1/8/08

IR A POR LANA Y…
(Publicado en el DIARIO CÓRDOBA el 29-5-08)
El refranero español, honda y acertada filosofía popular, tiene refranes y dichos para casi todos los momentos y actuaciones de nuestra vida. Uno de ellos es el de IR A POR LANA Y SALIR TRASQUILADO. Se emplea cuando una persona, sin reparar en medios ni medir sus fuerzas ni posibilidades quiere adquirir algo a toda costa y no lo consigue saliendo del intento corrido y avergonzado.
Eso es lo que le ha ocurrido a nuestro insigne político GASPAR LLAMAZARES. Sin tener en cuenta la profunda raigambre de tradición judeo cristiana que impregna nuestra cultura ha presentado al Congreso de los Diputados la petición de que se retiren los símbolos judeos cristianos que presiden la toma de posesión de cualquier cargo político. Que se elimine la Biblia (símbolo judío y cristiano por los Evangelios) y el Crucifijo (símbolo cristiano). El partido del Gobierno y la oposición, como si de un asunto de Estado se tratase, han formado un frente común y se han opuesto a ello. Con lo que el sin par político, ha salido derrotado, corrido y avergonzado del intento.
Gaspar ¿No te das cuenta que tú mismo eres una contradicción en ese aspecto? Tienes cultura suficiente (tu título te hace acreedor de ella) para saber que tu nombre hunde sus raíces en lo más profundo de esta tradición. Según ésta, tu nombre lo ostentaba uno de los tres Reyes Magos que, desde Oriente, vino a rendir pleitesía al Niño Jesús, así que, por el nombre que llevas, estás dentro de la más profunda de las costumbres religiosas del Cristianismo. Si quieres romper con esto y con todo lo que él representa, lo primero que tienes que hacer es cambiarte de nombre. Que te vaya bien.
Manuel Villegas Ruiz
ENTENDEDERAS

(Publicado en el DIARIO CÓRDOBA el 25- 9- 89)


La capacidad de relación entre los seres humanos se mide por la que éstos tengan para poder comunicarse. También los componentes del reino animal poseen su capacidad de comunicación y de entendimientos y hay quienes dicen que hasta su lenguaje. Pero no voy a considerar esta posibilidad en nuestros hermanos de escalón inferior, pues éstos, como diría el castizo, son otros López
Quiero referirme al aserto hecho en primer lugar o sea, a la facilidad de entendimiento entre los seres humanos o, dicho de otra manera a las entendederas, pues entendederas son, según el diccionario, un vocablo que, usado familiarmente, sirve para designar el entendimiento y la carencia de entendederas designar la falta o torpeza del mismo.

Bien pues de entendederas es lo que adolece nuestra Administración. Pero como no quiero que paguen justos por pecadores, ni como diría nuestros pastores, que quedan ya pocos, se mezclan las horras con las paridas, me ciño a la administración de nuestro Ministerio del Interior y específicamente a la Jefatura Provincial de Trafico de Sevilla. ¿Qué razones tengo para decir que no hay entendederas en la mencionada Jefatura Provincial de Trafico de Sevilla?.

Conozcan ustedes el caso que les voy a referir y, una vez conocido, júzguenlo díganme si lo que les falta a los señores de la referida Jefatura son entendederas o les sobran despistes, mala fe o gana de amolar al prójimo.

Resulta que recibo en mi domicilio particular, que es donde vivo y moro, una comunicación emanada del Ministerio del Interior, Jefatura Provincial de Tráfico de Sevilla, por lo que me indican que se me ha incoado el expediente sancionador 41.0200331677 por una infracción originada por exceso de velocidad, cuando circulaba con mi vehículo por la carretera de SE-660, con dirección a Coría del Río: que el importe de la sanción asciende a 15.000 pesetas ( quince mil pesetas de mi alma que volaron, digo yo para mis adentros mientras leo la comunicación); que puedo elevar recurso , etcétera, etcétera. ¿Qué íncola de este ínclito país no conoce lo que es una sanción por infracción de algún artículo o articulillo de código de circulación?

Pero, después de la lectura, viene la observación y la reflexión. Observo y reflexionó más, mucho más porque resulta que la forma de control de la infracción ha sido mediante fotografía, y estos aparatos que retratan ¡benditos sean!, no sólo ha fotografiado mi supuesta matrícula, sino la marca y el modelo del coche, y aunque la matricula supuestamente coincide, no coincide el coche, pues según la notificación de sanción el infractor es un Seat –127 y yo poseo un Talbot 150.Entonces mi tristeza se convierte en hilaridad y mi cartera se congratula conmigo, al ver que de ella no van a salir las quince mil pesetas que estaban a punto de volar. Lleno de sastifación y gozo me pongo en contacto telefónico con la Jefatura Provincial de Trafico de Córdoba, y les expongo el caso y por qué no soy objeto de sanción. Con suma amabilidad me atienden y me dicen que la solución es facilísima. Que envié a Sevilla una fotocopia del permiso de circulación de mi vehículo y otra de la notificación de sanción; que, cuando éstas lleguen a Sevilla, sobreerán el asunto y no habrá caso. Con toda diligencia y premura, por aquello de la vía ejecutiva y con recargo, llevo a cabo el 15 de junio lo que se me ha indicado para que la Jefatura de Tráfico de Sevilla reconozca su error. Porque, digo yo ¿quién no se equivoca? Y no sólo, yo sino los clásicos, esos varones antiguos tan sesudos que tanto sabían y por ello decían “errarse humaum est” que traducido al castellano puro de oliva quiere decir que de tejas para abajo todos nos equivocamos (también se equivocan los que sobrevuelan la atmósfera, por ende, también de tejas arriba).

Creía yo, iluso de mí que, ante la demostración incontrovertida del error cometido, estos señores sobreseerían el expediente iniciado para mi y buscarían por otro lado hasta dar con el coche infractor. Se olvidarían del asunto, ya que el tipo de vehículo y modelo no coincidan, y aquí paz y después gloria.
¡Ay, mísero de mí! ¡ay infelice¡. No había caído en la cuenta de que vivo en el país en el que el error “hay que mantenello y no enmendallo” Por eso me he enfadado solo un poquitín cuando, al volver de mis bien merecidas vacaciones, me encuentro en el buzón de mi correspondencia con una comunicación de la Jefatura Provincial de Trafico de Sevilla en la que para mi asombro, se me dice; que el documento gráfico cuyo examen ha sido por usted interesado se encuentra a su disposición etc, etc.

Y voy y me digo: ¡no puede ser! ¡estos señores no sólo tienen que saber leer, sino además no estan ciegos! Si yo en mí carta les decía que mi vehículo no se correspondía con el denunciado y además les enviaba la fotocopia del permiso de circulación y con rotulador les enmarcaba el modelo, el motivo del error, tiene que ser, o bien que no la han leído, y me consta que la han leído, porque si no, no me hubiesen mandando esta nueva comunicación, o bien no la han entendido. De ahí que piense que es de entendederas de lo que adolecen, no que no sepan leer o ¿serán aquello de que, como yo mando, llevo razón? ¡Vaya usted a saber ¡ Creo que no será esta última. Pienso lo digo, nuevamente que son entendederas lo que les hace falta-

Pero claro, si no hay entendimiento entre los administradores y los administradores no pueden haber conocimiento todo es confusión y, donde todo es confusión, nada marcha bien y... ¡así nos va!
Les voy a mandar a los de Sevilla una nota deciéndoles que lean nuevamente mi carta del 15 de junio y, espero, supongo, creo y deseo que esta vez la entiendan.

Manuel Villegas Ruiz

Tenemos un refrán que dice “Propio de sabios es rectificar”. Pues bien el Ministerio del Interior ha obrado sabiamente y al leer mi escrito al periódico, me ha contestado lo siguiente:
“Estimado Sr. A través de la Jefatura de Tráfico de esa Provincia ha llegado a ésta fotocopia de la comunicación dirigida por Vd. al “DIARIO CÓRDOBA” y publicada en el mismo en su edición de lunes, 25 de septiembre, o sea ayer.
Examinado el texto de su contenido así como los antecedentes que obran en esta Jefatura, he podido constatar personalmente los errores de procedimiento que se han ido cometiendo en la tramitación del expediente 41/020033167/7, ya que si el error de principio fue cometido por el agente denunciante al trasladar al boletín de denuncia la matrícula del vehículo con el que se había cometido la presunta infracción, no es menos cierto que dicho error debió ser detectado en esta Jefatura cuando se procesó informáticamente dicha matrícula y no dar lugar a que se iniciase ninguna comunicación hasta no ser subsanado; pero como Ud. dice en su citada comunicación, somos humanos y de humanos es errar, y en este sentido, una vez constatado el error, tenga la completa seguridad que se ha cesado de molestarle; no obstante, espero de su atención acepte esta disculpa y sepa que no es frecuente en esta Jefatura cometer este tipo de errores y sí, por el contrario, presumimos de hacer las cosas bien hechas como es de público reconocimiento dentro de la Administración Pública, con carácter general, y de los administrados en particular.

Reiterándole mis disculpas, le saludo atentamente,


Fdo. Andrés Cobos Lizana
EL SIGLO XXI Y EL SISTEMA MÉTRICO

(Publicado en el DIARIO CÓRDOBA el 21-9-1999)

Entiendo que las cadenas de hoteles, las agencias de viajes, los grandes almacenes, en fin, todas las entidades relacionadas con ventas y el comercio, con afán de anticipar sus beneficios adelanten la celebración de los grandes fastos, como adelantan la celebración de las fiestas navideñas al mes de octubre. Pero una cosa es el mundo comercial y otra la aritmética. ¿Por qué digo esto? Me explico. Nos regimos por el Sistema Métrico Decimal que quiere decir que agrupamos las magnitudes de diez en diez unidades. Una decena tiene diez unidades; dos decenas veinte unidades; tres decenas treinta unidades, y así sucesivamente. Obvio, ¿verdad? Por lo menos así fue como me lo enseñaron en mis primeros años escolares, cuando vestía babero y supongo que así se seguirá haciendo. Pues bien una decena está compuesta por diez unidades, no de nueve con noventa y nueve décimas. Si agrupamos nuestras magnitudes en decenas, la primera abarcará de la una a la diez, inclusive ambas, la segunda de la once a la veinte, la tercera de la veintiuna a la treinta y así sucesivamente. Esto viene a colación por la disputa tan extendida pero innecesaria que hay en torno a cuando comienza el siglo XXI. Tan extendida que ha llegado hasta el discurso de apertura del año judicial. También digo innecesaria porque, si volvemos a la aritmética, comprobaremos que la primera decena comprende desde el uno al diez, la segunda del once al veinte y la tercera del veintiuno al treinta, por lo tanto, aplicando ésta, el siglo veintiuno comienza cuando se acabe el veinte, o sea, con el 31 de diciembre del año 2000 que es el último de la segunda decena. Todo lo demás es gana de vender o no saber aritmética. Simple ¿verdad?

Manuel Villegas Ruiz
DESPROCUPACIÓN POR EL ARCHIVO MUNICIPAL
(Publicado en el DIARIO CÓRDOBA el 2-3-92)


Esa parece ser la situación a que hemos llegado y por que lo visto no tiene solución.

Que, ¿a que viene esto? Viene a que nuestro Excmo. Ayuntamiento es el responsable directo de la conservación de las instalaciones del Archivo Municipal. Pues bien, la sala dedicadas a investigaciones está que da grima por la falta de iluminación, ya que algunas de las lámparas de pared carece de bombillas y los flexos que hay sobre la mesa no funcionan por la misma causa,

Ante esta situación, los investigadores nos hemos visto obligados a llenarnos las bombillas o los flexos de nuestra propiedad, pues hemos pedido en varias ocasiones al personal del Archivo que reponga las bombillas, a lo que nos han respondido que no pueden hacer nada, puesto que esto depende del equipo de mantenimiento del Ayuntamiento, al que han avisado repetidamente.
Por ello, uno de nosotros se dirigió telefónicamente al alcalde, con el que no pudo hablar porque según su secretaria, estaba de reunión. Esta insistió para que le expusiese el tema que quería tratar con el Alcalde. Se le dijo y respondió que quedaría solucionado de inmediato, pues para ella daría ordenes oportuna en tal sentido al equipo de mantenimiento. De esta conversación han transcurrido más de diez días y la sala de investigaciones sigue en la misma situación.
A nuestro juicio, este descuido, falta de interés y despreocupación de nuestro Ayuntamiento por una cosa tan simple como recoger unas bombillas, no sólo indica al escaso valor nuestros municipales conceden a la cultura, aunque el primero de ellos proceda del mundo de la enseñanza, al que se le supone siquiera una mínima dedicación a la investigación.
CUESTIONES SOBRE LA FE


Posiblemente soy muy simple. Quizá no busque mucho detrás de la apariencia de las cosas. A lo mejor me conformo con la imagen que me impresiona, y no me preocupo lo más mínimo por ver qué es lo que hay detrás de ella. Por ello confieso que la fe no me hace falta. La fe, por definición, es creer en lo que se ve. Sí yo tengo un pájaro en mi mano, no creo que tengo un pájaro en mi mano, sé que tengo un pájaro en mi mano. Si estoy hablando con mi esposa, alguno de mis hijos, o cualquier amigo, no creó que estoy hablando con ellos, sé, tengo certeza, estoy convencido, nadie me puede hacer dudar de que esté hablando con ellos. La fe es precisa, es necesaria y tenemos que echar mano de ella, cuando no tenemos certeza tangible de lo que vemos, o hacemos. La fe, como dice KIERKEGAD, es un salto al vacío. Es tener la certeza de que lo que tocas, aprecias o sientes no te puede llevar más allá de la que tus sentidos transmiten a tu intelecto, y por ello, desde ese plano sensorial y material, si quieres elevarte al espiritual, al intangible, al no sensible, has de salvar ese vacío que entre los dos existe y dar el salto que te comunique, desde lo material y grosero hasta lo inmaterial y espiritual. Pero, sí ese plano sensible y grosero demuestra para ti, para tu intelecto, para lo más profundo de tu mente, que no es necesario ese salto, entonces no precisas de la fe, no tienes que echar mano de ella, para salvar la distancia que hay entre los dos planos .Uno te ha llevado a otro sin tener que salvar abismo alguno, ni tener que exponerte a un salto en el que puede que fracases y no alcances tu objetivo y termines con el cuello intelectual roto.
La familia científica admite hoy, casi sin lugar a dudas, que esto que nos sostiene, que ese número incontable todavía de galaxias que pueblan lo que vemos y lo que no vemos, esa que la llamamos la gran explosión, tiene alrededor de cinco mil millones de años, y la plataforma, aunque sea redonda, donde los seres que respiramos y casi nos conocemos, lleva existiendo poco más o menos cuatro mil quinientos millones, también de años. A lo largo de ese tiempo, que me confieso incapaz siquiera de imaginar, admiten los científicos, con pocas discrepancias entre ellos, que ha estado funcionando una evolución, para que, desde los más pequeños vagidos de la vida, que también, es casi unánime que se produjo en el agua, se llegase al estado poco más o menos perpetuo aunque esta evolución continué aún su curso imperfecto en el que ahora nos encontramos. A propósito de dónde se originó la vida. Mahoma, un hombre que no parece fuese muy letrado y versado en asuntos científicos de tal envergadura, allá por los principios del siglo VII de nuestra Era, afirmó, no se quien se lo diría, en la Aleya 31 de la Azora XXI de su Corán, la siguiente frase “¿Pero ven los que niegan que los cielos y la tierra eran macizos y los rajamos a los dos y pusimos del agua toda la vida, es que no creerán?” y en la aleya 44 de la Azora XXIV, también dice: “..en esto hay motivo de reflexión... y Alá creó todo el mundo animal del agua ..”. O sea, que no precisó de muchos conocimientos científicos para llegar al aserto en el que casi todos estamos de acuerdo, aunque hallamos tardando tanto en saberlo, en que toda la vida nació del agua. Cuatro mil quinientos millones de años, cantidad inimaginable, de evolución, con, tanta imperfección y con lo que quede todavía por hacer. La vida del ser humano, en los mejores casos y en buenas, condiciones dura alrededor de los ochenta años. Y queremos, quieren algunos en esos años, misérrimos años, comprender, entender, juzgar, evaluar y dogmatizar sobre los que lleva andando y aún es imperfecto más de cuatro mil millones de años. El desplazamiento de los continentes, no somos capaces de apreciarlo en una vida humana y aceptamos su existencia. Bien es verdad que podemos medirlo con instrumentos muy precisos, pero lo cierto es que en una vida no somos capaces de apreciarlo. Con la evolución ocurre igual ¿Quién vio el paso del pterodáctilus ave? ¿Quién presencio el cambió del mamífero de tierra a la ballena? ¿Quién estuvo presente en la mutación del pitecantropus al homo en cualquiera de sus clases? El que lo viera que lo demuestre. Y sin embargo ¿quién duda de esos pasó? ¿Quién se atreve a poner en tela de juicio que sucedió? Pero ¿por qué se dieron? Después de la Gran Explosión esta tierra se vio cubierta de polvo cósmico y sin más leyes ni más dictámenes, como por arte de magia, se iniciaron esos procesos de evolución ¿hasta donde ahora estamos? ¿No era Newton el que decía que los cuerpos que están en movimientos tienden a permanecer en él y los que están en reposo igualmente tienden a quedarse en el mismo estado? Para modificar esta situación una fuerza, algo, alguien, ha de actuar sobre la situación del cuerpo y modificarlo de manera que cambie de fase. Por ello algo, alguien tuvo que actuar sobre lo que no era para hacer que fuese. Porque, si hubo una gran explosión y parece ser que la hubo, algo debió explotar y ¿qué era ese algo? ¿Desde cuándo estaba? ¿Quién lo hizo? ¿Qué era ese algo? ¿Se hizo él mismo? Creo que esta última pregunta es la que no podemos contestar, porque para ser alguien, y si ya es alguien, no necesita hacerse. Se perfeccionará o degradará, sufrirá modificaciones, pero, como ya es, no necesita, no pende hacerse. Pero es que si ya era, no tuvo principio, por lo tanto él es el ente y de ese ente se originó todo. Vemos que lo que salió de la famosa gran explosión está cambiando continuamente, se está degradando, modificando, mudando, evolucionando, en fin. Por lo tanto está sujeto a unas leyes, a unos principios, que vemos y comprobamos que inexorablemente se cumplen. Pero para que haya leyes ha de haber legislador, para que haya orden ha de haber ordenador, y nadie puede negar ese orden, ese cosmos, que continua y diariamente estamos presenciando. Cuando vemos que un animal mata a otro y lo devora, según nuestro criterio, no condenamos al que quita la vida, por haber eliminando otra, sino que lo aceptamos y entendemos como una manifestación a la “ley de supervivencia”. Cuando una araña extiende su primorosa tela para que en ella caigan los animalejos que le servirán de sustento, justificamos esa artera actuación como una manifestación más de la ley de la supervivencia. ¿Quién les ha dictado esas leyes ¿Quién le ha dicho al albatros que pasados unos días de la puesta del primer huevo, ponga otro como una especie de repuesto por sí el primero falla? Y es más ¿quién le ha dicho al polluelo de albatros nacido primero que cuando pasen unos días y eclosione el segundo huevo, él mismo, ante la impasividad de la madre, expulse del nido del recién nacido para que no le haga competencia en el reparto de alimento y así criarse él fuerte y sano, para de esta forma perpetuar la especie a y la supervivencia del más fuerte. Observemos el macrocosmos, el cosmos y el microcosmos y veremos que hay unas leyes que nadie transgrede, que hay unas actuaciones de vida y comportamiento, desde el más simple mimetismo, hasta la más cruel y sanguinaria según nosotros eliminación del más débil, que están regidos, controlados, regulados por unas pautas de comportamiento que, a veces son tan complicadas, y tan difíciles de entender, que no nos queda más remedio que reconocer que no pueden ser consecuencia de un albur de una aparición espontánea que se ha generado per se, sin control de nadie. Observamos una autopista de gran circulación. Mientras todos los conductores se ajusten a las normas de tráfico, a las leyes impuestas por los encargados de cuidar del orden, del cosmos en su primer significado, no ocurre nada reprochable sin ningún contratiempo ni percance. Que alguno se despiste, que alguien se salga de la norma de la ley reguladora, la catástrofe es terrible, los muertos y mutilados alcanzan, a veces, cifras aterradoras. Pero ¿qué es una autopista nuestra, por mucha circulación que tenga, comparada con las incontables autopistas del universo, o las del microcosmos? Estamos en la era de los ordenadores y la informática. Nos parece increíble el avance ocurrido en tan pocos años y todavía no sabemos hasta donde podrá llegar este fascinante mundo de la información, y aunque desconozcamos todo lo referente a esta ciencia sí sabemos que todo se nueve alrededor de unas instrucciones que alguien ha dejado impresas en unos circuitos a menos que alguien las altere. Opino que el gran ordenador del universo se puso en marcha en el momento en que el que lo construyó lo decidió así. Las normas, reglas, leyes, pautas de conducta, las imprimió de forma indeleble en él y así vemos que todo se ajusta y rige por esas leyes y esas instrucciones dadas al ordenador. Cosa parecida pensaba el gran abogado, filósofo y orador Cicerón, que no creía en el panteón de dioses que lo rodeaba, tanto etruscos y latinos cuanto traídos de todos los pueblos conquistados. Él creía en una Causa eficiente que había ordenado todas las causas secundarias y así lo confesó cuando los esbirros de Marco Antonio fueron a asesinarlo y pronunció la famosa frase: “Causa causarum miserere mei”, o sea Causa de las causas ten misericordia de mí. Con ello manifestó su convencimiento de que había habido alguien que había fabricado todo lo que nos rodea Otra cosa es que podamos comprender a quien lo confeccionó. Los ordenadores con los que trabajamos actúan según las instrucciones que en ellos imprimieron y no se les ocurre cuestionarla, ni siquiera plantearse su funcionamiento. ¿Qué pasa con este inmenso ordenador que es el universo visible e inimaginable Actúa, funciona, sigue su marcha, según las directrices que alguien le marcó. Ya sé que no es científico afirmar la existencia de algo sí no es sujeto de experimentación, sí no se puede someter en laboratorio a la prueba de error, acierto. Pero es que opino que probar la existencia del que dio las pautas de actuación a este inmenso ordenador en el que estamos, no es necesario cuando vemos como actúa y como cumple perfectamente el fin para el que fue puesto en marcha. Además en el momento en que queremos entender al que puso en movimiento todo lo que nos rodea estamos pretendiendo abarca una cosa que es inabarcable para nosotros. Recuerdo lo mal que lo pasaba en mi época de estudiante cuando me enfrentaba a un problema de matemáticas, física, traducciones de griego o latín. Eran inmensos, no los entendía, eran, superiores a mí y yo me sentía pequeño e inútil por no saber resolverlos, pero cuando a base de tesón, paciencia, uso de fórmulas o empleo de diccionario lograba solucionarlos, la felicidad me inundaba. Pigmeo ante un problema insoluble, había logrado superar lo que no entendía. Lo comprendía, lo abarcaba, en fin, lo empequeñecía de tal manera que era capaz de meterlo en mi mente, descomponerlo, deshacerlo y anularlo de forma que ya no constituía un problema para mí. Yo lo había superado. Yo lo había vencido. Ya era más pequeño que yo. En fin no había problema. Creo que a todos los seres humanos nos habrá ocurrido algo parecido en cualquier momento. Emprendemos una situación que no comprendemos y, cuando tras arduo esfuerzo, hemos logrado entenderla, casi siempre hemos dicho lo mismo ¿a esto se reducía el problema? ¿Esto era la tan gran dificultad? Creo que no podemos vislumbrar a quien organizó todo esto, precisamente porque nuestra mente no puede abarcarlo. Si cualquier rama del conocimiento lleva siglos de ser estudiada, si cualquier faceta del saber ha estado examinada por mentes brillantísimas y todavía no hemos llegado a un conocimiento total de ella. ¿Como podríamos abarcar con una sola mente, o con todos las inteligencia de la tierra, todo lo que se desarrolla en el universo que conocemos Pero ¿que hay del que aún desconocemos? ¿Mas si llegásemos a comprenderlo, jamás sucederá, todavía estaríamos muy lejos de adivinar quien señaló los caminos por donde habrían de discurrir todas las cosas que se le ocurrió poner en movimiento. Por una razón muy sencilla, si esas cosas salieron de sus manos, si esos raíles los trazó él, por fuerza han de ser más pequeños que él. Decirle al artista, al artesano al obrero: ¿Quién es mayor, tú, o tu obra? Estaría siempre presto a contestar: Yo. Mi obra ha salido de mis manos, esta hecha por mí, es más pequeña que yo, soy superior a ella y por tanto mayor que ella. Ningún artista se siente inferior a su obra, nadie se cree más pequeño que lo que él ha hecho. ¿Qué decir de este artista? ¿Acaso es inferior a su obra? ¿Por casualidad alguna de sus creaciones va a poder superarle? ¿Pretendemos acaso resolver el problema? ¿Queremos reducirlo a una traducción de griego o latín? ¿No habrá un punto (como se dice hoy) de soberbia en tal actitud? ¿No estaremos pretendiendo resolver lo que para nosotros es incomprensible?
Yo se que mentes mas preclaras que la mía han dedicado gran parte de su vida a desentrañar el problema. Hombres mucho más valiosos que yo han empleado mucho tiempo en tal empeño. Pero es que yo no tengo problemas. Para mí no hay empeño. Yo contemplo, observo y miro lo que me rodea y ya no necesito más. Posiblemente mi postura también tenga un punto de soberbia, pero es que yo, no necesito la fe, a mí no me hace falta, yo no tengo fe. Yo tengo certeza.
Cómo funciona el SAS ( Publicado en DIARIO CÓRDOBA el16-12-97)
Errare humanum est. Esto traducido al castellano simple y corriente significa que todos, hombres y mujeres, de cuando en cuando metemos la pata y cometemos errores . El que esté libre de culpa que tire la primera piedra. Pero hay errores que pueden tener una consecuencias más graves y serias que otros y éstos son los que tenemos que procurar a toda costa que no ocurran.
Y si juzguen el caso. Resulta que el viernes día 5 de diciembre me presento en un ambulatorio del SAS para entregar un volante para una consulta de especialista a fin de que me den cita para él. ¿ Qué español no ha hecho lo mismo?
Me dicen que puedo ir a recogerlo a partir del martes 9, desde las diez de la mañana.
Me presento dicho día a las 13,10. Cuál es mi asombro al decirme el celador de turno que mi volante no aparece y que si lo entregué antes del viernes no está porque ha sido destruido. Insisto en que fue el viernes por la tarde y mi sorpresa llega al limite cuando veo sacar de la papelera de debajo de su mesa de trabajo en la que había unos cuantos volantes médicos partidos por la mitad. Rebuscando entre ellos aparece el mío en dos partes con un cita fijada para el día once de diciembre a las 11,15 El celador une las dos mitades con cinta adhesiva y me lo entrega.
No quepo en mi asombro y me pregunto ¿ qué hubiese ocurrido si vengo por la tarde cuando ya las limpiadoras han efectuado su trabajo y limpiado la papelera? La respuesta es bien sencilla: mi volante habría desaparecido y sólo quedaría mi palabra de que lo entregue el viernes contra la del celador de turno que, al no encontrarlo, hubiese mantenido que no lo entregué con las consiguientes molestias para mí y vuelta a empezar de nuevo y presentarme ante el especialista con un papel en el que no constaba el tratamiento que me había prescrito, como sí en el otro.
Antes esta situación me pregunto: ¿ A cuántos pacientes les habría ocurrido la mismo? ¿No pueden estos empleados poner más celo en su trabajo y revisar las cosas antes de destruirlas?. Y mejor aún, ¿por qué tienen que romperla y echarlas a la papelera? ¿ No sería mejor conservarlas y si el paciente se presenta, una vez caducado el volante, entregarle este indicándole su ya inutilidad?.
Exijo a los responsables del SAS que tomen medidas para que esto no vuelva a ocurrir, ya que no creo que pasen casos similares ni en los países tercermundistas.
A ver cuándo se enteran que el SAS tiene su razón de ser porque es costeado por los trabajadores y todos sus componentes perciben sus sueldos porque nosotros cotizamos, y como dice el castizo quien paga manda, por lo tanto son ellos los que están a nuestro servicio y no viceversa. Además el SAS significa Servicio Andaluz de Salud ¿Dónde está ese servicio? Como es lógico he cumplimentado una hoja de reclamaciones a la espero que el SAS me conteste.
MANUEL VILLEGA RUIZ
A EUSKADI DESDE EL SUR


Noble pueblo vasco. ¿Qué te está pasando? ¿Qué esperas para reaccionar? ¿Dónde están tus redaños? ¿Es posible que te los hayas dejado arrebatar por una pandilla de miserables asesinos?. Sí, ya sé que tienes miedo. Lo he visto en la madre del etarra que quería que trasladasen a su hijo, pero no a costa de la sangre de un inocente. Para decir estas palabras tuvo que esconder su cara por miedo. También he visto el miedo cuando, al ir a preguntar los informadores de TV a personas de tus calles, éstas han dicho: “No tenemos nada que decir”. “Tenemos miedo”. Lo entiendo. Es humano tener miedo. Es humano no querer comprometerse, pero, ¿ es humano vivir continuamente de rodillas?. ¿No ves, pueblo vasco que una minoría de rabiosos te tiene subyugado? ¿Dónde está tu dignidad?. ¿ Qué esperas para sacudirte su yugo?. Ya sé, y te he visto en la reacción que has tenido ante el vil asesinato de Miguel Ángel. Magnífica reacción. Extraordinaria demostración de repulsa. Lógico rechazo de un asesinato tan cobarde. Pero eso ha sido actuación de un momento. De varios momentos, si quieres, pero ¿piensas que por ello esa ralea reaccionará? ¿Crees que llegarán a considerar lo inútil de su infame ceguera?. Pienso que no. Apostaron muy fuerte al querer conseguir en cuarenta y ocho horas lo que no habían logrado con los más de quinientos días de Ortega Lara. Si el Estado no había cedido en tanto tiempo, sabían que no cedería en un lapso tan corto. Pero tenían que vengarse. Tenían que echar carne fresca inocente a su jauría. No podían consentir haber quedado burlados. Y se han vengado. No han realizado otra cosa que una horrenda venganza. Que no hablen de los derechos del pueblo contra el tirano opresor. ¿Qué clase de opresión podría ser un joven que no ha conocido otro régimen que la democracia?. ¿Qué empresa exprimidora de los derechos de los trabajadores, que los sucios dicen defender, era el hijo de un humilde albañil emigrado ?. ¿ Ante quién van a justificar su execrable crimen si no ante ellos mismos ?.

Por eso, querido y noble pueblo vasco del que tantas veces nos hemos sentido orgullosos los demás españoles, ahora te toca a ti. No quiero promover ni avivar el odio. No quiero que al terror respondáis con el terror. seríais como ellos. Pero podéis actuar de otra manera. Podéis manifestarles vuestra repulsa y rechazo sin emplear la violencia. Sois vecinos de los miserables. Conoceis a los etarras y a los batasunos. Trabajáis con ellos en la fábrica, en el taller, en la oficina, en cualquier lado. Los veis tomando chiquitos en el bar que frecuentáis y comiendo en la sociedad gastronómica a la que pertenecéis. Los podéis identificar con nombre y apellidos. Es un lugar común que en Euscadi todo el mundo se conoce. Esa es tu fuerza, pueblo vasco. Esa es tu arma pacífica. Niégales a los asesinos el pan y la sal. Cuando llegues a tu puesto de trabajo no mires al asesino, no le hables, hazle el vació. Cuando uno de ellos entre en el bar donde estas, salte de él, como si de un apestado huyeses, pues llevan consigo la peste del asesinato, la tortura, la extorsión y la intolerancia. Hazles el vació, que se sientan solos, cono ha estado Ortega Lara. Que se sientan despreciados, como han despreciado la vida de Miguel Ángel y con la de él la del resto de los españoles, empezando por la de vosotros, los vascos sanos. Que sois muchos. No os dejéis infectar más por su podredumbre. No caminéis con ellos, aisladlos como se aislan a los virus. Que entiendan de vosotros. Sí de vosotros los vascos nobles que no admitís sus métodos. Que llevamos más de veinte años de democracia que está demostrando una generosidad con ellos que no son capaces de asimilar. Que todos queremos la paz en vuestro pueblo, pero no impuesta por las armas, que es el camino que quieren dejarle al Estado, pero que éste no va a entrar en su juego.

Querido pueblo vasco, tu fuerza está en el rechazo y aislamiento de los criminales. Ponla en práctica.