
¿Es estado de bienestar el que nuestros jóvenes no tengan perspectivas de futuro? ¿Qué no se atrevan a fundar un hogar ni a tener hijos, con la falta que nos hacen nuevas generaciones, porque no tienen trabajo o lo tienen en precario con contratos basura?
¿Es estado de bienestar atacar a los más indefensos como son los no natos, los jubilados o las personas que no tienen a nadie que las defiendan, como las viudas o los parados?
Negó, hasta la saciedad, que nos hallásemos en una situación crítica y próxima a la ruina.
Proclamó a los cuatro vientos que España se encontraba en la Liga de Campeones. La tozuda realidad ha demostrado que estamos clasificados peor que un equipo de barrio.
Llamó malos patriotas, traidores y catastrofistas a los que le advertían de que España iba por una pendiente inclinada hacia la ruina.
No ha querido escuchar a sus asesores (dicen que tiene seiscientos), a sus compañeros de partido, a los gobernantes de otros países. En fin a nadie que no fuese un nefelibata como él.
Vio brotes verdes donde sólo había abrojos y aridez.
Continuamente ha estado echando en cara a la oposición su falta de colaboración. La oposición colabora si el que gobierna se lo pide, pero por el famoso pacto del Timel, se llegó al acuerdo de que “no se gobernaría ni pactaría nada con la derecha”. Hay quien dice que se pronunció la frase: A LA DERECHA NI AGUA.
¿Cómo tiene valor de decir que no colabora?
Lo único que podemos hacer con Zapatero es, como la manzana madura de Newton, dejarlo que se caiga por su propio peso o que se hunda cada vez más en sus pertinaces mentiras.

Manuel Villegas Ruiz