Allá por el siglo V antes de Cristo, los griegos y sus colonias, se extendían desde el mar Egeo y se diseminaban a lo largo de la costa del Mediterráneo, desde España y Francia hasta Asia Menor. Muchas de las colonias griegas fueron más ricas que las ciudades “madres” del continente y además fueron cuna de muchos sabios y científicos.
Todos hablaban lo que hoy, con muchísimas modificaciones a lo largo de la Historia, conocemos como lengua griega, pero con una variedad de dialectos como el jónico-ático, hablado en Atenas y la Jonia del Asia Menor, el eolio, extendido por algunas regiones del Asia Menor, el arcadio chipriota usado en la isla de Chipre y la Arcadia en el Peloponeso y por último el dorio, el eleano y otros lenguajes del noroeste de Grecia que se extendía por Epiro, Etolia, y lugares restantes.
Cuando Filipo de Macedonia en el siglo IV a.C. consigue la unificación política de Grecia, se hace necesario agrupar todos estos dialectos para conseguir una mayor posibilidad de comunicación entre todos los griegos y sus colonias.
Se unen todos y se crea, una lengua igual o común para todos. Precisamente así se le denominó: común o coiné (en griego).
Era el elemento de comunicación necesario e imprescindible para que todos los griegos, se entendiesen desde Asia hasta España, y constituía el vínculo que unía a las colonias con las ciudades del continente.
La evolución de esta lengua a lo largo de la Historia ha originado el griego moderno.
España, aunque a muchos les pese, es diferente, tiene una lengua común: el español que no deja de ser un latín modificado o un dialecto del mismo como a mí me gusta llamarle.
También tiene otras lenguas que enriquecen su patrimonio cultural y lingüístico. Éstas deben de conservarse y aumentarse en la medida de lo posible. Pero no olvidemos que el español lo hablamos más de cuatrocientos millones de personas y, con toda justicia, lo podemos calificar como la coiné moderna, dado que es una lengua común.
¿Pero nos sirve como a los griegos para entendernos todos los que lo hablamos? ¡No, ni mucho menos! Por desgracia, dadas las posturas políticas y demagógicas de algunos dirigentes, sólo sirve para desunirnos y crear rencores entre unas regiones y otras.
Buen espectáculo han dado en el Congresos sus señorías utilizando traductores de lenguas hispánicas, pero no comunes. Ha resultado grotesco ver a un andaluz de un pueblo de Córdoba, hablando a otro andaluz que se vale de un traductor para entenderlo. ¿Qué habrán pensado de nosotros el resto de hispanohablantes?
No le encuentro otra expresión sino risible. Digno de risa, cuando no esperpéntico, sería si el trabajo innecesario del traductor no se costease con nuestros impuestos.
En eso gastan el tiempo y el dinero los políticos.
Pero, como hubo una ministra, también de un pueblo de Córdoba, que dijo que el dinero público no era de nadie, por eso podemos despilfarrarlo, aunque estemos en una situación tan precaria como la que nos agobia.
Fue un reclamo turístico de la época de Franco: España es diferente. Se identificó con la dictadura, pero los políticos demócratas que tenemos lo han remozado y puesto de moda.
Manuel Villegas Ruiz
Dr. en Filosofía y Letras (Gª e Hª)
22/6/10
DÓNDE FUERES HAZ LO QUE VIERES
Este dicho es una de las más sensatas frases de nuestro refranero español. Sin más explicaciones viene a decir que, si visitamos o nos instalamos en un lugar distinto a aquél en el que nos hemos criado, y que sus costumbres, lengua, cultura, religión y forma de vida es diferente a la que hemos adquirido como norma de comportamiento proporcionada por la educación recibida, deberemos adaptarnos al acervo cultural del nuevo lugar en el que nos hallamos.
Esto tiene una gran connotación positiva, dado que lo que en nuestro país posiblemente sea digno de encomio y alabanza, puede ser una acción reprobable, un insulto y hasta digno de castigo en otros lugares de distintas formaciones a la nuestra.
De ello se infiere y es recomendable que, antes de emprender un viaje, procuremos conocer y entender, aunque no los compartamos, los usos y costumbres del lugar que vamos a visitar o en el que habremos de residir, de forma que nuestra adaptación al nuevo entorno sea más fácil y menos traumática.
Hemos de procurar que nuestra vestimenta no hiera los sentimientos de los habitantes del país que nos acoge. Nuestra reina y políticas así lo han efectuado al visitar los países musulmanes y se han puesto el velo preceptivo para las mujeres en esta cultura.
A nadie, se le ocurriría entrar calzado en una mezquita. Sería expulsado inmediatamente de ella.
Si viajamos a Japón, nos encontraríamos que es una gran grosería vestir los pies con sandalias que dejen los dedos al descubierto, ya que éstos son unas zonas erógenas que deben de permanecer ocultos. Tampoco deberemos abusar del perfume, puesto que desprender un fuerte olor, aunque para nosotros sea agradable, a los japoneses no les complace y podrían llamarnos la atención.
Si se nos ocurre ir a la India, no caigamos en la tentación de exhibir nuestras axilas, dado que son, para ellos son una parte muy íntima de una mujer que no debe ser visible. Así que nada de ponerse vestidos con tirantes o “palabra de honor”.
Podríamos seguir enumerando, casi hasta la saciedad costumbres diferentes a las nuestras y que, en ocasiones, pueden ser causa de enojo y hasta de agresión física en países que difieren de nuestra cultura.
Acepto sin restricciones la sabiduría de este nuestro refrán, ya que si lo ponemos en práctica nos veremos libres de situaciones comprometidas y quizá de agresiones físicas.
Pero España es diferente. Los que vienen aquí no deben adaptarse a nuestras ascentrales costumbre, a nuestra lengua o religión, a nuestra cultura, en fin.
Somos nosotros, los viejos ibéricos, descendientes de los tartesios los que tenemos que acomodarnos a las lenguas, culturas, religiones y modos de vida de los que llegan a instalarse en esta piel de toro.
Se regalan terrenos para edificar mezquitas. ¿Ocurre eso en los países musulmanes para las iglesias católicas?
Se otorgan toda clase de facilidades para las culturas extranjeras.
Nuestra Junta de Andalucía, en el colmo del desatino impulsará la lengua árabe como segunda lengua extranjera en la ESO.
El presupuesto cuenta con 2.500 € hasta el año 2013. Se firmarán proyectos con los ayuntamientos para intentos de intervención socio educativa que se impulsará para facilitar la integración del estudiante musulmán.
¿Estamos en condiciones de despilfarrar de esta manera el dinero de todos, dada la pésima situación en la que nos encontramos?
En una palabra, los que llegan no tienen que adaptarse a nuestras formas de vida, somos nosotros los que hemos de transformar las nuestras y aceptar las suyas.
Así nos va. Estos políticos, prefiero callar el calificativo, procuran de todas las maneras posibles hacernos perder nuestra idiosincrasia, cultura, religión y todo aquello que ha conformado a nuestra España desde la época de los tartesios, y del crisol de tantas culturas como ha sido nuestra patria.
¡Bien! por estos políticos. Pero que no cuenten con la mayoría de los andaluces,
Manuel Villegas Ruiz
Dr. En Filosofía y Letras (Gª e Hª)
Esto tiene una gran connotación positiva, dado que lo que en nuestro país posiblemente sea digno de encomio y alabanza, puede ser una acción reprobable, un insulto y hasta digno de castigo en otros lugares de distintas formaciones a la nuestra.
De ello se infiere y es recomendable que, antes de emprender un viaje, procuremos conocer y entender, aunque no los compartamos, los usos y costumbres del lugar que vamos a visitar o en el que habremos de residir, de forma que nuestra adaptación al nuevo entorno sea más fácil y menos traumática.
Hemos de procurar que nuestra vestimenta no hiera los sentimientos de los habitantes del país que nos acoge. Nuestra reina y políticas así lo han efectuado al visitar los países musulmanes y se han puesto el velo preceptivo para las mujeres en esta cultura.
A nadie, se le ocurriría entrar calzado en una mezquita. Sería expulsado inmediatamente de ella.
Si viajamos a Japón, nos encontraríamos que es una gran grosería vestir los pies con sandalias que dejen los dedos al descubierto, ya que éstos son unas zonas erógenas que deben de permanecer ocultos. Tampoco deberemos abusar del perfume, puesto que desprender un fuerte olor, aunque para nosotros sea agradable, a los japoneses no les complace y podrían llamarnos la atención.
Si se nos ocurre ir a la India, no caigamos en la tentación de exhibir nuestras axilas, dado que son, para ellos son una parte muy íntima de una mujer que no debe ser visible. Así que nada de ponerse vestidos con tirantes o “palabra de honor”.
Podríamos seguir enumerando, casi hasta la saciedad costumbres diferentes a las nuestras y que, en ocasiones, pueden ser causa de enojo y hasta de agresión física en países que difieren de nuestra cultura.
Acepto sin restricciones la sabiduría de este nuestro refrán, ya que si lo ponemos en práctica nos veremos libres de situaciones comprometidas y quizá de agresiones físicas.
Pero España es diferente. Los que vienen aquí no deben adaptarse a nuestras ascentrales costumbre, a nuestra lengua o religión, a nuestra cultura, en fin.
Somos nosotros, los viejos ibéricos, descendientes de los tartesios los que tenemos que acomodarnos a las lenguas, culturas, religiones y modos de vida de los que llegan a instalarse en esta piel de toro.
Se regalan terrenos para edificar mezquitas. ¿Ocurre eso en los países musulmanes para las iglesias católicas?
Se otorgan toda clase de facilidades para las culturas extranjeras.
Nuestra Junta de Andalucía, en el colmo del desatino impulsará la lengua árabe como segunda lengua extranjera en la ESO.
El presupuesto cuenta con 2.500 € hasta el año 2013. Se firmarán proyectos con los ayuntamientos para intentos de intervención socio educativa que se impulsará para facilitar la integración del estudiante musulmán.
¿Estamos en condiciones de despilfarrar de esta manera el dinero de todos, dada la pésima situación en la que nos encontramos?
En una palabra, los que llegan no tienen que adaptarse a nuestras formas de vida, somos nosotros los que hemos de transformar las nuestras y aceptar las suyas.
Así nos va. Estos políticos, prefiero callar el calificativo, procuran de todas las maneras posibles hacernos perder nuestra idiosincrasia, cultura, religión y todo aquello que ha conformado a nuestra España desde la época de los tartesios, y del crisol de tantas culturas como ha sido nuestra patria.
¡Bien! por estos políticos. Pero que no cuenten con la mayoría de los andaluces,
Manuel Villegas Ruiz
Dr. En Filosofía y Letras (Gª e Hª)
DESNORTADO
Cuando una persona anda sin rumbo fijo, errática, caminando en círculo, no tiene sentido de la orientación, desconoce hacia dónde se dirige, ha perdido el norte y no sabe el final de su camino decimos de ella que anda desnortada, extraviada o que no sabe en qué lugar se encuentra.
Por desgracia para todos los españoles eso le ocurre a Zapatero, casi desde que es presidente del Gobierno de España. Para nuestro infortunio tenemos un timonel que ha perdido la brújula y no sabe en qué lugar se encuentra la Estrella Polar.
Dudo de que cualquier país democrático haya tenido alguna vez en su historia un presidente tan inestable como el que sufrimos.
Estamos saciados de sus contradicciones de sus “sí pero no”, “jamás sufrirán menoscabo los más débiles”, “no daré un paso atrás”, “este Gobierno no da bandazos”.
De todo eso se está desdiciendo ahora. Manifiesta claramente que no sabe qué camino seguir. Se lo han de marcar los nacionalistas, los sindicatos, los organismos internacionales, Obama y, según cuentan, hasta el presidente de China le ha llamado la atención.
Ha quebrado la palabra dada una y mil veces. Se ha ciscado en lo dicho en incontables ocasiones.
Sería un ejercicio de investigación periodística bucear en las hemerotecas y en los diarios de sesiones del Parlamento y anotar las múltiples veces que ha incumplido su palabra. Su credibilidad quedaría totalmente anulada.
Pero los que nos causa mayor preocupación a los que estamos bajo su férula es que parece que no es consciente de las cosas que dice y por eso, él mismo se desautoriza, al minuto siguiente expresando lo contrario de todo lo que ha pronunciado antes.
Da la impresión de que ha perdido el sentido de la realidad. Parece que vive en un mundo ilusorio en el que no hay más que rosas con perfumes agradables pero sin el dolor de las espinas.
Siempre hemos dicho que rectificar es de sabios, pero claro rectificar innumerables veces hace sospechar que quien se equivoca tanto y se enmienda a sí mismo constantemente posiblemente no sea un sabio.
Lo han obligado a tomar con firmeza el timón de la nave española. Ha decretado medidas contra los más débiles, pero aun sigue con su “sí pero no”.
Se podría hacer la cuenta de cuantas veces ha rectificado desde que Obama lo llamó. La antepenúltima ha sido la del ajuste presupuestario de los Ayuntamientos y, cuando la ministra Salgado rectifica le echa la culpa a los del B.O.E. La penúltima Zapatero y Cháves corrigen a Salgado y el remiendo ha sido correcto ¿Cuándo será la última?
Cuando de pequeño estaba en el colegio, si había un niño que se equivocaba constantemente y rectificaba sin parar las respuestas que le daba a las preguntas del profesor, inmediatamente el resto de la clase lo tildábamos de torpe y con ese apodo se quedaba mientras permanecía en la escuela.
¿Estaremos ante uno de estos casos?
Manuel Villegas Ruiz
Dr. En Filosofía y Letras (Gª e Hª)
Por desgracia para todos los españoles eso le ocurre a Zapatero, casi desde que es presidente del Gobierno de España. Para nuestro infortunio tenemos un timonel que ha perdido la brújula y no sabe en qué lugar se encuentra la Estrella Polar.
Dudo de que cualquier país democrático haya tenido alguna vez en su historia un presidente tan inestable como el que sufrimos.
Estamos saciados de sus contradicciones de sus “sí pero no”, “jamás sufrirán menoscabo los más débiles”, “no daré un paso atrás”, “este Gobierno no da bandazos”.
De todo eso se está desdiciendo ahora. Manifiesta claramente que no sabe qué camino seguir. Se lo han de marcar los nacionalistas, los sindicatos, los organismos internacionales, Obama y, según cuentan, hasta el presidente de China le ha llamado la atención.
Ha quebrado la palabra dada una y mil veces. Se ha ciscado en lo dicho en incontables ocasiones.
Sería un ejercicio de investigación periodística bucear en las hemerotecas y en los diarios de sesiones del Parlamento y anotar las múltiples veces que ha incumplido su palabra. Su credibilidad quedaría totalmente anulada.
Pero los que nos causa mayor preocupación a los que estamos bajo su férula es que parece que no es consciente de las cosas que dice y por eso, él mismo se desautoriza, al minuto siguiente expresando lo contrario de todo lo que ha pronunciado antes.
Da la impresión de que ha perdido el sentido de la realidad. Parece que vive en un mundo ilusorio en el que no hay más que rosas con perfumes agradables pero sin el dolor de las espinas.
Siempre hemos dicho que rectificar es de sabios, pero claro rectificar innumerables veces hace sospechar que quien se equivoca tanto y se enmienda a sí mismo constantemente posiblemente no sea un sabio.
Lo han obligado a tomar con firmeza el timón de la nave española. Ha decretado medidas contra los más débiles, pero aun sigue con su “sí pero no”.
Se podría hacer la cuenta de cuantas veces ha rectificado desde que Obama lo llamó. La antepenúltima ha sido la del ajuste presupuestario de los Ayuntamientos y, cuando la ministra Salgado rectifica le echa la culpa a los del B.O.E. La penúltima Zapatero y Cháves corrigen a Salgado y el remiendo ha sido correcto ¿Cuándo será la última?
Cuando de pequeño estaba en el colegio, si había un niño que se equivocaba constantemente y rectificaba sin parar las respuestas que le daba a las preguntas del profesor, inmediatamente el resto de la clase lo tildábamos de torpe y con ese apodo se quedaba mientras permanecía en la escuela.
¿Estaremos ante uno de estos casos?
Manuel Villegas Ruiz
Dr. En Filosofía y Letras (Gª e Hª)
DEMOCRACIA Y OCLOCRACIA
Sin profundizar mucho en cómo era la democracia ateniense, fue Clístenes quien allá por el 506 ó 507 a.C. y, tras la desaparición de los tiranos instituyó esta forma de gobierno en el Ática.
Este sistema de administración política no era perfecto, ya que excluía de él a las mujeres, los esclavos y los extranjeros, pero sí podemos afirmar que fue el germen de la democracia actual en la que se ha conseguido que tengan voto las mujeres, no existen oficialmente esclavos y los extranjeros, en determinados supuestos, también tienen derecho a la elección de gobernantes.
La democracia romana era similar a la ateniense, aunque concediese a veces la ciudadanía a quienes no eran de origen romano. (Hay un caso paradigmático de ello y es la defensa ante los tribunales que hace Cicerón para que se otorgue la ciudadanía romana al poeta Arquias que fue uno de sus maestros).
El estoicismo romano, que definía a la especie humana como parte de un principio divino, y las religiones judía y cristiana, que defendían los derechos de los menos privilegiados y la igualdad de todos ante Dios, contribuyeron a desarrollar la teoría democrática moderna.
A mediados del siglo XVIII, cuatro naciones iroquesas norteamericanas, Séneca, Cayuga, Oneida y Mohicanos, a las que se sumó Turascona en 1720, formaron una gran liga democrática con características tanto participativas cuanto representativas, denominada Haudenosaunee. Su capital estaba ubicada donde hoy se encuentra la ciudad de Siracusa, en el estado de Nueva York.
En el curso del siglo XX se produjeron hechos históricos de gran importancia que impusieron la democracia como forma de gobierno dominante en el mundo.
Aristóteles distinguió hace ya muchos siglos entre la democracia, que es el gobierno del pueblo, y la oclocracia, que es el gobierno de la plebe o, si se prefiere, de la muchedumbre.
Polibio, historiador griego, en su obra Historiæ, VI, 3, 5-12; 4, 1-11, sobre el 200 a. C. llamó oclocracia al fruto de la acción demagógica y la definió como "la tiranía de las mayorías incultas y el uso indebido de la fuerza para obligar a los gobernantes a adoptar políticas, decisiones o regulaciones desafortunadas". "Cuando esta (la democracia), a su vez, se mancha de ilegalidad y violencias, con el pasar del tiempo, se constituye la oclocracia".
Hay la idea de que dicha situación pueda estar promovida por la influencia de intereses políticos, económicos u otros más ocultos e inconfesables.
Ilustres pensadores como Aristóteles, Pricles, Giovanni Sartori , Juvenal, Shakespeare, Lope de Vega, Ortega y Gasset o Tocqueville han advertido de un permanente peligro para la democracia popular: el interés de los oclócratas que ejercen el poder para hacerla degenerar en oclocracia con el objetivo de mantener dicho poder de forma corrupta, buscando una ilusoria legitimidad en el sector más ignorante de la sociedad, hacia el cual vuelcan todos sus esfuerzos propagandísticos y manipuladores.
Edward Gibbson escribió en el siglo XVIII: Bajo un gobierno democrático los ciudadanos ejercen los poderes de la soberanía, y, si estos poderes se entregan a una multitud inmanejable, primero se abusará de ellos y luego se perderán.
¿No hay una correspondencia muy real con lo que verdaderamente estamos viviendo, aunque poderes interesados sigan llamándole democracia cuando es oclocracia?
Manuel Villegas Ruiz
Dr. en Filosofía y Letras (Gª e Hª)
Este sistema de administración política no era perfecto, ya que excluía de él a las mujeres, los esclavos y los extranjeros, pero sí podemos afirmar que fue el germen de la democracia actual en la que se ha conseguido que tengan voto las mujeres, no existen oficialmente esclavos y los extranjeros, en determinados supuestos, también tienen derecho a la elección de gobernantes.
La democracia romana era similar a la ateniense, aunque concediese a veces la ciudadanía a quienes no eran de origen romano. (Hay un caso paradigmático de ello y es la defensa ante los tribunales que hace Cicerón para que se otorgue la ciudadanía romana al poeta Arquias que fue uno de sus maestros).
El estoicismo romano, que definía a la especie humana como parte de un principio divino, y las religiones judía y cristiana, que defendían los derechos de los menos privilegiados y la igualdad de todos ante Dios, contribuyeron a desarrollar la teoría democrática moderna.
A mediados del siglo XVIII, cuatro naciones iroquesas norteamericanas, Séneca, Cayuga, Oneida y Mohicanos, a las que se sumó Turascona en 1720, formaron una gran liga democrática con características tanto participativas cuanto representativas, denominada Haudenosaunee. Su capital estaba ubicada donde hoy se encuentra la ciudad de Siracusa, en el estado de Nueva York.
En el curso del siglo XX se produjeron hechos históricos de gran importancia que impusieron la democracia como forma de gobierno dominante en el mundo.
Aristóteles distinguió hace ya muchos siglos entre la democracia, que es el gobierno del pueblo, y la oclocracia, que es el gobierno de la plebe o, si se prefiere, de la muchedumbre.
Polibio, historiador griego, en su obra Historiæ, VI, 3, 5-12; 4, 1-11, sobre el 200 a. C. llamó oclocracia al fruto de la acción demagógica y la definió como "la tiranía de las mayorías incultas y el uso indebido de la fuerza para obligar a los gobernantes a adoptar políticas, decisiones o regulaciones desafortunadas". "Cuando esta (la democracia), a su vez, se mancha de ilegalidad y violencias, con el pasar del tiempo, se constituye la oclocracia".
Hay la idea de que dicha situación pueda estar promovida por la influencia de intereses políticos, económicos u otros más ocultos e inconfesables.
Ilustres pensadores como Aristóteles, Pricles, Giovanni Sartori , Juvenal, Shakespeare, Lope de Vega, Ortega y Gasset o Tocqueville han advertido de un permanente peligro para la democracia popular: el interés de los oclócratas que ejercen el poder para hacerla degenerar en oclocracia con el objetivo de mantener dicho poder de forma corrupta, buscando una ilusoria legitimidad en el sector más ignorante de la sociedad, hacia el cual vuelcan todos sus esfuerzos propagandísticos y manipuladores.
Edward Gibbson escribió en el siglo XVIII: Bajo un gobierno democrático los ciudadanos ejercen los poderes de la soberanía, y, si estos poderes se entregan a una multitud inmanejable, primero se abusará de ellos y luego se perderán.
¿No hay una correspondencia muy real con lo que verdaderamente estamos viviendo, aunque poderes interesados sigan llamándole democracia cuando es oclocracia?
Manuel Villegas Ruiz
Dr. en Filosofía y Letras (Gª e Hª)
18/5/10
UN CUENTO TRISTE
Érase una vez un bello reino en que casi todos sus ciudadanos vivían felices y contentos. Muy pocos estaban sin trabajo. La mayoría tenía lo suficiente para alimentarse y sus gobernantes, a pesar de sus fallos, intentaban hacerlo progresar y que sus habitantes fuesen más felices.
Las arcas del tesoro real tenían oro suficiente para hacer frente a los gastos inesperados que pudiesen sobrevenir.
Era considerado como uno de los mejores entre todos los que poblaban su contorno.
Éstos lo respetaban y lo tenían en consideración.
Su forma de gobierno era conocida como democracia. Era la menos mala de todas porque permitía a los ciudadanos cambiar de regidores cada cuatro años si los que gobernaban no lo hacían bien.
Hete aquí que se cumplió un periodo de gobierno y hubo que elegir a otros que dirigieran aquellas tierras.
Un suceso luctuoso y nefasto turbo la paz y la tranquilidad de los ciudadanos.
Además ocurrió que apareció un mago con mucha habilidad para embaucar. Tenía una chistera y una varita mágica y con ella sacaba toda clase de promesas que el pueblo se creía.
Sus cejas eran como las de Mefistófeles y si te miraba fijamente una inquietud embargaba tu ánimo, pues no podías saber si te amenazaba o te advertía.
La pertinacia de sus ofertas caló tanto en el ánimo de los pobladores que éstos lo eligieron como su próximo dirigente.
La mayoría de sus promesas no las cumplió, pero seguía con su chistera y su varita mostrando al público cosas nuevas para seducirlo.
Quería complacer a todos, pero no contentaba a ninguno, salvo a sus acompañantes.
El pueblo comenzó a sentir malestar. Las cosas empezaron a ir mal. Los trabajadores quedaban en paro, los tenderos tenían que cerrar sus tiendas porque no había quien comprase. Pero este gobernante, optimista sin razón, se negaba a admitir lo que sucedía. Él continuaba con su magia confundiendo y enredando a la gente.
Él se negaba a aceptar la realidad, aunque muchos, aún alguno de sus colaboradores le advirtieran que ese no era el buen camino, que el reino podría despeñarse.
El se mantenía en su torre de marfil en la que sólo respiraba ideas ilusorias, y llamaba traidores y malos ciudadanos a los que le decían que tenía que cambiar.
La situación del reino empeoraba a pasos agigantados, pero este hombre, optimista, sin motivo, no quería ver la realidad. Su tozudo empecinamiento le hacía creer que los equivocados eran los demás.
Los reyes de los reinos vecinos con los que tenía un pacto de hermandad y colaboración le advertían que ese no era buen camino que por él llevaría a su reino al precipicio. No les prestaba atención. Lo que él hacía estaba bien.
Pero un día el emperador, que tenía poder sobre todos los reyes de la tierra, lo convocó y cuentan que le dijo que tenía que rectificar su forma de gobernar.
Refieren que se desdijo de todo lo que había manifestado anteriormente, pero la carga más pesada de su nueva forma de actuar la hizo recaer, como siempre sucede, sobre los hombros de los más débiles a los que había prometido miles de veces que no los despojaría de sus privilegios.
Es una lástima que este cuento estuviese inacabado en las cuartillas que encontré, así que nos quedamos sin saber cómo terminó ese reino, si se recuperó o la miseria se apoderó de él.
Dr. Manuel Villegas Ruiz
Las arcas del tesoro real tenían oro suficiente para hacer frente a los gastos inesperados que pudiesen sobrevenir.
Era considerado como uno de los mejores entre todos los que poblaban su contorno.
Éstos lo respetaban y lo tenían en consideración.
Su forma de gobierno era conocida como democracia. Era la menos mala de todas porque permitía a los ciudadanos cambiar de regidores cada cuatro años si los que gobernaban no lo hacían bien.
Hete aquí que se cumplió un periodo de gobierno y hubo que elegir a otros que dirigieran aquellas tierras.
Un suceso luctuoso y nefasto turbo la paz y la tranquilidad de los ciudadanos.
Además ocurrió que apareció un mago con mucha habilidad para embaucar. Tenía una chistera y una varita mágica y con ella sacaba toda clase de promesas que el pueblo se creía.
Sus cejas eran como las de Mefistófeles y si te miraba fijamente una inquietud embargaba tu ánimo, pues no podías saber si te amenazaba o te advertía.
La pertinacia de sus ofertas caló tanto en el ánimo de los pobladores que éstos lo eligieron como su próximo dirigente.
La mayoría de sus promesas no las cumplió, pero seguía con su chistera y su varita mostrando al público cosas nuevas para seducirlo.
Quería complacer a todos, pero no contentaba a ninguno, salvo a sus acompañantes.
El pueblo comenzó a sentir malestar. Las cosas empezaron a ir mal. Los trabajadores quedaban en paro, los tenderos tenían que cerrar sus tiendas porque no había quien comprase. Pero este gobernante, optimista sin razón, se negaba a admitir lo que sucedía. Él continuaba con su magia confundiendo y enredando a la gente.
Él se negaba a aceptar la realidad, aunque muchos, aún alguno de sus colaboradores le advirtieran que ese no era el buen camino, que el reino podría despeñarse.
El se mantenía en su torre de marfil en la que sólo respiraba ideas ilusorias, y llamaba traidores y malos ciudadanos a los que le decían que tenía que cambiar.
La situación del reino empeoraba a pasos agigantados, pero este hombre, optimista, sin motivo, no quería ver la realidad. Su tozudo empecinamiento le hacía creer que los equivocados eran los demás.
Los reyes de los reinos vecinos con los que tenía un pacto de hermandad y colaboración le advertían que ese no era buen camino que por él llevaría a su reino al precipicio. No les prestaba atención. Lo que él hacía estaba bien.
Pero un día el emperador, que tenía poder sobre todos los reyes de la tierra, lo convocó y cuentan que le dijo que tenía que rectificar su forma de gobernar.
Refieren que se desdijo de todo lo que había manifestado anteriormente, pero la carga más pesada de su nueva forma de actuar la hizo recaer, como siempre sucede, sobre los hombros de los más débiles a los que había prometido miles de veces que no los despojaría de sus privilegios.
Es una lástima que este cuento estuviese inacabado en las cuartillas que encontré, así que nos quedamos sin saber cómo terminó ese reino, si se recuperó o la miseria se apoderó de él.
Dr. Manuel Villegas Ruiz
11/5/10
DE CIVITATE ROMANA
Cives qui Romae vivebant in duas partes dividebantur: cives romani proprie et peregrini. Cives romani iure commercii, testamenti, connubii et suffragii fruebantur, interea peregrini nullo iure fruebantur.
Quaere acceperunt arma et pugnarunt ut ius civitatis consequueretur.
Anno nonagessimo ante Christum, L. Iulius Caesare et P. Rutilio consulibus data est Lex Iulia quae civitatem iis civitatibus quae arma non acceperunt dabat.
Sed ista lex non saciavit animos rebelium et anno undenonagessimo ante Christum lex Plautia Papiria prolata est. Que ius civitatis sub istis conditionibus tribuebat: si qui foederatis civitatibus adscripti fuissent, si tum cum lex ferebatur in Italiam domicilium habuissent et si sexaginta diebus apud praetorem esse professi.
Archias conditionibus quas lex petebat implevit et tutus sub patrocinio Lucullorum vivevat.
Sed multi advenae civitatem cum fraude acceperunt et anno sexagesimo quinto ante Christum data est Lex Papia de Civitate ad eos coercendos qui temere et illicite civitetem romanam usurpassent.
Tunc apparuit quidan Gratus qui Archiam accusavit dicens: Archias non est civis romanus quia non est in censibus. Cicero deffendit Archiam et causam obtyinuit.
DE VITA ARCHIAE
Aulus Licinius Archias anno centessimo vicessimo ante Christum Antiochiae ex Siria natus est.A teneris unguiculis ad studium artium quae pertinent ad pueritiam dedit se postea cum ex pueris concessit ad studium oraroriae se contulit. Coepit prestare omnium in sapentia. Percurrit Asiam et totam Graeciam avidus laudi et venit ad Italiam ubi Tarentini, Locrenses, Regini et Neapolitani hunc civitaten donarunt-
Sed illi magnopere adventare Romam cupiebat et cum erat praetextatus venit Mario et Catulo consulibus. Adeptus est consules eos quorum alter multa ad scribendum habebat alter non solum gestas sed etiam elegantiam et amorem pöesi.
Multae familie nobilisimae eum acceperunt praesertim familia Lucullorum et ista domo non solum in adolescentia sed etiam in senectute favit natura et virtute eius.
Archis coepit docere et docuit Ciceroni primas litteras.
In Siciliam cum M. Lucullo perrexit et cun eodem Heracleam civitatem confoederatam venit et civitatem meritis suis et gratia M. Luculli consequutus est.
Civitas romana concesa est lege Plautia Papiria anno nonagesimo ante Christum sub istis conditionibus: si qui foederatis civitatibus adscripti fuissent si tum cun lex ferebatur in Italiam domicilium habuissent et si sexaginta diebus apud praetorem esse professi.
Archias Heracleae inscriptus erat Romae abhinc multos annos vivebat et apud praetorem Q. Metelum professus est ut civitetem donaret sibi.
Sed abutatur multum amplitudine civitate et anno sexagessimo quinto ante Christum data est Lex Papia ut Romam ex omnibus qui civitatem consequuti errant fraude purgaret-
Et tum quidam homo nominatus Gratus Archiam accusavil decens: Archias non est civis romanus quia in censibus non est.
Archias memini Ciceronem qui attingerat verticem honorum politicorum. Cicero Archiam optime deffendi dicens: Archiam civem romanum esse quia tres conditiones quas petet lex implet et asciscendum nobis meritis suis a numero civium si non fuisset.
Quaere acceperunt arma et pugnarunt ut ius civitatis consequueretur.
Anno nonagessimo ante Christum, L. Iulius Caesare et P. Rutilio consulibus data est Lex Iulia quae civitatem iis civitatibus quae arma non acceperunt dabat.
Sed ista lex non saciavit animos rebelium et anno undenonagessimo ante Christum lex Plautia Papiria prolata est. Que ius civitatis sub istis conditionibus tribuebat: si qui foederatis civitatibus adscripti fuissent, si tum cum lex ferebatur in Italiam domicilium habuissent et si sexaginta diebus apud praetorem esse professi.
Archias conditionibus quas lex petebat implevit et tutus sub patrocinio Lucullorum vivevat.
Sed multi advenae civitatem cum fraude acceperunt et anno sexagesimo quinto ante Christum data est Lex Papia de Civitate ad eos coercendos qui temere et illicite civitetem romanam usurpassent.
Tunc apparuit quidan Gratus qui Archiam accusavit dicens: Archias non est civis romanus quia non est in censibus. Cicero deffendit Archiam et causam obtyinuit.
DE VITA ARCHIAE
Aulus Licinius Archias anno centessimo vicessimo ante Christum Antiochiae ex Siria natus est.A teneris unguiculis ad studium artium quae pertinent ad pueritiam dedit se postea cum ex pueris concessit ad studium oraroriae se contulit. Coepit prestare omnium in sapentia. Percurrit Asiam et totam Graeciam avidus laudi et venit ad Italiam ubi Tarentini, Locrenses, Regini et Neapolitani hunc civitaten donarunt-
Sed illi magnopere adventare Romam cupiebat et cum erat praetextatus venit Mario et Catulo consulibus. Adeptus est consules eos quorum alter multa ad scribendum habebat alter non solum gestas sed etiam elegantiam et amorem pöesi.
Multae familie nobilisimae eum acceperunt praesertim familia Lucullorum et ista domo non solum in adolescentia sed etiam in senectute favit natura et virtute eius.
Archis coepit docere et docuit Ciceroni primas litteras.
In Siciliam cum M. Lucullo perrexit et cun eodem Heracleam civitatem confoederatam venit et civitatem meritis suis et gratia M. Luculli consequutus est.
Civitas romana concesa est lege Plautia Papiria anno nonagesimo ante Christum sub istis conditionibus: si qui foederatis civitatibus adscripti fuissent si tum cun lex ferebatur in Italiam domicilium habuissent et si sexaginta diebus apud praetorem esse professi.
Archias Heracleae inscriptus erat Romae abhinc multos annos vivebat et apud praetorem Q. Metelum professus est ut civitetem donaret sibi.
Sed abutatur multum amplitudine civitate et anno sexagessimo quinto ante Christum data est Lex Papia ut Romam ex omnibus qui civitatem consequuti errant fraude purgaret-
Et tum quidam homo nominatus Gratus Archiam accusavil decens: Archias non est civis romanus quia in censibus non est.
Archias memini Ciceronem qui attingerat verticem honorum politicorum. Cicero Archiam optime deffendi dicens: Archiam civem romanum esse quia tres conditiones quas petet lex implet et asciscendum nobis meritis suis a numero civium si non fuisset.
ALIANZA DE CIVILIZACIONES
En nuestros días hay una corriente, extendida por casi todo el mundo que, cual ondas originadas en un estanque, se propaga proponiendo la necesidad de una “Alianza de Civilizaciones”.
Busquemos primero el significado de ambas palabras:
Alianza significa, pacto, unión, compromiso, coalición, confederación, asociación.
Toda alianza o pacto se basa en el principio latino justinianeo “do ut des” (doy para que me des), o lo que es igual, yo cedo en algo para que te beneficies, con la condición de que tú también has de concederme algo para que yo saque provecho.
Civilización es el conjunto de costumbres, ideas, cultura o arte de un pueblo o comunidad.
¿Cómo se llevará a cabo esta alianza?:
a) ¿Por aculturación? Según ésta, una persona o un grupo de ellas adquieren una nueva cultura o aspectos de la misma, generalmente a expensas de la propia y de forma involuntaria. De entrada pienso que esto es no es aplicable, dado que ningún pueblo quiere perder las señas propias de identidad que constituyen su razón de ser y su sabiduría.
b) ¿Acaso por enculturación? Procedimiento por el que una cultura establecida enseña a un individuo, de forma repetitiva, sus normas y valores, de manera que éste llega a convertirse en un miembro más de su sociedad en la que encuentra su papel apropiado.
Como ocurre con la aculturación entiendo que, hoy día, ninguna cultura se deja subyugar y someter por otra.
Este progresivo movimiento intenta unir, amalgamar, mezclar, ensamblar dos conceptos de vida que, por su propia naturaleza, no pueden armonizarse.
¿A qué me refiero?: A la unión, o mezcla de las civilizaciones islámica y cristiana (ésta dentro de todas sus variantes protestantes y católica). Ambas culturas tienen sus propios cimientos, fundamentos y costumbres que, si no son diametralmente opuestos en todos sus conceptos sobre la vida, no admiten intercambio en muchos. Las dos son como el aceite y el agua: no pueden entremezclarse.
¿Ha comprobado alguien qué ocurre cuando queremos unir ambas materias?
Es imposible. El resultado es que una sobrenada a la otra, pero jamás llegan a fusionarse.
Lejos de mí pronunciarme sobre quien es el aceite y quien es el agua. Lo que asevero, es que su ensamblaje es imposible. Por su propia naturaleza no se pueden aglutinar.
Analicemos la formación de ambas civilizaciones.
La cristiana hunde sus raíces y forja sus orígenes en aquel inicial colegio apostólico que, tras la resurrección de Cristo, formaron sus primeros discípulos, y tiene sus antecedentes en el judaísmo que cuenta con, aproximadamente, diecisiete siglos de existencia, ya que los judíos se consideran los descendientes de Abraham, que se consagró al servicio del Dios único.
Tomó además de la civilización grecolatina mucho de su filosofía, sus leyes y liturgia. Se ha extendido por todo el antiguo mundo conocido y por el nuevo, tras la gesta del Descubrimiento, y en él tiene una vigencia y preponderancia nada despreciables. A su cobijo, por ella y para ella, han florecido las mejores páginas del arte: la música, escultura, pintura y un largo etc. Gracias a ella se han producido grandes movimientos, como las peregrinaciones, que han intercambiado las ideas y conocimientos de los pueblos.
El cristianismo, de forma generalizada, posiblemente hallando basamento en uno de sus pilares de configuración, pues Cristo dijo que todos los seres humanos somos iguales, ha aceptado, como el modo menos pernicioso para gobernar un país, la democracia que, a pesar de los muchos defectos que tiene, hace iguales a todas las personas.
La teocracia que, en ciertos momentos de la historia practicó, ya ha mucho tiempo que desapareció y dudamos mucho que en ningún estado moderno se vuelva a repetir. Ha sabido, con mucho esfuerzo, impedimentos y resistencias, aunque aún le quede mucho por andar en este camino, adaptarse al sobrevenir de la Historia y acoplarse a todo lo que la Humanidad, en su continuo llegar a ser, conquistaba.
Es cierto que quedan algunas zonas oscuras, sucesos puntuales de los que nos avergonzamos los cristianos, pero, se puede afirmar que el saldo final de su estado de cuentas es favorable al ser humano y que, gracias a él, vivimos en un mundo de tolerancia, de deferencia y de consideración a las opiniones ajenas y, de forma general, de respeto y aceptación de las opiniones opuestas a las nuestras.
En la civilización occidental la igualdad entre el hombre y la mujer está a punto de conseguirse totalmente en la práctica. Nuestras leyes ha tiempo que lo han hecho.
Enumerar detenidamente los logros que, en todos los aspectos, ha alcanzado nuestra cultura sería oneroso y tedioso. Es cierto que tiene deficiencias, quizá demasiadas, pero se ha conseguido un progreso que ha permitido que los ciudadanos, hombres y mujeres, tengamos las mismas oportunidades.
¿Acaso ha ocurrido esto con la cultura islámica?
Opinamos que no. Para ello será suficiente espigar algunas aleyas, por ejemplo de la Azora IV, y ver cómo en la mencionada civilización se considera a la mujer:
Azora IV Las mujeres
Aleya 12
Os encomienda Alá a vuestros hijos, para el varón como la parte de dos hembras.
(Un hombre vale como dos mujeres)
Aleya 19
Y las que cometieron torpeza de vuestras mujeres, tomad como testigos contra ellas a cuatro de vosotros, y si atestiguan, encerradlas en los aposentos, hasta que las haga morir la muerte, o ponga Alá para ellas camino. (Se trata del castigo del emparedamiento, que se imponía a las adúlteras en lo primeros tiempos del Islán, Posteriormente la Sunna conmutó esta pena por la de cien azotes, más destierro para las solteras y la lapidación para las casadas).
(En la civilización occidental no hay ninguna ley que castigue a las esposas infieles).
Aleya 38
Los hombres son preeminentes sobre las mujeres por lo que aventajó Alá a los unos sobre los otros.
(¿Acaso no está reconocida, por lo menos de derecho, la igualdad entre el hombre y la mujer, dentro del mundo occidental?)
No queremos ser prolijos, pero, a continuación, seleccionaremos algún hadiz que podrá clarificar aún más la diferencia entre ambas culturas:
No pocas de las normas emanadas del propio Mahoma están destinadas a sancionar comportamientos sexuales considerados ilícitos, como pueden ser el adulterio, la fornicación y la homosexualidad.
(¿Qué podrían decir los homosexuales y lesbianas al respecto, cuando tienen su total reconocimiento en Occidente?)
Según los hadices, las diferencias entre hombre y mujer proceden de motivaciones físicas y se traducen no sólo en que las mujeres sean más deficientes en religión, sino también en inteligencia. Precisamente por ello Mahoma llegó a afirmar que la mayor parte de los habitantes del infierno son mujeres.
La mujer puede verse reducida al papel de un cónyuge más, ya que el Corán autoriza al varón a tener hasta cuatro esposas a la vez, sin que tal conducta cuente con paralelos en la mujer.
(En nuestra civilización la poligamia está penada por ley. Los últimos que la practicaron fueron los mormones y, al parecer, ya la han abolido).
Continuar con las diferencias entre una y otra sería casi inagotable, por eso es necesario que nos preguntemos:
¿Cómo se pueden fusionar dos conceptos de la vida y convivencia que, en algunas concepciones de ésta, son diametralmente opuestos?
¿Cuál de ellos prevalecería sobre el otro? ¿Qué estaría dispuesto a ceder cada uno?
¿Permitirían los musulmanes entrar en sus mezquitas con calzado o a las mujeres sin velo?
¿Renunciarían a que sus mujeres llevaran éste?
¿Permitirían que sus damas fuesen reconocidas, en caso de enfermedad, por médicos y no médicas?
¿Consentirían que en sus países se construyesen iglesias cristianas con la misma profusión con la que ellos están edificando mezquitas en los nuestros?
¿Permitirían en público una efusión de amor tan simple como un beso? (En algún país musulmán han sido encarcelados turistas por esto).
Seguimos sin comprender cómo se pueden aliar dos civilizaciones casi antagónicas.
Continuamos pensando que esa alianza es una entelequia muy difícil de llevar a la práctica, cuando no imposible, o una ocurrencia, sin duda concebida por un exceso de bondad o buenismo (permítasenos la palabra), pero muy difícil, cuando no imposible de poner en práctica.
Reconocemos que hay muchas y muy importantes personas y autoridades comprometidas y empeñadas en esta alianza, pero también entendemos que, por muy plausible que sea el fin, ella es casi inalcanzable, dadas las profundas divergencias entre ambos conceptos de vida.
Consideramos que la realidad debe imponerse a la utopía y que cada civilización continúe su andadura, sin quiméricos intentos de alianza entre ambas.
Quizá sea este desconocimiento de las divergencias de cada una el que ha llevado a algunos a pretender conseguir lo ilusorio: que el agua y el aceite se mezclen.
Creemos que por lo que se ha de luchar, con todas las fuerzas posibles, es por el respeto y la tolerancia mutua entre ambas, lejos de todo fanatismo, como en algunos lugares se da, para que sea posible una convivencia pacífica, ajena a todo acto de provocación o de imposición.
La alianza entre ambas, es muy difícil de conseguir.
Busquemos primero el significado de ambas palabras:
Alianza significa, pacto, unión, compromiso, coalición, confederación, asociación.
Toda alianza o pacto se basa en el principio latino justinianeo “do ut des” (doy para que me des), o lo que es igual, yo cedo en algo para que te beneficies, con la condición de que tú también has de concederme algo para que yo saque provecho.
Civilización es el conjunto de costumbres, ideas, cultura o arte de un pueblo o comunidad.
¿Cómo se llevará a cabo esta alianza?:
a) ¿Por aculturación? Según ésta, una persona o un grupo de ellas adquieren una nueva cultura o aspectos de la misma, generalmente a expensas de la propia y de forma involuntaria. De entrada pienso que esto es no es aplicable, dado que ningún pueblo quiere perder las señas propias de identidad que constituyen su razón de ser y su sabiduría.
b) ¿Acaso por enculturación? Procedimiento por el que una cultura establecida enseña a un individuo, de forma repetitiva, sus normas y valores, de manera que éste llega a convertirse en un miembro más de su sociedad en la que encuentra su papel apropiado.
Como ocurre con la aculturación entiendo que, hoy día, ninguna cultura se deja subyugar y someter por otra.
Este progresivo movimiento intenta unir, amalgamar, mezclar, ensamblar dos conceptos de vida que, por su propia naturaleza, no pueden armonizarse.
¿A qué me refiero?: A la unión, o mezcla de las civilizaciones islámica y cristiana (ésta dentro de todas sus variantes protestantes y católica). Ambas culturas tienen sus propios cimientos, fundamentos y costumbres que, si no son diametralmente opuestos en todos sus conceptos sobre la vida, no admiten intercambio en muchos. Las dos son como el aceite y el agua: no pueden entremezclarse.
¿Ha comprobado alguien qué ocurre cuando queremos unir ambas materias?
Es imposible. El resultado es que una sobrenada a la otra, pero jamás llegan a fusionarse.
Lejos de mí pronunciarme sobre quien es el aceite y quien es el agua. Lo que asevero, es que su ensamblaje es imposible. Por su propia naturaleza no se pueden aglutinar.
Analicemos la formación de ambas civilizaciones.
La cristiana hunde sus raíces y forja sus orígenes en aquel inicial colegio apostólico que, tras la resurrección de Cristo, formaron sus primeros discípulos, y tiene sus antecedentes en el judaísmo que cuenta con, aproximadamente, diecisiete siglos de existencia, ya que los judíos se consideran los descendientes de Abraham, que se consagró al servicio del Dios único.
Tomó además de la civilización grecolatina mucho de su filosofía, sus leyes y liturgia. Se ha extendido por todo el antiguo mundo conocido y por el nuevo, tras la gesta del Descubrimiento, y en él tiene una vigencia y preponderancia nada despreciables. A su cobijo, por ella y para ella, han florecido las mejores páginas del arte: la música, escultura, pintura y un largo etc. Gracias a ella se han producido grandes movimientos, como las peregrinaciones, que han intercambiado las ideas y conocimientos de los pueblos.
El cristianismo, de forma generalizada, posiblemente hallando basamento en uno de sus pilares de configuración, pues Cristo dijo que todos los seres humanos somos iguales, ha aceptado, como el modo menos pernicioso para gobernar un país, la democracia que, a pesar de los muchos defectos que tiene, hace iguales a todas las personas.
La teocracia que, en ciertos momentos de la historia practicó, ya ha mucho tiempo que desapareció y dudamos mucho que en ningún estado moderno se vuelva a repetir. Ha sabido, con mucho esfuerzo, impedimentos y resistencias, aunque aún le quede mucho por andar en este camino, adaptarse al sobrevenir de la Historia y acoplarse a todo lo que la Humanidad, en su continuo llegar a ser, conquistaba.
Es cierto que quedan algunas zonas oscuras, sucesos puntuales de los que nos avergonzamos los cristianos, pero, se puede afirmar que el saldo final de su estado de cuentas es favorable al ser humano y que, gracias a él, vivimos en un mundo de tolerancia, de deferencia y de consideración a las opiniones ajenas y, de forma general, de respeto y aceptación de las opiniones opuestas a las nuestras.
En la civilización occidental la igualdad entre el hombre y la mujer está a punto de conseguirse totalmente en la práctica. Nuestras leyes ha tiempo que lo han hecho.
Enumerar detenidamente los logros que, en todos los aspectos, ha alcanzado nuestra cultura sería oneroso y tedioso. Es cierto que tiene deficiencias, quizá demasiadas, pero se ha conseguido un progreso que ha permitido que los ciudadanos, hombres y mujeres, tengamos las mismas oportunidades.
¿Acaso ha ocurrido esto con la cultura islámica?
Opinamos que no. Para ello será suficiente espigar algunas aleyas, por ejemplo de la Azora IV, y ver cómo en la mencionada civilización se considera a la mujer:
Azora IV Las mujeres
Aleya 12
Os encomienda Alá a vuestros hijos, para el varón como la parte de dos hembras.
(Un hombre vale como dos mujeres)
Aleya 19
Y las que cometieron torpeza de vuestras mujeres, tomad como testigos contra ellas a cuatro de vosotros, y si atestiguan, encerradlas en los aposentos, hasta que las haga morir la muerte, o ponga Alá para ellas camino. (Se trata del castigo del emparedamiento, que se imponía a las adúlteras en lo primeros tiempos del Islán, Posteriormente la Sunna conmutó esta pena por la de cien azotes, más destierro para las solteras y la lapidación para las casadas).
(En la civilización occidental no hay ninguna ley que castigue a las esposas infieles).
Aleya 38
Los hombres son preeminentes sobre las mujeres por lo que aventajó Alá a los unos sobre los otros.
(¿Acaso no está reconocida, por lo menos de derecho, la igualdad entre el hombre y la mujer, dentro del mundo occidental?)
No queremos ser prolijos, pero, a continuación, seleccionaremos algún hadiz que podrá clarificar aún más la diferencia entre ambas culturas:
No pocas de las normas emanadas del propio Mahoma están destinadas a sancionar comportamientos sexuales considerados ilícitos, como pueden ser el adulterio, la fornicación y la homosexualidad.
(¿Qué podrían decir los homosexuales y lesbianas al respecto, cuando tienen su total reconocimiento en Occidente?)
Según los hadices, las diferencias entre hombre y mujer proceden de motivaciones físicas y se traducen no sólo en que las mujeres sean más deficientes en religión, sino también en inteligencia. Precisamente por ello Mahoma llegó a afirmar que la mayor parte de los habitantes del infierno son mujeres.
La mujer puede verse reducida al papel de un cónyuge más, ya que el Corán autoriza al varón a tener hasta cuatro esposas a la vez, sin que tal conducta cuente con paralelos en la mujer.
(En nuestra civilización la poligamia está penada por ley. Los últimos que la practicaron fueron los mormones y, al parecer, ya la han abolido).
Continuar con las diferencias entre una y otra sería casi inagotable, por eso es necesario que nos preguntemos:
¿Cómo se pueden fusionar dos conceptos de la vida y convivencia que, en algunas concepciones de ésta, son diametralmente opuestos?
¿Cuál de ellos prevalecería sobre el otro? ¿Qué estaría dispuesto a ceder cada uno?
¿Permitirían los musulmanes entrar en sus mezquitas con calzado o a las mujeres sin velo?
¿Renunciarían a que sus mujeres llevaran éste?
¿Permitirían que sus damas fuesen reconocidas, en caso de enfermedad, por médicos y no médicas?
¿Consentirían que en sus países se construyesen iglesias cristianas con la misma profusión con la que ellos están edificando mezquitas en los nuestros?
¿Permitirían en público una efusión de amor tan simple como un beso? (En algún país musulmán han sido encarcelados turistas por esto).
Seguimos sin comprender cómo se pueden aliar dos civilizaciones casi antagónicas.
Continuamos pensando que esa alianza es una entelequia muy difícil de llevar a la práctica, cuando no imposible, o una ocurrencia, sin duda concebida por un exceso de bondad o buenismo (permítasenos la palabra), pero muy difícil, cuando no imposible de poner en práctica.
Reconocemos que hay muchas y muy importantes personas y autoridades comprometidas y empeñadas en esta alianza, pero también entendemos que, por muy plausible que sea el fin, ella es casi inalcanzable, dadas las profundas divergencias entre ambos conceptos de vida.
Consideramos que la realidad debe imponerse a la utopía y que cada civilización continúe su andadura, sin quiméricos intentos de alianza entre ambas.
Quizá sea este desconocimiento de las divergencias de cada una el que ha llevado a algunos a pretender conseguir lo ilusorio: que el agua y el aceite se mezclen.
Creemos que por lo que se ha de luchar, con todas las fuerzas posibles, es por el respeto y la tolerancia mutua entre ambas, lejos de todo fanatismo, como en algunos lugares se da, para que sea posible una convivencia pacífica, ajena a todo acto de provocación o de imposición.
La alianza entre ambas, es muy difícil de conseguir.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)