6/9/13
LOS VERDADEROS ESPAÑOLES
LOS VERDADEROS ESPAÑOLES
El día 27 e agosto de 2013 leí en el CÓRDOBA una noticia que no me extrañó, por lo corriente, pero sí me emocionó, pues no la conocía. Que un hermano le había donado a otro un riñón. También me enteré de que en Córdoba se realizan más transplantes de riñón que diálisis.
Inmediatamente me vino a la memoria la generosidad de nuestro pueblo. En el accidente de La Coruña, los donantes colapsaron los equipos de recepción de sangre. También cuando a cierta niña, o niño, no recuerdo bien, que necesitaba mucho dinero para llevarla a EEUU a practicarle una operación, se recaudó más que el preciso. Igualmente recordé el caso de un joven que precisa un trasplante de médula y han sido tantos los que se han ofrecido para ello, que el Dr. Matesan ha tenido que decir que en España las donaciones no se hacen ad personam, sino que todos los necesitados deben guardar un turno de espera hasta que les llegue su oportunidad.
Si la memoria no me falla somos el país, de más donantes de órganos per cápita del mundo, o por ahí le anda. Enumerar todos los casos, además de por falta de espacio, no sería capaz de recordar.
Estos somos los españoles: desprendidos, abnegados, sacrificados, que se privan de un órgano de su cuerpo, si saber si algún día lo necesitarán, para donarlo altruistamente a un necesitado que se quitan parte de lo poco que tienen para darlo a otro más necesitado.
Y ¡claro! Inmediatamente me acordé de nuestros políticos, encenagados en la fétida hediondez de sus corrupciones, en el quítate tu para que ponga yo. En seguir en el machito sea como sea y a costa de lo que haga falta. En esquilmar al pueblo. En no ponerse de acuerdo cuando España se ve atacada. En no preocupar de de que nuestro País pasa hambre, que nuestros niños están desnutridos, pero eso a ellos qué les importa.
Cuentan que Luis XVI de Francia, ante las primeras revueltas que presagiaban la revolución, al oír tumulto ante su palacio preguntó que qué era aquello, al contestarle que era el pueblo que estaba pasando hambre, contestó: Eso no tiene importancia, creía que era una revuelta política.
Algo parecido pienso que dicen nuestros políticos.
Manuel Villegas Ruiz
19/7/13
ESPAÑA PASA HAMBRE
ESPAÑA PASA HAMBRE
Nos encontramos dentro el primer tercio de este siglo, España hace pocos años ha vivido un periodo de bonanza y bienestar en la que se ha derrochado el dinero a manos llenas por parte de todos, los ciudadanos gastando más que lo que ingresaban, comprometiéndose a adquirir todo tipo de bienes: casas, coches, vacaciones a plazos y cualquier cosa que les apeteciese.
Los bancos no ponían coto a conceder préstamos sin las suficientes garantías de devolución de la cantidad otorgada y facilitaban dinero casi a cualquiera que se lo pidiese.
Los políticos no han puesto, ni todavía lo ponen, freno al despilfarro, porque como “el dinero público no es de nadie”, se puede gastar sin tasa en hacer aeropuertos que no han servido para nada o polideportivos que hoy sólo acumulan telarañas, en costear los gastos particulares pagando con tarjetas Visa costeadas con nuestros impuestos y hasta en comprar drogas y visitar casas de prostitución, amen de otras cosas inconfesables.
Se han concedido y todavía se continúa concediendo ayudas a países y organizaciones extranjeras y de nuestra Patria para asuntos baladíes en muchas ocasiones y que, en la mayoría de los casos esos auxilios a ciertas instituciones, cuyos miembros realmente los necesitan no llegarán a ver un solo euro porque entre gastos de ágapes, móviles, salarios de los “cooperantes” de esas instituciones y ONG, viajes, etc., poco quedará para repartir entre los verdaderos necesitados.
Mientras, el hambre, la verdadera hambre física, la tenemos en nuestra propia Patria, pero no importa, los sufridos españoles lo aguantamos todo.
Los niños españoles pasan hambre, hasta tal punto que se han tenido que organizar departamentos, dependientes de Ayuntamientos y comunidades para que, por lo menos, puedan satisfacer su apetito con dos comidas al día.
Fue la época de las maduras, pero ahora estamos en la de las duras y a los ciudadanos nos están asfixiando por todos lados, extrayéndonos todo el jugo del poco que nos queda. Eso sí, las prebendas de la clase política ni se tocan. Se hacen pequeños amagos y escarceos que sólo son parches que no van a la raíz del problema.
Los parados superan ya los seis millones, el paro juvenil en Andalucía es aterrador. Las familias que no cuentan con ningún tipo de ingresos pecuniarios se acercan a los dos millones. En fin, una situación realmente lastimosa y con perspectivas de que va a durar mucho tiempo, años, si llegamos a conseguir un nivel de vida algo mejor.
Esto nos trae a la memoria una época de carencia de medios en la que los españoles no tenían nada que comer y se veían obligados a recurrir al Auxilio Social que fue una organización fundada en plena guerra civil y que en principio se dedicó con una especial atención a atender a los hijos de republicanos fallecidos en la contienda fratricida.
No queremos entrar en vericuetos políticos de aquél momento, pero sí deseamos dejar constancia de, que gracias a esta Organización, muchas familias, durante y después de la guerra pudieron comer por la ayuda que ella les prestaba.
Ahora estamos en una situación similar, pues se pueden contar por cientos de miles, si no por millones, las personas que no tienen nada que llevarse a la boca. Rebuscan en contenedores de basura, piden en tiendas alimentos a punto de caducar o con imperfecciones que los hacen inservibles para su venta. Con tal de saciar su aguda hambre llegan a comerse los desperdicios que encuentran en los cubos de basura.
No obstante sí hay alguien que, como el antiguo Auxilio Social, se está preocupando por los que no tienen nada y se ven forzados a mendigar el sustento de cada día.
Se trata de Caritas. Ella sola ha organizado un sistema de ayuda para los necesitados que no tiene parangón en nuestra Patria. Se ha preocupado de buscar más puestos de trabajo que el mismo INEM. Está desbordada por la falta de recursos para hacer frente a tantas necesidades. No sólo proporciona comida, paga recibos de luz, de agua, hace frente a todas las penurias que puede, con los medios limitados que posee.
Pero no sólo Caritas está en primera línea de combate en esta guerra contra el hambre, sí hambre. Son otras muchas instituciones las que hacen lo imposible por remediar tanta miseria Hay organizaciones religiosas y también civiles que, proporcionan el mantenimiento necesario para que muchas familias puedan seguir viviendo.
Entidades particulares y personas individuales han creado bancos de alimentos que se preocupan de los desvalidos, recogiendo cualquier tipo de comida para ayudarles a continuar existiendo.
La gran diferencia entre el Auxilio Social de la época de la guerra civil y después, estriba en que éste fue necesario porque España estaba devastada y, aunque comenzó de forma particular, iniciado por Mercedes Sanz Bachiller, al final el Gobierno lo tomó bajo su responsabilidad e hizo frente a las necesidades de los que se veían abocados a recurrir a él.
El Auxilio Social de este momento lo están llevando a cabo organizaciones eclesiales o afines a ellas y por instituciones particulares de personas que entregan su trabajo y esfuerzo intentando remediar tanta indigencia. ¿Dónde está el Gobierno?
Manuel Villegas Ruiz
Dr. en Filosofía y Letras
(Gª e Hª)
Publicado en el diario CÓRDOBA el 5-7-2013
Nos encontramos dentro el primer tercio de este siglo, España hace pocos años ha vivido un periodo de bonanza y bienestar en la que se ha derrochado el dinero a manos llenas por parte de todos, los ciudadanos gastando más que lo que ingresaban, comprometiéndose a adquirir todo tipo de bienes: casas, coches, vacaciones a plazos y cualquier cosa que les apeteciese.
Los bancos no ponían coto a conceder préstamos sin las suficientes garantías de devolución de la cantidad otorgada y facilitaban dinero casi a cualquiera que se lo pidiese.
Los políticos no han puesto, ni todavía lo ponen, freno al despilfarro, porque como “el dinero público no es de nadie”, se puede gastar sin tasa en hacer aeropuertos que no han servido para nada o polideportivos que hoy sólo acumulan telarañas, en costear los gastos particulares pagando con tarjetas Visa costeadas con nuestros impuestos y hasta en comprar drogas y visitar casas de prostitución, amen de otras cosas inconfesables.
Se han concedido y todavía se continúa concediendo ayudas a países y organizaciones extranjeras y de nuestra Patria para asuntos baladíes en muchas ocasiones y que, en la mayoría de los casos esos auxilios a ciertas instituciones, cuyos miembros realmente los necesitan no llegarán a ver un solo euro porque entre gastos de ágapes, móviles, salarios de los “cooperantes” de esas instituciones y ONG, viajes, etc., poco quedará para repartir entre los verdaderos necesitados.
Mientras, el hambre, la verdadera hambre física, la tenemos en nuestra propia Patria, pero no importa, los sufridos españoles lo aguantamos todo.
Los niños españoles pasan hambre, hasta tal punto que se han tenido que organizar departamentos, dependientes de Ayuntamientos y comunidades para que, por lo menos, puedan satisfacer su apetito con dos comidas al día.
Fue la época de las maduras, pero ahora estamos en la de las duras y a los ciudadanos nos están asfixiando por todos lados, extrayéndonos todo el jugo del poco que nos queda. Eso sí, las prebendas de la clase política ni se tocan. Se hacen pequeños amagos y escarceos que sólo son parches que no van a la raíz del problema.
Los parados superan ya los seis millones, el paro juvenil en Andalucía es aterrador. Las familias que no cuentan con ningún tipo de ingresos pecuniarios se acercan a los dos millones. En fin, una situación realmente lastimosa y con perspectivas de que va a durar mucho tiempo, años, si llegamos a conseguir un nivel de vida algo mejor.
Esto nos trae a la memoria una época de carencia de medios en la que los españoles no tenían nada que comer y se veían obligados a recurrir al Auxilio Social que fue una organización fundada en plena guerra civil y que en principio se dedicó con una especial atención a atender a los hijos de republicanos fallecidos en la contienda fratricida.
No queremos entrar en vericuetos políticos de aquél momento, pero sí deseamos dejar constancia de, que gracias a esta Organización, muchas familias, durante y después de la guerra pudieron comer por la ayuda que ella les prestaba.
Ahora estamos en una situación similar, pues se pueden contar por cientos de miles, si no por millones, las personas que no tienen nada que llevarse a la boca. Rebuscan en contenedores de basura, piden en tiendas alimentos a punto de caducar o con imperfecciones que los hacen inservibles para su venta. Con tal de saciar su aguda hambre llegan a comerse los desperdicios que encuentran en los cubos de basura.
No obstante sí hay alguien que, como el antiguo Auxilio Social, se está preocupando por los que no tienen nada y se ven forzados a mendigar el sustento de cada día.
Se trata de Caritas. Ella sola ha organizado un sistema de ayuda para los necesitados que no tiene parangón en nuestra Patria. Se ha preocupado de buscar más puestos de trabajo que el mismo INEM. Está desbordada por la falta de recursos para hacer frente a tantas necesidades. No sólo proporciona comida, paga recibos de luz, de agua, hace frente a todas las penurias que puede, con los medios limitados que posee.
Pero no sólo Caritas está en primera línea de combate en esta guerra contra el hambre, sí hambre. Son otras muchas instituciones las que hacen lo imposible por remediar tanta miseria Hay organizaciones religiosas y también civiles que, proporcionan el mantenimiento necesario para que muchas familias puedan seguir viviendo.
Entidades particulares y personas individuales han creado bancos de alimentos que se preocupan de los desvalidos, recogiendo cualquier tipo de comida para ayudarles a continuar existiendo.
La gran diferencia entre el Auxilio Social de la época de la guerra civil y después, estriba en que éste fue necesario porque España estaba devastada y, aunque comenzó de forma particular, iniciado por Mercedes Sanz Bachiller, al final el Gobierno lo tomó bajo su responsabilidad e hizo frente a las necesidades de los que se veían abocados a recurrir a él.
El Auxilio Social de este momento lo están llevando a cabo organizaciones eclesiales o afines a ellas y por instituciones particulares de personas que entregan su trabajo y esfuerzo intentando remediar tanta indigencia. ¿Dónde está el Gobierno?
Manuel Villegas Ruiz
Dr. en Filosofía y Letras
(Gª e Hª)
Publicado en el diario CÓRDOBA el 5-7-2013
18/7/13
EL ACUSICA
EL ACUSICA
El Acusica ha sido desde la escuela el más denigrado por el resto de la clase. En el colegio, siempre había un niño que estaba dispuesto a decirle al profesor quien era el que había originado un ruido molesto, promovido un alboroto o una carcajada a destiempo. El resto no lo tratábamos y más de un pescozón se ganó por su actitud tan poco amigable.
Pero el chivato denunciaba algún hecho que realmente había ocurrido, por lo que podríamos llamarlo denunciador ya que es sinónimo de acusador.
Este personaje tan poco apreciado lo utiliza nuestra Sociedad. Se nos dice que colaboremos cuando presenciemos algún hecho delictivo, alguna conducta que vaya contra las normas de buen comportamiento de la sociedad, como el exhibicionismo, el abuso de menores, un robo, la violencia de pareja, etc. y debemos denunciarlo a las autoridades para que actúen en consecuencia.
Los policías que velan por nuestra seguridad, tienen sus denunciadores entre los terroristas, narcotraficantes y bandas organizadas, para conocer cualquier hecho que estos malignos vayan a cometer.
No lo hacen gratis, reciben sus recompensas dinerarias o de otro tipo para pagarles el bien que hacen acusando al trasgresor de la Ley para impedir que se cometa el delito planeado.
Estamos satisfechos porque estos acusadores ayuden a que la paz y el orden social no se altere.
Sin embargo, al proponer algunos inspectores de Hacienda que haya denunciadores que delaten al que la defrauda, hay quienes han puesto el grito en el Cielo diciendo que esto nos llevaría a un estado policial en el que nadie se fiaría de su vecino.
No me lo invento, el dinero negro por trabajos sin declarar, la economía sumergida y todo fraude al Fisco, supone una cantidad muy elevada de nuestro PIB, que los ciudadanos que cobramos por nómina suplimos con más cargas para compensar lo que los defraudadores no ingresan.
Se dice que “en España el deporte nacional es engañar a Hacienda”. Los que pueden.
Está bien que se denuncien hechos delictivos puntuales, pero hay quien no acepta que la trampa que nos afecta a todos los que pagamos se descubra y que los culpables paguen por ello y el denunciador reciba parte de la multa impuesta al infractor.
La figura del denunciador es de honda raigambre en nuestra Historia y lo veremos por algunos mandatos, de nuestros monarcas y munícipes.
En las Ordenanzas de Felipe II dirigidas a Córdoba sobre la mancebía se dice:
Que los guardadores de las mancebías no alquilen ninguna ropa a la mujer que esté en ella, bajo la pena, por la primera vez, de mil maravedíes y pierda todas las ropas que así alquilare y se repartan así: la primera parte para la Cámara de su majestad y la otra para el demandador que lo denunciare y la otra para el juez que lo sentenciare,
Tampoco deben consentir que haya ninguna mujer enferma en el burdel, si lo hicieren la pena será por la primera vez de mil maravedíes y treinta días de cárcel repartida la multa de la manera anterior y por la segunda, la pena doblada y la misma forma de reparto.
En dichas Ordenanzas se mandan otras sanciones para diversos delitos y el castigo impuesto al infractor se repartirá como hemos visto más arriba.
En la sesión del Cabildo municipal cordobés del 14 de abril de 1535, se dicta que se venda el almud de cebada a diez maravedíes, so pena de trescientos maravedíes y el tercio para el denunciador.
En la del 7 de julio de 1535, al hablar de la venta de cueros se ordena que no se vendan a mayor precio, bajo pena de pérdida, y seiscientos maravedíes, el tercio de ellos para el denunciador”.
Órdenes como éstas las encontramos por doquier en cualquier documento real o municipal al aplicar una multa monetaria y al denunciador se le da el tercio de la pena impuesta al infractor.
¿Por esto ha sido España un Estado policial? ¡Ni mucho menos! Lo que expresa es que todos tenemos que contribuir al sostenimiento de los bienes que nos facilita el Estado por los cargas que abonamos, pero lo que no se ha de consentir es que todos tengamos los mismos beneficios y sólo unos pocos los costeemos.
Los ciudadanos no debemos consentir que esto pase. Es intolerable que casi un tercio del PIB (según se dice) sea dinero que no se declare a Hacienda y no se cotice por él.
Por ello, ojala se apruebe la idea de los inspectores de Hacienda y los tramposos se lo piensen dos veces antes de engañar a la Sociedad, porque quizá haya alguno que lo ponga en conocimiento de quien lo sancione y, si premian al denunciador, se abrirá la puerta para que los que conocen estos delitos salgan a denunciarlo.
Manuel Villegas Ruiz
Dr. En Filosofía y Letras (Gª e Hª)
Publicado en el Diario CÓRDOBA 21-6-2013
4/5/13
EL SEÑORITO ANDALUZ
Nuestra querida tierra, Andalucía, se ha caracterizado a lo largo de la historia por muchas cosas típicas y otras tópicas. Ya desde la Antigüedad eran famosas en los pantagruélicos banquetes que celebraban los romanos, las “bailaoras” gaditanas. Cicerón en su discurso en defensa del poeta Arquias nos haba de ellas diciendo que la gracia, encanto y sensuales movimientos de los bailes encandilaban y encantaban a los patricios romanos, quienes después de los banquetes se las disputaban y pagaban altas cantidades por disfrutar en privado de sus encantos.
También era un manjar exquisito una salsa que igualmente se fabricaba en Andalucía, parece ser que preferentemente en Cádiz y que se enviaba a Roma para disfrute de los que podían comprarlo. Su invento según los eruditos fue en Grecia, pero el que adquirió más fama, renombre, altísimo precio y dificultad en conseguirlo fue el de Cádiz, donde todavía hoy se puede ver una factoría de fabricación de garum en la ciudad de Claudio Baello en las proximidades de Zahara de los Atunes
Igualmente ya de esa época llegaba a la capital del imperio nuestro aceite que era uno de los mejores premios que se podía conseguir en una competición atlética, pues se usaba para lubricarse el cuerpo
Tampoco podemos dejar atrás nuestros vinos y demás productos que hacían las delicias de los paladares más exigentes.
No queremos entra en más enumeraciones de tantos bienes típicos andaluces, ya que posiblemente no acabaríamos.
Igualmente hoy día los andaluces podemos seguir sintiéndonos orgullosos de todo lo bueno que tenemos
También hemos padecidos muchos tópicos: la perezas del andaluz (bien ha demostrado fuera de nuestra tierra que tenía un pellejo para trabajar como el más esforzado).
Nuestro genio alegre y dispuesto a disfrutar de la vida aunque las penas y la hiel colmaran nuestro ánimo. Y como ésos, muchos más que sería largo de enumerar.
Pero quizá uno de los más perniciosos ha sido el del “señorito andaluz”. Esta denominación se acuña desde mediados del siglo XIX y con ella comúnmente se calificaba como tal al poseedor de grandes o no tan grandes latifundios, cortijos, extensiones de tierras sin cultivar, etc., la mayoría de las veces heredadas y que en algunas ocasiones se remontaban a los tiempos de la Reconquista, y que sólo vivía de las rentas de los mismos, sin, como vulgarmente se dice, “dar un palo al agua”, y que lo único que sabía hacer bien era aprovecharse de los trabajadores de sus campos, modernos siervos de la gleba, a los que explotaba al máximo.
Se le caricaturizaba sobre un caballo, con pantalones, botas de montar, espuelas, sombrero cordobés y chaquetilla corta, recorriendo sus extensos predios y subyugando a sus jornaleros.
Hoy día nos encontramos con que, por estas nuestras tan queridas tierras andaluzas y también por el resto de nuestra amada España, ha surgido, casi por generación espontánea, una nueva ralea de “señoritos andaluces” que no tienen nada que ver con los así denominados desde antaño.
Son de nuevo cuño, sus fortunas, en algunos casos, superan a las de los antiguos. Poseen muchas y grandes mansiones, no montan a caballo, como no sea que tengan cuadra propia, sino que conducen vehículos, algunos blindados, de alta gama. Sus propiedades no se remontan a los tiempos de la Reconquista, sino que a lo sumo tienen una antigüedad de, poco más o menos, treinta años.
Tan poco, como los antiguos “dan un palo al agua”, pero eso sí, asisten a muchas reuniones, comisiones, sesiones de trabajo, porque están remuneradas con sustanciosas dietas, aunque en algunas de ellas se les vea dormitar, leer el periódico o perder el tiempo con los videojuegos de última generación.
¿Quiénes son estos señoritos de nueva generación? Son una casta de trepas que carecen de toda clase de escrúpulos y que su único fin es prosperar, auque para ello tengan que traicionar, engañar, malversar, robar y disponer a su antojo de unos bienes que son del pueblo.
¿De dónde vienen? De cualquier lado. Muchos de ellos no han trabajado en su vida. Algunos son analfabetos prácticos. La mayoría el nivel más alto que han alcanzado en sus estudios ha sido culminar los más elementales, aunque, por las leyes de la Enseñanza, no hayan tenido que esforzarse ni lo más mínimo para ello.
¿Dónde los encontramos? En la Política, en los Sindicatos, en los Organismos oficiales aunque no hayan superado ninguna oposición, en fin, por doquier. ¿Qué están consiguiendo con ello? Desilusionar, desesperanzar y aburrir a los ciudadanos a los que engañan, defraudan, subyugan con impuestos y leyes, en algunos casos, absurdas.
¿Cómo consiguen todo aquello de lo que disfrutan de forma ilegal? Succionando la teta de la gran vaca que se forma con nuestros impuestos, cobrando comisiones indebidas que al final también recaen sobre los ciudadanos, en fin, de mil maneras y ninguna lícita.
¿Cuál es la solución? Podría ser muy simple y práctica, si no hubiesen formado un entramado de clientelismo que hace que el poder nunca salga de sus manos.
Lo ideal sería repudiarlos y retirarles de forma total nuestra confianza y no volver a darles la oportunidad para que jamás volviesen a ser los nuevos señoritos, ya no de Andalucía, sino de toda España y, que, como las garrapatas, no volviesen a chuparnos más la sangre.
El acabar con todo esto está en manos de los ciudadanos.
Manuel Villegas Ruiz
Dr. En Filosofía y Letras (Gª e Hª)
22/3/13
EL HECHO DE FUENTEOBEJUNA
Ni que decir tiene que no voy a hacer un juicio histórico sobre La obra de Lope de Vega “Fuenteovejuna”, ya que su autor no es historiador, sino dramaturgo.
Por ello, intento dilucidar de qué manantiales realmente auténticos se vale el comediógrafo para construir una obra que sea representable, atraiga al público y consiga su beneplácito, y cómo transforma estos sucesos históricos para construir su pieza teatral.
Lope es un autor que quiere hallar temas pasionales, asuntos que entusiasmen a los de su generación lo mismo que los literatos de cualquier momento lo pretenden para granjearse el favor del público.
Los dos conceptos que intenta inculcar en los hombres de su época son: el origen divino de la realeza y el honor de la persona humana.
-La honra, el honor, lo cifra en la honestidad de las mujeres y la defiende en esta misma pieza teatral de tal manera que es el eje principal de ella.
-Es tal su deseo de imbuir en el público la idea del origen divino de la realeza y que expone en sus obras teatrales que, para él, el Rey está por encima del bien y del mal y, por lo tanto, el pueblo no tiene ninguna razón para criticar las actuaciones de los reyes, por ello en “El Rey D. Pedro en Madrid”, llega a afirmar: Son divinidad los reyes.
Es más, aunque sea un pérfido; por representar a la Divinidad, no sólo debe prestársele obediencia, sino también, como a ésta, adoración, pues en la misma composición referida, expone:
Que es deidad el rey más malo
En quien Dios se ha de adorar.
Como ideas colaterales, aunque no totalmente secundarias, expone otras dos: Una, consecuencia de la anterior, la justa venganza que se toma el pueblo levantado en armas, de tal manera enfurecido, que no pone freno a su furia hasta que no infringe al Comendador una cruel muerte, ensañándose con su cuerpo, ya exánime.
La otra es el juramento de silencio, una especie de omertá por el que se ha confabulado todo el pueblo, hombres, mujeres y niños, para no dar a conocer los culpables de la perpetración del horrendo crimen.
Estos dos, son los conceptos que más han perdurado desde que se estrenó la obra y dudo que el mismo Lope pudiese suponer que esta pieza teatral que, a no dudar, para él sería una más de las muchísimas que produjo, iba a perdurar a través de los siglos y tendría tanta difusión, aún allende nuestras fronteras.
De la muerte que los lugareños infringen al Comendador se ha hecho bandera de justa reivindicación de un pueblo oprimido que se levanta en armas para sacudir el yugo que lo atenaza.
El silencio de los habitantes de la villa, ante las pesquisas del juez enviado por los RR.CC. a investigar el crimen y encontrar al culpable, se ha hecho tan proverbial que hasta hoy día se emplea la frase: Como en Fuenteobejuna, todos a una, para indicar que hay que acometer un trabajo todos unidos o que no se puede revelar quien ha llevado a cabo un hecho determinado.
Los documentos que hemos consultado nos ilustran sobradamente sobre esa pretendida ansia de libertad de un pueblo, cosa no en consonancia en el siglo XV, y sobre quién o quiénes manejaron los hilos de la sublevación popular y qué intereses nobiliarios se ocultaban tras los furibundos aldeanos.
EL LUGAR Y LOS HECHOS
El marco local en el que se desarrolla el motín del pueblo es la villa de Fuenteobejuna, que pertenece a la provincia de Córdoba y el momento histórico es en la noche del 22 al 23 de abril del año 1476.
Este pueblo, en dicha época no pertenecía a la jurisdicción de Córdoba, pues el Rey Enrique IV, como señor de Castilla, la había entregado al Maestre de la Orden de Calatrava, D. Pedro Girón, además de Morón, Belmez y todo el término que se dice Espiel, el lugar más grande que había en la tierra de Córdoba.
En el año de la acción, ostentaba el poder de esta villa el Comendador Mayor de Calatrava D. Fernán Gómez de Guzmán quien, según expone en su obra Lope, la poseía tiránicamente, abusando de sus vasallos a los que imponía gravosos impuestos e infringía vergonzosos agravios en lo que peor podían sufrir sus habitantes, es decir, en el abuso sexual de sus mujeres, a las que, como un fauno rijoso, poseía lujuriosamente.
Cuando los RR. CC. conocen la muerte de Fernán Gómez de Guzmán, mandan al lugar un juez pesquisidor para que averigüe el caso y mande justamente castigar a los perpetradores del mismo. Éste se va a encontrar con el silencio hermético de todos los habitantes de la villa, pues ni los niños, ni las mujeres, ni los ancianos, ni, qué decir, el resto de los habitantes, están dispuestos a revelar la identidad de los instigadores de la acción.
A grandes rasgos, la pieza teatral de Lope llega hasta aquí.
LAS FUENTES UTILIZADAS POR LOPE
El autor no es coetáneo del lance histórico. Éste ocurre, como ya he dicho en la noche del 22 al 23 de abril del año 1476, y Lope, modificándolo, lo recoge como argumento de su obra de teatro que se estrena aproximadamente ciento cincuenta años después, cuando ya estaría más que olvidado en toda Castilla y que, cuando ocurrió, aunque tuvo su resonancia, quizá se consideró como un episodio más de la lucha por la Corona que sostuvieron los Reyes Católicos contra Juana la Beltraneja.
-La primera y que personalmente considero más fidedigna, dado que es contemporánea a los hechos, es la Crónica del reinado de Enrique IV, escrita por Alonso de Palencia que vivió entre los años 1423 y 1492. Solamente hay una nota discordante en ella y es que llama al Comendador Fernán Ramírez de Guzmán en lugar de Gómez de Guzmán.
Alonso de Palencia nos describe al Comendador de manera diametralmente opuesta a como lo hace Lope y el mismo Rades de Andrada, del que hablaré más adelante, ya que dice de él que era nobilísimo guerrero y estimadísimo con justo título del rey, por sus muchos servicios a la corona, como esforzado adalid y tenaz perseguidor de los aliados del portugués.
-El otro cronista, ya mencionado, es Francisco Rades de Andrada que en el año 1572, es decir, casi un siglo después compone su Chorónica de las tres Órdenes de Cauallería de Santiago, Calatraua y Alcántara. Éste posiblemente influido, por la impunidad en que dejaron el crimen los Reyes Católicos, la difamación popular que, a no dudar, recaería sobre Fernán Gómez de Guzmán y porque no consultó la obra de Palencia, cosa que no creemos posible, o por algún otro propósito, hace una descripción del Comendador que no concuerda en nada con la de éste y nos lo muestra como un ser prepotente y despreciable diciendo de él: Hizo tantos y tales agravios a los vecinos del pueblo...; ...se les comía sus haciendas y les tomaba por fuerza sus mujeres.
Pienso que Lope, entre otras muchas fuentes que no expongo, se inspiraría en la crónica de Rades de Andrada.
LOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS Y SITUACIÓN REAL DE CASTILLA EN EL MOMENTO DE LA REBELIÓN
Hay unas circunstancias históricas que deben ser tenidas en cuenta pero que no expongo por no resultar tedioso, pero sí hay que que los habitantes de Fuenteobejuna son apoyados por Córdoba en la sublevación contra su señor, como más adelante veremos.
La inquina de D. Alonso de Aguilar, Alcalde Mayor de Córdoba, contra Fernán Gómez, seguramente, no era por motivos personales, sino debida al deseo del cordobés por traer a esta villa al dominio de Córdoba por la importancia económica que Fuenteobejuna tenía en aquellos momentos.
Este pueblo era uno de los más poderosos dentro del reino de Córdoba. Contaría con, aproximadamente, cuatro mil habitantes, la capital tendría posiblemente sólo unas seis veces más. Era un centro eminentemente ganadero y por la magnitud de su producción de lana, los precios de ésta se fijaban en la capital por los que rigieran en la villa.
No olvidemos el gran predicamento del que la Mesta gozaba entonces y la fuerza y poder que ostentaba. También hemos de tener en cuenta que, además de la mencionada fuente de riqueza, así de la lana, como de los productos derivados de las ovejas, otra de sus actividades de gran consideración era la explotación de las colmenas.
Esta actividad apícola, posiblemente fuese la más importante llevada a cabo por sus habitantes desde la más remota antigüedad, pues Plinio, en su descripción de la Betruria, llama a la villa Fons Mellaria, es decir, Fuente de la miel.
Rades expone la rebelión como una explosión popular de ira por el ansia de vengar los ultrajes que el Comendador les infiere a los lugareños. No es admisible que, así sin motor alguno, un pueblo entero se alce en pie de guerra, sin que nadie lo dirija. No podemos pensar que la rebelión se gestase por generación espontánea, ni mucho menos que, una vez realizada la acción y consumada la venganza, no hubiese unos dirigentes, ya en el pueblo, ya fuera de él, con fuerza suficiente para aglutinarlo, bien por miedo, bien por recompensa, para que todos a una, hombres, mujeres y niños, guardasen un hermético silencio y prefiriesen sufrir tortura antes que delatar al cabecilla o cabecillas que lo instigaron a levantarse en armas.
Córdoba, en su deseo de hacerse con le villa llegó a tomarla con anterioridad al hecho y hubo, por lo menos, dos intervenciones armadas en las que intentaron arrebatársela y no lo consiguieron.
APOYO DE CÓRDOBA AL LEVANTAMIENTO DE FUENTEOBEJUNA
Enrique IV, en 1465, autoriza a Córdoba el derecho de rebelión a mano armada para recuperar los lugares de Gahete, Hinojosa, Fuenteobejuna y Belmez.
Los RR.CC. en 1475 contestan a una carta del Concejo de Córdoba en la que les pedía que no enajenaran ni apartaran de la ciudad sus villas, castillos, etc. accediendo a dicha petición y además, cosa muy importante, que, cada vez que sea necesario, vayan contra quienes atenten contra dicha propiedad.
En el año 1476, Alonso de Aguilar es ya el dueño de facto de Córdoba. Es el año de la rebelión de la villa que, para nuestro juicio, fue preparada, dirigida y comandada, aunque en la oscuridad, por este señor tan poderoso que entonces regía los destinos de la ciudad y, a no dudar, querría conseguir lo que su padre, D. Pedro, no pudo y llevaría a cabo su acción de forma solapada y astuta para que su nombre, por si hay represalias, no aparezca involucrado.
LA REBELIÓN Y TOMA DE POSESIÓN POR CÓRDOBA
El alzamiento, como ya hemos dicho, se llevó a cabo en la madrugada del 22 al 23 de abril de 1476. El día veintiocho del mismo mes y año, o sea, cinco días después, se extienden dos documentos por el Concejo de Córdoba en la Venta del Vado, lugar próximo a Fuenteobejuna. Uno de ellos es una carta de procuración otorgada a Pedro Rodríguez Cobo quien, como Procurador de Córdoba, actuará, en nombre de ésta en la toma de posesión de la villa. En el mismo documento se le dice que presente ciertas cartas de los Reyes Católicos sobre la restitución de las villas y fortalezas de Córdoba, ante en Concejo de la villa. El otro documento, el más interesante, es respuesta a una carta enviada por el Concejo de Fuenteobejuna a Córdoba con P. Méndez de Sotomayor, Juan de Sotomayor y el Bachiller de Cea que contestaba a otra carta enviada por Córdoba con anterioridad. La carta de contestación de Córdoba, entre otras cosas dice:
... y porque los dichos veinticuatro Pedro Tafur y Juan de Berrio llevan las escrituras que pedís, atiendan a lo que van a exponerles, pues decís que tanto deseáis el servicio del Rey y Reina...
Pues bien, de Córdoba a Fuenteobejuna, en aquellos tiempos, había dos jornadas de camino; si el día veintiocho de abril, es decir, cinco días después de la revuelta, hay comisionados de Córdoba en la Venta del Vado, quiere decir que éstos han debido salir de la ciudad, como muy tarde, el día veintiséis, al recibir noticias de Fuenteobejuna. Éstas debieron de ser enviadas, a más tardar, el día veinticuatro, o sea, un día después de la rebelión; pero son la respuesta a otra carta remitida por Córdoba al Concejo de Fuenteobejuna, la cual parece obvio que debió salir de Córdoba antes del motín, dada la proximidad de las fechas. ¿Qué decía la primera carta de Córdoba? ¿Era una garantía de apoyo a la proyectada revolución? ¿Era una promesa de ayuda, o la portaban hombres armados de Córdoba que actuaron entre los de la villa, en el momento de la sedición? ¿Son éstos los incitadores de los que nos habla Alonso de Palencia?
No sólo D. Alonso de Aguilar y el Concejo cordobés estaban interesados en la ocupación del pueblo, también el Cabildo Catedralicio tenía cuentas pendientes con el Comendador, pues el Obispo de Córdoba, D. Pedro Solier había conminado al Comendador y a su hermano a que le devolviesen los diezmos eclesiásticos de los que se habían apropiado indebidamente. Por eso, una vez tomada la villa por Córdoba, el treinta de abril de 1476, D. Juan Martínez, beneficiado de la iglesia de S. Pedro de Córdoba y vicario, se dirige al Concejo de Fuenteobejuna en reclamación de ochocientos mil maravedíes en concepto de los diezmos de pan, de menudo y de vino que el Comendador ha retenido injustamente en su poder y, dado que éste ha muerto y sus bienes han sido secuestrados por el este Cabildo municipal, a él se dirige el mencionado Juan Martínez para reclamarle el importe mencionado.
Hay dos poderes muy fuertes interesados en que Córdoba recupere Fuenteobejuna.
Son el Cabildo Municipal y el Cabildo Eclesiástico.
Por ello, considero que la rebelión fue tramada, alentada, financiada y realizada, aunque en la sombra, por Córdoba y que Lope, como dramaturgo compone una magnífica obra que ha tenido repercusiones mundiales, pero que históricamente no se corresponde con lo que realmente ocurrió.
Otra cosa que hay que tener en cuenta es que los Caballeros Veinticuatro de Córdoba, así como los Jurados y los Corregidores enviados por el poder real, antes de tomar posesión de su cargo habrían de defender los derechos de Córdoba a la posesión de Fuenteovejuna.
Como prueba de ello espigaré de las actas capitulares algunos de los momentos de la toma de posesión de varios caros municipales:
D. Diego de Córdoba, el 12-5-1533, ratifica el juramento como caballero veinticuatro y el depleito homenaje que, en su nombre, efectuó en otro momento, el también veinticuatro Francisco de Valenzuela “…guardando en ello prençipalmente el seruiçio de Dios nuestro Señor e de sus majestades e el bien e provecho e la dicha çibdad de Córdoba e su tierra e las pramáticas e ordenanzas de esta dicha çibdad, los buenos usos e costumbres de ella en espeçial la hordenança que hablan en razón del vino de fuera e de ser en defensa de los términos e jurisdición de esta çibdad en espeçial de la villa de Fuentevejuna…”.
El 8-10-1533, Pedro Guajardo y presenta una provisión de Sus Majestades firmada por el Señor Emperador por la cual le nombra jurado. “…guardando el seruiçio de Dios e de sus majestades e el bien e provecho de la dicha çibdad en especial la hordenanza del vino de fuera e será en defensa de los términos e jurisdiciones de esta çibdad en espeçial de la villa de Fuente Vejuna e terna el secreto del cabildo…”.
Como última muestra para no ser oneroso citaré otra más:
El 23 de mayo de 1535 son nombrados el licenciado Molina como Alcalde Mayor y Rodrigo de Narváez como Alguacil Mayor y ambos juran:
“…e de guardar las preminençias de los caballeros del cabildo e las ordenanzas en espeçial la que habla en razón del vino de fuera e ser en defensa de los términos e juridiçiones de esta çibdad en espeçial la que habla en defensa de la villa de Fuente Vejuna…”
Otra pregunta ¿A qué acuerdo ha llegado la Orden de Calatrava con Córdoba, cuando su Comendador, Gonzalo Fernández de Córdoba, para tomar posesión de su cargo de Caballero Veinticuatro ha tenido que jurar, como el resto de los componentes del Cabildo municipal, que defenderá el derecho de que Fuenteobejuna siga perteneciendo a Córdoba?
Considero que hay demasiadas razones documentadas para pensar que la rebelión de Fuentebejuna no fue un hecho espontáneo, sino que estuvo, preparado, comandado y dirigido por la ciudad de Córdoba, su Alcalde Mayor, Alonso de Aguliar y por el Cabildo eclesiástico.
Reitero: Lope no es historiador, sino dramaturgo.
Manuel Villegas Ruiz
Dr. En Filosofía y Letras (Gª e Hª)
OBAMA BIEN VALE UNA ORACIÓN
La Historia cuenta que Enrique IV (1553-1610) de Navarra (su tierra natal) quiso ser rey de Francia, pero topó con el impedimento de que él no era católico. Entonces, pronunció su célebre frase: “París bien vale una misa”, indicando con ello que estaba dispuesto a convertirse al catolicismo para que le dejasen acceder al trono francés. Este rey bien mereció el nombre de felón que era con el que se designaba en la Edad Media a aquellas personas que cometían traición, bien a sus compromisos materiales, bien a sus ideales.
Nuestro Presidente Zapatero, cuantas veces tiene ocasión, manifiesta su irreligiosidad y falta de creencias en cualquier Ser Superior. Es más, hace todo lo posible para arrancar del pueblo que gobierna cualquier idea religiosa y sobre todo si es cristiana.
A una persona que piense así y sea consecuente con sus ideas hay que respetarla, lo mismo que esa persona debe también respetar a las que opinen lo contrario.
Cuando se tiene una convicción y se hace de ella un modo y un estilo de vida hay que defenderla cueste lo que cueste, si se es inflexible con uno mismo.
No se puede estar al albur de lo que venga ni al socaire de lo que caiga. Taxativamente, la persona que tiene unas creencias sean del tipo que sean y quiere hacer de ellas su modo de vida y bandera de su existencia, ha de mantenerlas contra viento y marea, ya que si no se muestra a sí misma como un ser sin criterio y sin seguridad en aquello que preconiza y defiende.
Cuando el pueblo se refiere a este tipo de personas dice, muy gráficamente, que son unas veletas y que nadie puede confiar en ellas porque nunca se sabe qué rumbo van a tomar ni por dónde van a salir, ya que se mueven en la dirección del viento, por lo que sus criterios y opiniones no deben ser tenidos en cuenta.
He aquí que el Presidente de los EE.UU. ha invitado a nuestro Presidente Zapatero a un desayuno de oración, organizado por un grupo de presión integrado por cristianos ortodoxos (creo que de la rama católica), del más puro conservadurismo.
¿Qué va a hacer Zapatero? ¿Va a ser consecuente con sus ideas irreligiosas y perseverante con su forma de pensar y estilo de vida de no creyente y caballerosamente va declinar la invitación?
¿Va ser un felón y va a traicionar sus ideales, aquello que cree, defiende y pregona por doquier cada vez que tiene ocasión?
¿Va a traicionar a todos los que lo consideran como el baluarte más inamovible de la falta de fe en cualquier tipo religión y/o divinidad?
No hay que dudarlo. “Obama bien vale una misa”.
Nuestro ínclito Zapatero, haciendo gala de la falacia más detestable, va a echar por la borda todo aquello que defiende respecto a su falta de fe y contento como unas pascuas ha aceptado la invitación.
¿Dónde esta la consecuencia con sus ideales?
¿Dónde los principios inamovibles y las convicciones inalterables?
¿Por dónde se han ido?
Se han marchado por el camino de la conveniencia y la falta de escrúpulos.
Se han evaporado como una guedeja de niebla ante la fuerza todopoderosa del sol que gobierna EE.UU.
Una foto con Obama bien vale cualquier tipo de traición, aunque sea a la de renunciar a todo lo que ha preconizado en contra de la religión.
Bien, ya tenemos un Presidente felón e inconstante, pero por lo menos podría ser consecuente consigo mismo y aceptar la responsabilidad de sus propias decisiones.
Cuando le han preguntado que por qué va a asistir a ese desayuno de oración (los católicos le llamamos mañana de retiro espiritual), ha respondido con toda la desfachatez del mundo que le planteen la cuestión a quienes le han invitado. Que él no tiene nada que decir sobre ello.
¡Se habrá visto mayor descaro!
La responsabilidad de su decisión la descarga en sus anfitriones.
Sepa Vd. Señor Zapatero que las opciones propias e individuales son responsabilidad del que las toma no de quien las brinda.
Pero qué le vamos a hacer. Una foto con Obama, bien vale una misa.
Córdoba, 15-1-2010
Manuel Villegas Ruiz
LOS POLÍTICOS Y SUS PROMESAS
Los romanos, cuando querían manifestar que no se fiaban de la palabra de alguien expresaban el dicho siguiente: “Verba volant sacripta manent”, que puesto en castellano significa: “Las palabras vuelan, los escritos permanecen”. En nuestra lengua tenemos una expresión parecida: “Callen canas y hablen papales”. Con ambos términos, tanto los antiguos romanos como los actuales hispanos queremos decir que confiamos en que algo se cumpla si queda por escrito.
Posiblemente los romanos no estuviesen equivocados y tuvieran la certeza de que lo que estaba escrito llegaría a feliz término, puesto que los firmantes del mismo cumplirían lo comprometido en el documento. No nos ocurre lo mismo a los españoles con las promesas de nuestros políticos.
Estos, cuando inician las campañas electorales y toda su actividad se centra en una desmesurada avidez por conseguir el voto de los ciudadanos que transporte a muchos, desde la mediocridad o nulidad, hasta el poder y las prebendas, prometen, prometen, hasta que consiguen su propósito.
Una vez obtenido éste, se olvidan de todo lo que le han ofrecido al pueblo y sólo van a su avío y provecho y como se dice en la expresión popular: “Si te he visto no me acuerdo”.
Claro que nos han visto, nos han solicitado, nos han requerido, nos han importunado y hasta nos han hastiado con su afán desmesurado por obtener el mando que es sólo lo que les interesa.
¿Qué ocurrió con lo que tan machaconamente nos habían brindado? Pasó a la esfera de lo irrealizable, de lo incumplible de lo no factible, en una palabra, que nos utilizan a los ciudadanos según su conveniencia, sin ánimo ni propósito de satisfacer nuestras necesidades que es lo que nos prometen en sus programas electorales.
A lo largo de los años de democracia reciente que vivimos los españoles, pocos ofrecimientos hechos al pueblo por los políticos hemos visto que hayan llegado a buen puerto.
El falaz Tierno Galván decía que las promesas de las campañas electorales eran para no cumplirlas, desconsiderando y despreciando absolutamente a los ciudadanos a los que ofendía en su dignidad, ya que éstos les otorgan su voto a los políticos confiados en que llevarán a cabo lo que tan insistentemente prometen.
Haciendo memoria recordamos aquel famoso: “OTAN de entrada no”, pronunciado constantemente por Felipe Gonzáles y que, como entramos el ella, la agudeza del pueblo transformo en: “OTAN de entrada no, pero de salida tampoco”.
Desde este ofrecimiento hasta nuestros días ha sucedido un largo rosario de promesas quebrantadas y compromisos no cumplidos. No vamos a desgranar ahora cada oferta electoral hecha al pueblo y que, una vez conseguidos nuestros votos, los políticos no han cumplido.
Recordemos algunas de las más recientes y que más nos afectan a los ciudadanos, sin ánimo de ser exhaustivos y mencionar todas:
Nuestros mendaces políticos nos prometieron que la sanidad y las pensiones de los jubilados eran líneas rojas que no traspasarían nunca. También dieron su palabra de que doce de los vocales del Consejo General del Poder Judicial, de acuerdo con la Constitución serían elegidos entre los jueces y por ellos mismos.
Son simplemente tras botones de muestra de las muchas promesas incumplidas.
Los dos primeros, bien está que achaquen su inobservancia a la situación económica y a la herencia recibida, pero el tercero, así como otros más, no tiene que ver con el momento crucial que está atravesando nuestra Patria, es solo cuestión de voluntad que nuestros gobernantes sólo tienen para lo que les interesa. No quieren abandonar la opresión que ejercen sobre la Justicia, porque no desean que ésta sea independiente, sino que esté continuamente sometida a su férula, ya que son los jueces y sólo éstos los que con la Ley en la mano, pueden pedir responsabilidad a los políticos y juzgarlos según las tropelías y desmanes que cometen.
Hay dos casos, que recordemos, en la Historia en lo que los monarcas han sido juzgados y condenados por los jueces y consiguientemente ejecutados según la Ley.
Se trata de Carlos I de Inglaterra que fue decapitado el 30 de enero de 1649 y Luis XVI de Francia que también corrió la misma suerte el 21 de enero de 1793.
No entraremos en lo justo o injusto de su muerte, simplemente queremos resaltar que fueron los jueces quienes los condenaron.
Nuestros políticos no es que teman ser ejecutados según los atropellos que cometan. ¡No se llegaría a tanto! Temen que haya una Justicia que no esté sometida a su arbitrio e interés y que, llegado el caso, les aplique la Ley por las tropelías (malversación de fondos públicos, tráfico de influencias, nepotismos, y un largo etcétera) que llevan a cabo y de las que estamos saturados los españoles.
Queremos recordarles a éstos lo que hace mucho tiempo llevó a cabo un político y general romano por cumplir la palabra dada no a sus electores, sino a sus enemigos.
Marco Atilio Régulo, general romano y cónsul, luchó contra los cartagineses en la primera Guerra Púnica; vencido por éstos en el 256 a.C, le propusieron que marchase a Roma a negociar las condiciones de paz e intercambio de prisioneros ante el Senado, si antes daba su palabra a los que le habían vencido de que regresaría, aunque el Senado rechazase las estipulaciones.
Marco Atilio, aunque no aceptaba las propuestas de los cartagineses, se comprometió a volver, a sabiendas de que lo condenarían a muerte. Ciertamente así sucedió. Expuso al Senado romano las pretensiones cartaginesas y manifestó que no estaba de acuerdo con ellas, aconsejando que fuesen rechazadas. Así lo aceptaron los senadores y el general romano, para cumplir el compromiso dado, y en contra del deseo de sus amigos y familiares que le aconsejaban que no volviese a Cartago, regresó a esta ciudad. La muerte que padeció fue horrible, pero cumplió su promesa.
Nuestros políticos no morirán por llevar a cabo lo que nos ofrecen a cambio de nuestro voto, pero sí le pedimos a todos que no nos engañen más.
Manuel Villegas Ruiz
CORRUPCIÓN GENERALIZADA Y FRAUDE A HACIENDA
No deseo que nadie suponga que con estas reflexiones voy a defender o justificar ambas actitudes execrables de por sí, ni que intento explicar lo inaceptable.
Pretendo exponer la similitud y mimetismo que existen entre ambas rechazables por las personas honradas.
Es un tópico decir que para los españoles el tercer motivo de preocupación es nuestra clase política, pero ¿por qué?
La justificación es bien simple y del dominio público.
Elegimos a nuestros gobernantes para que se preocupen de todos los que les pagamos el sueldo, por cierto muy bueno. Pero, una vez elegidos ¿Cómo se comportan? ¿Cuidan el interés de los que los han aupado a ser los rectores del país? No.
¿A qué se dedican? Salvo honrosas excepciones a aprovecharse de su cargo y a lucrarse de lo que no es suyo, o sea, de los impuestos que, con tanto sacrificio pagamos los españoles. A discutir si son galgos o podencos y no solucionar los problemas que sufrimos los que habitamos en esta desventurada España.
No distingo entre una jarca política y las otras. Todas van por la misma senda. ¿Por qué?
Ya dijo cierta ministra que el dinero público no era de nadie, por ello se sigue que lo que no es de nadie cualquiera puede apropiárselo. ¿Quiénes son los que se benefician de él? Los encargados de dedicarlo a mejorar la vida de los contribuyentes.
Lo más inaceptable de todo es que no tiene un rechazo frontal y una actitud intransigente por parte de los ciudadanos. Se acepta como un decorado más del paisaje político en el que estamos todos incluidos.
El otro día en una radio oí decir a un periodista que el grado de corrupción de los políticos españoles era poco más o menos que aceptable ya que aún no se habían alcanzado las cotas que hay en los de nuestro entorno.
¡Habráse visto mayor pasividad ante un hecho inaceptable! ¡No señor! Un solo corrupto no se puede tolerar porque está lucrándose del dinero de todos y cada uno de los que con tanto esfuerzo se lo entregamos para que lo administren honradamente y con nitidez.
Por esta indiferencia es por la que los que roban nuestros dineros quedan impunes y no pagan con cárcel el delito cometido ni devuelven lo robado.
El fraude a la Hacienda pública ha sido, es y será, un deporte para todos los españoles que puedan ejercitarlo. Tampoco está mal visto por los demás. Tanto que lo toleramos sin denunciarlo ni hacer que los defraudadores paguen lo que nos hurtan, lo mismo que los políticos no sufren la pena por lo que de bobilis bobilis engrosa su bolsillo.
Pero, ¿Le podemos pedir cuenta a los que defraudan? Ya lo creo que sí, pero ocurre que el espejo en el que se miran, o sea, nuestros rectores, está tan sucio que no se reconocen como estafadores de los demás.
Si una edil carga al erario común el importe de un helado, ¿Cómo va a tener conciencia de que obra mal quien paga en dinero negro, no declara sus ventas, o explota a trabajadores sin que están debidamente legalizados y protegidos?
Si hay empresarios que no contribuyen por lo que ganan y se llevan el dinero fuera de España, ¿Le podemos exigir a un desempleado que haga una factura por una chapuza e ingrese el IVA a Hacienda?
De pequeño me enseñaron que había que respetar a los mayores en edad, saber y gobierno, si los mayores en gobierno no son dignos de ser respetados, ¿Se nos puede exigir que los respetemos?
Si el ejemplo que nos dan es tan deleznable, ¿Cómo podemos pedirle al pobre desempleado que cumpla su deber con el erario público?
Si estamos inmersos en un estado tal de corrupción, política, económica, empresarial y sindical ¿Quien o quienes son los responsables? Los rectores de esta desventurada España.
Hace falta una regeneración total comenzando por todos los empresarios, deportistas, dirigentes, políticos, sindicales, etc. para que el pueblo tenga un espejo digno en el que mirarse e imitar.
Manuel Villegas Ruiz
Doctor en Filosofía y Letras (Gª e Hª)
¿DE QUÉ NOS QUEJAMOS?
España entera está escandalizada por lo ocurrido en pozuelo de Alarcón. No es sólo en este lugar donde suceden estas cosas, aunque en otros no se haya llegado a acosar acorralar, amenazar y agredir a la policía, destrozar ingente cantidad de mobiliario urbano e intentar quemar una comisaría de policía.
Son muchos los lugares de España en los que estos “inocentes” jóvenes con las juergas del botellón tienen amedrentados a los habitantes de un determinado barrio de una localidad.
La mayoría de los ayuntamientos optan por hacer la “vista gorda” y la mejor solución que ofrecen es acotar un lugar en el que los fines de semana estas “candorosas criaturitas”, den rienda suelta a sus instintos más abyectos, se emborrachen, se droguen, molesten a todo el vecindario, destrocen el mobiliario público y, como si hubiese pasado una piara de cerdos, dejan el lugar como una auténtica cochinera. Muladar que, después, han de limpiar los servicios de higiene de los ayuntamientos costeados por los dineros de todos los ciudadanos que no hemos tenido arte ni parte en ello, pero sí sufrido sus consecuencias.
¿Y nos quejamos de esto? ¿Nos rasgamos las vestiduras por estas vandálicas actuaciones?
¡Qué poca memoria tenemos para lo que queremos! Ya no nos acordamos de que Alfonso Guerra dijo que los socialistas iban a poner a España que no la conocería ni la madre que la parió.
También se nos ha ido de la memoria la famosa “movida madrileña”. Gestada, promovida, incitada, impulsada y alentada por Tierno Galván (si puede que descanse en paz donde esté) y que fue el germen del actual botellón y de tantos desmanes de nuestros jóvenes. Antes de ella no había botellón. Lo más, cuatro o cinco amigos se juntaban para comprar la bebida más barata en un supermercado y disfrutar de ella juntos, sentados en un parque o escalón de una vivienda. No dudamos en que los hemos visto casi todos.
Hemos perdido del recuerdo que “este viejo profesor” (el de que las promesas de las campañas electorales eran para no cumplirlas) influyó en la actitud desmandada de los jóvenes madrileños que, después se ha extendido por todo nuestro País.
Este benemérito e insigne prócer, ya no lo recordamos, desde una de las ventanas del Ayuntamiento madrileño, después de una perorata dirigida a los jóvenes del “foro”, les dijo: “¡Muchachos!: ¿Estáis todos colocados? ¿No? Pues a colocaros. ¿Qué alentó con ello?
Es incontrovertible que la responsabilidad de la educación es de los padres, pero también de los profesores, así como de nuestras autoridades, pero no olvidemos que el ser humano es un animal (con su parte, volitiva, intelectiva y espiritual, pero animal. La Evolución lo dice) y la mejor forma de enseñar a los animales, hasta ahora está demostrada es el palo y la zanahoria. Que se lo pregunten a los adiestradores de animales.
No somos partidarios del castigo físico, pero reconozco que un cachete, azote o un coscorrón a tiempo vienen de maravilla para corregir un capricho innecesario o enderezar una conducta que empieza a torcerse.
Hay un dicho muy español que reza: “El hombre como el arbolito, desde pequeñito”. A los nuevos planteles de árboles, (estamos harto de verlo en nuestras calles), les colocan rodrigones a los que los atan para que el árbol crezca derecho y no se tuerza.
¿A qué podemos sujetar nuestros jóvenes para que crezcan derechos? ¿A las leyes? Hay muchas pero casi ninguna se cumple. ¿A la autoridad de los padres o a la de los maestros? Tanto unos como otros han perdido ese privilegio. A más de un padre o una madre los ha castigado un juez a la cárcel por dar un cachete o un azote a su hijo. Más de un maestro ha sido agredido por un alumno sin posibilidad de defenderse y con la intimidación de una denuncia, simplemente por haber llamado la atención a un jovenzuelo díscolo
Claro, estos angelitos, ante esos ejemplos se envalentonan y amenazan a padres, maestros y superiores con denunciarlos, pues la ley está de su parte.
¿Qué responsabilidad de educación se les puede pedir a los padres cuando una ministra propone una ley, que se aprobará, para que una niña de dieciséis años siegue la vida de un nonato sin consultarlos siquiera? Si esto es en un caso tan grave que raya el asesinato, ¿Qué fuerza tienen unos padres para hacerse obedecer en cosas menores?
¿Cómo les vamos a pedir a nuestros jóvenes que sean sinceros, no mientan y digan siempre la verdad, cuando están viendo que el Presidente de su Gobierno es un mendaz, empedernido y que está pretendiendo engañar a todos los españoles desde que llegó al poder y que niega lo evidente de forma empecinada?
¿Qué valores se les puede inculcar a nuestra juventud que tiene ante sus ojos el ejemplo de los políticos? (No decimos todos): embusteros, embaucadores, tránsfugas, corruptos, “chorizos” (Gracieta de Alfonso Guerra que no contó con que en su familia hay una fábrica de estos embutidos). También éste dijo que los socialistas podrían meter la pata, pero no la mano. Cuando tuvieron el arca de los dineros a su alcance, bien que lo hicieron.
¿Qué valores, se le pueden inculcar a un adolescente que esta viendo en la televisión cómo triunfa la desvergüenza, la hipocresía, la mentira, el escándalo y la estupidez por un poco de dinero?
Todo esto es un elenco de actitudes, comportamientos, permisividades y pasividad que influye en las mentes, aún no formadas, de nuestra juventud para que, al no tener rodrigón que la sostengan crezcan torcidos y sin una referencia de valores por la que se sientan estimulados.
Hagamos examen de conciencia todos: Los padres, los profesores, los políticos los medios de comunicación. Carguemos cada un con nuestra culpa y demos un giro de 180º a nuestra actitud ante la vida. Revisemos los ejemplos que damos y acabemos de una vez con tanta permisividad, tolerancia, decir que todo está bien. Apartemos tanta podredumbre que nos circunda y pidámosles a nuestros próceres y dirigentes que pongan remedio eficaz y definitivo a esta situación, si no, tendremos lo que nos merecemos. ¿De qué nos quejamos?
Manuel Villegas Ruiz
¿QUÉ HA OBTENIDO EL PUEBLO LLANO A LO LARGO DE LA HISTORIA?
Rememorando… recordando… nos hemos preguntado: ¿Qué beneficios ha obtenido la clase media, el pueblo, con el transcurrir de los años?
Muchos si nos referimos a avances tecnológicos, medicinales, salud, longevidad y alguno que otro más, no obstante, si pensamos en los adelantos sociales que estamos perdiendo cada día, también algunos, pero si consideramos en la capacidad de tomar decisiones sobre cómo queremos que sea la sociedad en la que estamos integrados, la forma de gobernarnos y quiénes han de llevar a cabo esta tarea muy pocos.
El pueblo ha sido considerado por el poder dominante, a lo largo del tiempo, como la plebe, el populacho, el común, que sólo era digno de las migajas que quisiesen echarle, pero sí un ser muy importante a la hora de exigirle que pagase impuestos y gabelas casi hasta por respirar.
No queremos remontarnos a épocas de sátrapas orientales ni siquiera al periodo romano en el que se contentaba a la plebe con el famoso “Panem et circenses”, o sea, “Comida y espectáculos de diversión”, lo mimo que en nuestra España es “Pan y Toros” o “Pan y fútbol”. Tanto monta.
Lo que ocurre es que, en los momentos en los que vivimos, hay más de espectáculos que atonten a las masas que pan y trabajo para que puedan sobrevivir.
Para mantener estos espectáculos nos encontramos con la escandalosa situación de las cantidades que adeudan a ha Hacienda estatal, a la Seguridad Social y a otros organismos los clubes futbolísticos, pero eso no importa con tal de tener entretenida a la plebe, sin embargo hay que cargar contra el autónomo que no pague sus cuotas a Hacienda o a la Seguridad Social, aunque la culpa de estos impagos la tengan los organismos oficiales que les adeudan facturas con, en algunos casos, muchos años de atraso.
Referente a la forma de gobernarnos, a pesar de que la manera de regirnos se llama democracia, los ciudadanos estamos al borde de la línea que nos separa de los vasallos.
Nos explicaremos. Durante la Edad Media los reinos estaban divididos en multitud de territorios gobernados por los señores feudales ante cuyo despotismo y tiranía, poco o nada podían hacer los reyes de los distintos países. Los condes, duques o marqueses tenían muy poca limitaciones para subyugar al pueblo y abusar de él por exceso de su innoble opresión.
Ciertamente hemos salido de ese estado de cosas, pero ¿qué hemos ganado? Lo que hemos dicho anteriormente: una mal llamada democracia. Esta palabra, sin entrar en pormenores, deriva de la lengua griega y significa “gobierno del pueblo”, y, nosotros añadimos, “y para el pueblo”.
Ciertamente a fin de que este se gobierne tiene que elegir periódicamente unas personas que lo representen, a las que llamamos políticos. Estos, llegado el momento de que los escojamos, son como los ilusionistas, se dirigen a los electores con unas chisteras de las que extraen unos mágicos conejos llamados programas en los que prometen toda clase de beneficios, ventajas y toda serie de soluciones para los problemas que aquejan a los ciudadanos. Una vez conseguido su propósito se olvidan de las ofertas que nos han hecho, actúan como más le conviene a ellos y a los intereses de sus partidos dentro del imbricado entramado de clientelismo político que han creado.
En nuestro País, en España, se está dando una situación similar a la que comentábamos anteriormente que ocurría en la Edad Media. Se ha fraccionado en diecisiete feudos cuyos señores nos gobiernan a su antojo ayudados por la red de sus conmilitones que componen su misma camarilla y que asfixian cada vez más a los ciudadanos. Prebendas, ventajas, beneficios…sólo los obtienen ellos. Nos despojan en su propio beneficio del dinero que, por tantísimos gravámenes con los que nos agobian, nos recaudan y que deberían ser utilizados en bien de la sociedad y para mitigar los problemas que esta sufre.
Incumplen impunemente las leyes emanadas del Gobierno central sin que tengan que pagar por ello. El Poder legislativo crea leyes y más leyes, pero, ¿cuántas se cumplen? Tenemos casos palmarios en los que estos nuevos señores feudales desobedecen impunemente los mandatos emanados de la Administración central y esta no se atreve, no tiene valor, carece de fuerza o no quiere obligarlos a obedecerlos.
¿Qué podemos hacer los ciudadanos ante tal situación? No nos queda opción alguna. Ciertamente logramos, en algunos casos, cambiar de gobernantes, cada vez que haya elecciones, pero ¿Qué obtenemos con ello? Mudar al señor feudal y a sus adláteres, tanto en los feudos regionales como en el Central pues, al fin y al cabo, los unos y los otros nos gobiernan a su antojo y sin contar con la ciudadanía, una vez que han sido elegidos en unas listas que nos ofrecen, sin que tengamos posibilidad de eliminar a las personas que figuran en ellas y que nos consta que no sirven para gobernarnos, por eso, rememorando… recordando, pensamos que hemos vuelto, por las actuaciones de nuestros dirigentes, a una situación similar a la de la Edad Media y más que ciudadanos somos vasallos.
Manuel Villegas Ruiz
3/1/13
DICTADURA EN DEMOCRACIA
DICTADURA EN DEMOCRACIA
Somos perfectamente conscientes de que estamos expresando una “contradictio in terminis” u oxímoron, es decir estamos utilizando dos conceptos opuestos en una sola expresión, cosa que en principio parece absurda, pero si nos paramos a pensar quizá no sea tan ilógica si nos referimos al sistema de gobierno que rige en España. Ciertamente es una democracia, pero que, en algunos aspectos, está más cerca de la dictadura que del gobierno del pueblo. Nos explicamos:
Esta forma de regirse un país consiste en que la soberanía del gobierno del mismo reside en el pueblo que es quien ha de verse beneficiado por la misma. Podríamos resumir diciendo brevemente que la democracia es el gobierno del pueblo y para el pueblo. Los creadores de ésta, es decir los griegos y más concretamente los atenienses, concibieron dicha manera de regir un país entre los años 620 y 593 a.C., cuando Dracón y Solón, podríamos decir, concibieron las primeras leyes fundamentales por los que se habían de regir los atenienses. Hoy se entiende como democracia la doctrina política en la que el pueblo ejerce la soberanía mediante la elección libre de aquellos que los han de gobernar.
Pero ¿Qué pasan cuando son elegidos los que han de ostentar el poder? Que, una vez conseguido éste, se olvidan de los que los eligieron y sólo persiguen su bien particular y sus intereses partidistas y no tienen en cuenta que se las ha entregado un mandato para que cuiden del pueblo y remedien sus necesidades.
Los que nos criamos bajo la férula del dictador pusimos muchas esperanzas en la llegada de la democracia. Teníamos fe en ella ya que suponíamos que sería como la democracia ateniense. Considerábamos que los políticos que eligiésemos ejercerían sus funciones sólo para solucionar los problemas que aquejasen al pueblo.
Con la tan esperada democracia se produjo en todos los españoles, especialmente en los que vivimos durante los cuarenta años de dictadura, un clima parecido al que tuvo lugar ante la expectativa de la II República. La deseábamos con esperanza e ilusión, porque considerábamos que sería el motor del impulso de la cultura, de la sanidad, del trabajo,…de todo los españoles necesitábamos, pero al igual que en la II República, nos hemos encontrado con unos partidos políticos que primariamente sólo buscan sus intereses y nos han sumido en una situación en la que el pueblo, tras las elecciones, no pinta nada. No se tienen en cuenta sus necesidades, la cultura está por los suelos, trabajo no hay para casi seis millones de españoles, a pesar de que en nuestra Constitución se habla de que éstos y la vivienda son derechos primordiales de los ciudadanos.
Julián Besteiro dijo sobre la democracia lo siguiente: “Como tantas otras cosas, la democracia aquí no es más que un nombre de raíces clásicas y de contenido extranjero”.
¡Qué desengaño!
Hoy día, tras treinta años de democracia, la tercera preocupación de los españoles, es precisamente la clase política en la que el pueblo no se ve reflejado porque ha comprobado que a los políticos les importa poco.
Estamos viviendo una dictadura de partidos. Somos sojuzgados por los políticos que no ven al ciudadano más que como un sujeto susceptible de pagar impuestos, mientras ellos sólo gozan de prebendas y sinecuras
Ojala se pudiese emplear aquí, como en Atenas, el ostracismo que no era más que una ley que facultaba a los ciudadanos para desterrar durante algún tiempo a los políticos que fuesen perniciosos para la ciudadanía. ¿Quedarían muchos políticos libres de tal aplicación?
Han dividido a nuestra Patria en un reino de banderías en las que cada presidente autonómica campa a sus anchas ante cuyas tropelías el Gobierno Central, no puede, no quiere o no es capaz de hacer cumplir la ley. Se habla de un federalismo, de que España podría configurarse como una confederación de estados al igual que los Estados Unidos, los landers alemanes o los cantones suizos.
Estos políticos miopes y cortos de miras no tienen en cuenta que nuestra Patria no se parece ni por asomo a las anteriormente citadas.
España se unió hace más de quinientos años. Ortega decía: “La federación puede y debe ser fórmula para unir lo que no está unido, no para articular lo que tiene ya siglos de unión”
Ortega, el defensor a machamartillo de la República y desengañado tras el advenimiento de ésta.
Que estamos en una dictadura democrática, pensamos que a nadie le queda duda de ello. Nos vemos subyugados por las férulas de diecisiete pequeños reyezuelos que están asfixiando al país imponiendo cada uno sus mandatos sobre los ciudadanos. Hay diecisiete formas de entender la educación, la sanidad, el derecho al trabajo y a la vivienda. Diecisiete formas distintas de recaudación de impuestos, si contamos con la del estado central dieciocho.
¿Cabe mayor desbarajuste?
Hay tiranuelos o partidos políticos que se han perpetuado en el poder más de treinta años seguidos. Lo más parecido a una dictadura. ¿Señalamos alguno? Mejor es que no.
Esta es la sensación del pueblo, que estamos sometidos a una especie de dictadura democrática en la que se celebran elecciones cada cuatro años, o cuando al responsable político le viene bien, según los intereses de su partido, y en la que sólo se cambia de signo político con poco o nulo beneficio para el pueblo que, según la democracia, es el depositario del poder.
Manuel Villegas Ruiz
Publicado en el Diario CÓROBA el 3-1-2013, con la firma del Grupo de Opinión Campus Veritatis
Somos perfectamente conscientes de que estamos expresando una “contradictio in terminis” u oxímoron, es decir estamos utilizando dos conceptos opuestos en una sola expresión, cosa que en principio parece absurda, pero si nos paramos a pensar quizá no sea tan ilógica si nos referimos al sistema de gobierno que rige en España. Ciertamente es una democracia, pero que, en algunos aspectos, está más cerca de la dictadura que del gobierno del pueblo. Nos explicamos:
Esta forma de regirse un país consiste en que la soberanía del gobierno del mismo reside en el pueblo que es quien ha de verse beneficiado por la misma. Podríamos resumir diciendo brevemente que la democracia es el gobierno del pueblo y para el pueblo. Los creadores de ésta, es decir los griegos y más concretamente los atenienses, concibieron dicha manera de regir un país entre los años 620 y 593 a.C., cuando Dracón y Solón, podríamos decir, concibieron las primeras leyes fundamentales por los que se habían de regir los atenienses. Hoy se entiende como democracia la doctrina política en la que el pueblo ejerce la soberanía mediante la elección libre de aquellos que los han de gobernar.
Pero ¿Qué pasan cuando son elegidos los que han de ostentar el poder? Que, una vez conseguido éste, se olvidan de los que los eligieron y sólo persiguen su bien particular y sus intereses partidistas y no tienen en cuenta que se las ha entregado un mandato para que cuiden del pueblo y remedien sus necesidades.
Los que nos criamos bajo la férula del dictador pusimos muchas esperanzas en la llegada de la democracia. Teníamos fe en ella ya que suponíamos que sería como la democracia ateniense. Considerábamos que los políticos que eligiésemos ejercerían sus funciones sólo para solucionar los problemas que aquejasen al pueblo.
Con la tan esperada democracia se produjo en todos los españoles, especialmente en los que vivimos durante los cuarenta años de dictadura, un clima parecido al que tuvo lugar ante la expectativa de la II República. La deseábamos con esperanza e ilusión, porque considerábamos que sería el motor del impulso de la cultura, de la sanidad, del trabajo,…de todo los españoles necesitábamos, pero al igual que en la II República, nos hemos encontrado con unos partidos políticos que primariamente sólo buscan sus intereses y nos han sumido en una situación en la que el pueblo, tras las elecciones, no pinta nada. No se tienen en cuenta sus necesidades, la cultura está por los suelos, trabajo no hay para casi seis millones de españoles, a pesar de que en nuestra Constitución se habla de que éstos y la vivienda son derechos primordiales de los ciudadanos.
Julián Besteiro dijo sobre la democracia lo siguiente: “Como tantas otras cosas, la democracia aquí no es más que un nombre de raíces clásicas y de contenido extranjero”.
¡Qué desengaño!
Hoy día, tras treinta años de democracia, la tercera preocupación de los españoles, es precisamente la clase política en la que el pueblo no se ve reflejado porque ha comprobado que a los políticos les importa poco.
Estamos viviendo una dictadura de partidos. Somos sojuzgados por los políticos que no ven al ciudadano más que como un sujeto susceptible de pagar impuestos, mientras ellos sólo gozan de prebendas y sinecuras
Ojala se pudiese emplear aquí, como en Atenas, el ostracismo que no era más que una ley que facultaba a los ciudadanos para desterrar durante algún tiempo a los políticos que fuesen perniciosos para la ciudadanía. ¿Quedarían muchos políticos libres de tal aplicación?
Han dividido a nuestra Patria en un reino de banderías en las que cada presidente autonómica campa a sus anchas ante cuyas tropelías el Gobierno Central, no puede, no quiere o no es capaz de hacer cumplir la ley. Se habla de un federalismo, de que España podría configurarse como una confederación de estados al igual que los Estados Unidos, los landers alemanes o los cantones suizos.
Estos políticos miopes y cortos de miras no tienen en cuenta que nuestra Patria no se parece ni por asomo a las anteriormente citadas.
España se unió hace más de quinientos años. Ortega decía: “La federación puede y debe ser fórmula para unir lo que no está unido, no para articular lo que tiene ya siglos de unión”
Ortega, el defensor a machamartillo de la República y desengañado tras el advenimiento de ésta.
Que estamos en una dictadura democrática, pensamos que a nadie le queda duda de ello. Nos vemos subyugados por las férulas de diecisiete pequeños reyezuelos que están asfixiando al país imponiendo cada uno sus mandatos sobre los ciudadanos. Hay diecisiete formas de entender la educación, la sanidad, el derecho al trabajo y a la vivienda. Diecisiete formas distintas de recaudación de impuestos, si contamos con la del estado central dieciocho.
¿Cabe mayor desbarajuste?
Hay tiranuelos o partidos políticos que se han perpetuado en el poder más de treinta años seguidos. Lo más parecido a una dictadura. ¿Señalamos alguno? Mejor es que no.
Esta es la sensación del pueblo, que estamos sometidos a una especie de dictadura democrática en la que se celebran elecciones cada cuatro años, o cuando al responsable político le viene bien, según los intereses de su partido, y en la que sólo se cambia de signo político con poco o nulo beneficio para el pueblo que, según la democracia, es el depositario del poder.
Manuel Villegas Ruiz
Publicado en el Diario CÓROBA el 3-1-2013, con la firma del Grupo de Opinión Campus Veritatis
25/11/12
LAS MUJERES QUE EN EL SIGLO XVI GANAN DINEROS EN LAS BOTICAS
Introducción
En este breve análisis, pues es parte de otro de mayor extensión aún en desarrollo, sólo pretendemos llevar a cabo una breve exposición histórica sobre la prostitución, dentro de unas coordenadas de espacio y tiempo. El lugar es la ciudad de Córdoba y el período, el siglo XVI. Entre otros aspectos, expondremos disposiciones encontradas en los legajos de esa época sobre las mancebas o prostitutas en dicho siglo y en la referida ciudad. Opinamos y no sin razón, como más adelante veremos, que esta situación es parecida o igual en el resto de las ciudades de la monarquía hispánica de aquel tiempo.
1. Sucinto recorrido histórico sobre la denominación de las prostitutas
El comercio carnal es tan antiguo como la civilización humana, por lo que no vamos a penetrar en la noche de los tiempos en busca de información sobre el tema, pero eso no quiere decir que no nos traslademos, al menos, hasta la Grecia y la Roma clásicas intentando encontrar un punto de apoyo y, desde él, llegar a la época en la que presentamos el trabajo, es decir, en el siglo antedicho.
Son muchos y distintos nombres con los que así en Grecia, como en Roma, servían para nombrar a las mujeres que se dedicaban a la venta de su cuerpo.
Los griegos clasificaban a las prostitutas en varias categorías, según el lugar que ocupasen dentro de su “oficio” y otros factores relacionados con el mismo; la de más alto rango recibía el nombre de ἑταίρα (hetaira o hetera), en su significación de compañera, amiga, querida, concubina, cortesana. En nuestra Edad Media nos encontramos con las “cántigas de amigo”, que tenían la misma connotación de querido o querida.
A las de más baja condición las llamaban (pornai). Su significado primitivo era el de vendida, esclava. Deriva del verbo griego πέρνημι (pérnêmi) que indica vender, exportar. Eran pues, las pornai vendidas al πορνοβοσκός (pornoboskós), literalmente el que cuida las esclavas, o προξενητής (proxeneta), que en su primitiva acepción equivalía a protector, patrón En la actualidad le damos un sentido totalmente insultante y ofensivo.
De igual forma en Roma recibían distintos nombres, todos ellos relacionados, poco más o menos, con la forma de ejercer su oficio. Se las llamaban prostitutae, lupae (lobas), meretrices y de otras muchas formas como sucede también en otras culturas.
1.1 La prostitución y la civilización cristiana
Con la llegada del Cristianismo se formuló un explícito rechazo moral contra el sexo venal, pero se mantuvo su regulación, no para prohibirlo, sino para encauzarlo. Los antiguos fueron conscientes de esta aparente contradicción ya que consideraban que era reprobable, pero entendían que no se podía suprimir, y la justificaron acudiendo a la solución del mal menor.
Roger Benito Juliá en su trabajo Prostitución y Alcahuetería en la Barcelona del Siglo XV, nos dice:
“La prostitución es una actividad permitida en toda la Europa Medieval. Nos preguntamos: ¿cómo una sociedad tan cristianizada permite la prostitución? Se considera la prostitución como un mal menor y tiene una función específica: evitar males peores. Estos males son: la sodomía, el adulterio, las violaciones, la masturbación…San Agustín de Hipona escribe: “Apartad las prostitutas de los asuntos humanos y profanaréis todo con lujuria “. Posteriormente San Tomás de Aquino apoyó esta idea en la Summa de Teología. El fraile franciscano Francesc Eiximenis en su obra Lo Cretià, recoge el testimonio de San Agustín y añade que las mujeres públicas no deben mezclarse con las honradas. Esta idea extendida por toda la Europa Medieval choca con nuestra mentalidad actual pero es vital para entender la prostitución en la Edad Media” .
Dentro de esta línea se mantienen teólogos tan ilustres como S. Vicente Ferrer, Alonso de Madrigal (El Tostado), Pedro de Costana y otros autores que aceptaban la existencia de los lupanares, siempre que estuviesen regulados por la autoridad .
Podemos decir que los estamentos civiles y eclesiásticos han estado de acuerdo en cuanto a la aceptación de la prostitución siempre que estuviese dentro de unos límites que la reglamentasen y controlasen.
Más adelante veremos cómo en España, desde muy antiguo, los reyes y los concejos municipales intervinieron en su organización y funcionamiento, encauzado a controlar principalmente dos secuelas inherentes a la prostitución: la salud de los ciudadanos para evitar las enfermedades venéreas y los desórdenes públicos que en el entorno de dicho medio de vida se originaban.
2. Lugar en el que se encontraban las prostitutas dentro de la sociedad
Un somero repaso de las capas en las que la población estaba dividida en el momento histórico que estudiamos nos dice que estaba formada por tres grandes grupos en los que a su vez, se agrupaban otras subdivisiones.
Por orden de importancia eran:
-La Nobleza, compuesta por la alta y baja.
-El Clero, igualmente compartimentado en el alto y bajo
-Finalmente el pueblo llano que, podríamos decir, era el que aglomeraba mayores diferencias sociales. Éste constituía el grupo más numeroso, y, según la época, ha recibido denominaciones tales como la plebe, el común, el estado llano, las masas, etc. Su último escalón lo ocupaba la que podríamos llamar hez de la sociedad, en el que se daban cita todos los marginados rechazados de los restantes grupos sociales: los pícaros, los truhanes los buhoneros, la mayoría de los que no tenían arraigo en la sociedad, ni siquiera un lugar donde vivir o, si acaso, lo hacían precariamente, como así tan excelentemente han quedado descritos en nuestra literatura picaresca del siglo XVII.
Pues bien, en el mencionado grupo quedaban encuadradas las prostitutas de la más baja condición, a las que dedicamos una atención especial: Eran éstas las que practicaban su oficio en los mesones, en las tabernas o las que ganaban dineros en las boticas, como se las denomina en las actas capitulares; o mujeres públicas que ganan dineros, como también se las designa en documentos reales.
Añadamos además que eran personas libres, en tanto en cuanto que no estaban amancebadas con nadie, ni eran barraganas que conviviesen con alguien en particular, normalmente un clérigo, pero se encontraban bajo el dominio de sus proxenetas -ya comentaremos un escrito de los RR.CC. al respecto-y sometidas con frecuencia a los abusos y tropelías de los alguaciles, oficiales de la Justicia y de los Regimientos municipales; tanto es así que en más de una ocasión los reyes tuvieron que intervenir para evitar tales abusos, como, llegado su momento, expondremos.
2.1 Su reclusión en las mancebías
Se llamaba “mancebía” no sólo a la casa de prostitución, sino también al conjunto de ellas. Consideramos que con esa palabra se designaba más el concepto o la idea del meretricio que los locales en los que se practicaba expresamente
Posiblemente, unas de las situaciones que más daño podría causar a estas mujeres era la de su aislamiento de la sociedad, pues su libertad de movimientos se restringía solamente a las casas-botica y a sus aledaños.
En ellas vivían como enclaustradas en un convento, tal como se comprueba en una orden expedida a principios del XVI en Toledo que mandaba refundir en un solo volumen todas las ordenanzas de Sevilla. Este trabajo fue imprimido en 1527, en un solo cuerpo en folio, y constaba de 37 capítulos, entre los que había uno dedicado a las mujeres deshonestas. He aquí la disposición referente al confinamiento de las mismas:
“E por que la castidad, en mi tiempo no podía facer tal cosa: Ordeno e mando no fagan los tales ayuntamientos de mugeres; mas que no quisieron ser buenas e castas, é quisieren vender sus cuerpos, que se pongan y estén en la mancebía pública, á do están las otras mundarias públicas; y las que contra esto ficieren, que demás de las otras penas ordenadas, que les den veynte azotes publicamente; e á la que estuviere por mayoral della, que por la primera vegada que en este yerro fuere fallada, que le den cincuenta azotes publicamente, e por la segunda vegada que en este yerro fuere fallada, que le den cien azotes publicamente, e por la tercera que le corten las narices e le echen de la Cibdad para siempre...” .
“Otrosí; por quanto fue denunciado é dicho, que en esta çibdad de Sevilla avía casas que se llamaban "monesterios" de malas mugeres que usaban mal de sus cuerpos en pecado de la luxuria, y que tenían una mayoral a manera de abadesa, y que aquella como encubiertamente, y como a manera de orden de luxuria, alquilava á las mugeres malas que allí estaban por usar de esta maldad; é aún que algunas veces acaesçia por quanto estas tales malas mugeres, que asi estavan ayuntadas à manera de colegio faxían sus luxurias é maldades mas encubiertamente que las mundarias públicas: que algunas mugeres casadas é viudas é honestas é virgenes que entraban en las tales casas, y que acaescía que facían ende algunos errores, lo cual es gran deservicio a Dios, é cosa de mal ejemplo”. .
En Córdoba estas mujeres ejercían su profesión, más adelante lo comprobaremos, en una zona muy bien delimitada en la que se daba la mayor concentración de mesones, posadas, tiendas, talleres de artesanos, etc. Era durante el día, momento en el que se realizaban la mayoría, si no todas las transacciones comerciales, cuando más se las solicitaba. Por ello era lógico que, al llegar la noche, deseasen ir a su casa a dormir, pero era tal era su aislamiento, la presión que sobre ellas se ejercía y las vejaciones a las que eran sometidas que no podían hacerlo si no pagaban previamente a los alguaciles mayores un real, como más adelante manifestaremos. Posteriormente, cuando expongamos las exigencias pecuniarias a las que eran sometidas comprobaremos que tanto la reina Dª Juana como, más tarde su hijo Carlos tuvieron que dirigirse al Cabildo cordobés para prohibir que estas mujeres pagaran un dinero al que no estaban obligadas.
3. Primitiva ubicación de la mancebía en la Córdoba del siglo XVI
En aquella época existían dos barrios en Córdoba con el nombre de S. Nicolás: uno era el de S. Nicolás de la Villa, ubicado en la zona noble y amurallada, llamada “Medina”, cuya parroquia todavía pervive; el otro, denominado S. Nicolás de la Axerquía o simplemente “Axerquía”, constituía uno de los arrabales de la ciudad y se encontraba, al inicio, como el resto de los mismos, fuera de la primitiva muralla de la misma. Con el tiempo estos barrios se fueron extendiendo y ganando en población hasta alcanzar tanto auge que llegaron a superar en extensión a la propia medina.
Posiblemente esta collación de la Axerquía fuese la de mayor tráfago comercial de la ciudad. Para que el lector conozca más fácilmente dónde se hallaba ubicada, insertamos unos planos tomados de la comunicación realizada en las Actas del III Coloquio de Historia Medieval Andaluza que presentaron Jesús Padilla González y José Manuel Escobar Camacho .
No es nuestro propósito hacer una pormenorizada descripción de la mencionada collación, pero, no obstante, en la parte inferior de la primera representación, podemos observar con toda claridad que, en la calle de El Potro, cercana al Río Guadalquivir, hay una calleja o barrera, denominada calle de la Mancebía en la que se encontraban agrupadas el mayor número de casas-boticas en las que se ejercía tal oficio. La calleja o barrera se cerraba en fiestas religiosas señaladas, como por ejemplo, en Semana Santa con el fin de impedir el comercio de la prostitución. Señalemos que quien en estas celebraciones quebrantara tal prohibición estaba penado con sanciones pecuniarias y, a veces, incluso hasta con castigos corporales.
En el segundo plano el lector puede apreciar más pormenorizadamente la barrera, ya mencionada, en la que se ubicaba la primitiva mancebía; la gran cantidad de mesones, nada menos que doce, enclavados en un espacio ciertamente reducido, así como ocho boticas que, sumadas a los doce mesones referidos, alcanzan un total de veinte locales en los que se practicaba la prostitución. De igual manera se pueden comprobar los distintos talleres de los diferentes artesanos que, con su actividad laboral y comercial, daban vida a toda esta área propiciándola para el comercio carnal.
También se puede comprobar la existencia de una calle y un adarve denominados De la Mancebía, cosa que nos puede dar una idea del auge que ha experimentado toda esta collación y del aumento de tráfico comercial y de la circulación de personas que, a no dudar, motivaron que la reducida franja en la que existían las mancebías iniciales se extendiese de manera tan considerable.
Otro motivo más que ocasionaba el bullicio de esta barriada era que cerca de la misma, pero dentro de la antigua muralla, se hallaba el pósito de la ciudad, distrito igualmente de mucho tráfico comercial y de negocios. Por ello, la inicial localización del meretricio no quedó sólo circunscrita a la calleja mencionada sino que, como hemos dicho, con el tiempo se extendió por sus alrededores como consecuencia del gran movimiento de personas que deambulaban por ellos y que alimentaban este negocio
3.1 ¿Cómo estaba organizada la Mancebía?
La regulación, inspección y vigilancia de las mancebías correspondía al Cabildo municipal y a la Corona, quienes con sus disposiciones determinaban e implantaban las normas a las que debería ajustarse el buen funcionamiento de las mismas.
Tenemos constancia de que, como mínimo desde el año 1435, existen en Córdoba unas ordenanzas en las que ya se habla de estas mujeres.
A continuación exponemos brevemente un extracto del escrito que Felipe II dirigió a Córdoba el 19 de marzo de 1571 que es reproducción, más o menos literal, con algunas supresiones y añadidos de las ordenanzas sevillanas de 1553 .
De esta síntesis destacamos los siguientes aspectos:
-Hace responsables directos de las casas de camas a los llamados Padres de la mancebía fijando además unas normas estrictas por las cuales aquellas se han de regir y cómo debe ser el comportamiento de los mismos, imponiendo multas pecuniarias, azotes y hasta destierros de la localidad en caso de reincidencia en el incumplimiento de lo mandado.
También prohíbe que dichos padres puedan por ellos ni otra persona en su nombre directa ni indirectamente alquilar ropa alguna, ni camisa, ni toca, ni gorguera, ni saya ni sayuelo , ni otra cosa alguna a ninguna mujer de la dicha mancebía, so pena de que por la primera vez que ello hiciere y fuere probado pague de multa mil maravedíes y pierda todas las ropas que así alquilaren.
-Pormenoriza taxativamente cómo han de comportarse en el trato con las meretrices y los castigos que sufrirían, en el caso de que abusaran de ellas al proporcionarles la comida o la bebida diarias.
-Especifica claramente que todos los ayuntamientos han de tener un cirujano y un médico, quienes cuidarían de la salud de las prostitutas y tendrán que examinarlas una vez al mes.
-Antes de ser acogidas en las casas deberán ser inspeccionadas por el médico, y, si no se llevase a cabo tal reconocimiento, hace responsable de ello a los mencionados padres de la mancebía.
-Dicta normas incluso de lo que les ha de cobrar por la habitación y los utensilios necesarios.
No son éstas todas las medidas que contiene el mandato de Felipe II, pero sí son una muestra de la rigidez del mismo; por otra parte, las ordenanzas municipales dictaminaban que el Regimiento municipal cordobés tenía que nombrar un caballero veinticuatro y un jurado para que vigilaran el cumplimiento de estas reglas emanadas de dicho cabildo, así como que las casas-botica debían permanecer totalmente clausuradas durante la Semana Santa. Esta disposición, ya recogida con anterioridad en otros ordenamientos gubernamentales, se extiende como norma de obligado cumplimiento para el resto de la Corona española. Caso de que el padre de la mancebía o alguna de las mujeres no la obedeciere, incurriría en pena pecuniaria, además de recibir cien azotes.
4. Otras prescripciones reales y municipales sobre las mancebías
Antes de entrar de lleno en las disposiciones legales, debemos mencionar los requisitos que se les exigían para ejercer la prostitución.
Según nos manifiesta J. Cobos, hasta finales del siglo XVI, cualquier mujer que quisiese dedicarse a ello debería demostrar ante un juez, que tenía más de doce años (nos recuerda esto que a los lupanares también se les conocía como “casas de niñas”, o “ir de niñas” al hecho de visitarlos), que ya no era virgen o que no tenía padres, es decir, era huérfana, y abandonada por el resto de sus familiares .
4.1 ¿Por qué las autoridades se han preocupado siempre de las prostitutas?
Desde muy antiguo, los monarcas y los cabildos municipales se han desvelado y ocupado en regular este modus vivendi. Y consideramos que las razones principales que justificaban tal preocupación eran éstas:
-Velar por la salud pública, evitando la transmisión de las enfermedades venéreas
-Impedir los comportamientos antisociales derivados de tal actuación.
-Evitar la posibilidad de que estas mujeres, por su atuendo, pudieran parecer o asemejarse a las que no practicaban esta profesión, es decir, las llamadas mujeres decentes.
Y en último lugar, pero no menos importante, la recaudación de impuestos a los dueños de los mencionados locales, así como a las mismas prostitutas, aunque había ciudades que no imponían gravámenes por ello, como Sevilla .
Seguidamente y de la forma más breve posible, analizaremos, en epígrafes separados, cada uno de los motivos anteriormente expuestos.
4.1.1 La salud de las prostitutas
Respecto a esta primera consideración, ya hemos visto cómo Felipe II se preocupa de ella en las ordenanzas antes comentadas.
En lo que concernía al Ayuntamiento cordobés, debía éste contar con médico y cirujano, quienes habrían de realizar un reconocimiento médico a dichas mujeres cada ocho días. Por otra parte ellas, antes de ejercer su oficio, tenían que someterse a un examen sanitario cuyo resultado había de ser puesto en conocimiento de los diputados municipales quienes determinaban, según éstas se encontrasen de salud, qué prostitutas debían ser hospitalizadas Por tanto las que padeciesen algún mal no podían permanecer en el prostíbulo, siendo el responsable del mismo quien debía comunicar tal hecho a los diputados municipales. La norma, pues no podía ser más clara ni más precisa, aunque más adelante veremos cómo, una vez dictada ésta, se buscaban subterfugios para no cumplirla.
Veamos algunos casos que atestiguan lo que antes hemos afirmado:
En la sesión de cabildo, celebrada el 6 de junio de 1533, se comisiona al jurado Juan de Heredia para que busque un cirujano que cate a las mujeres que ganan dineros y obtenga de cada una de ellas seis maravedíes al mes .
El día 20 del mismo mes entra en la sala de sesiones del Cabildo el cirujano maese Luis y jura el oficio que ha de desempeñar, por el cual se le pagarían ocho maravedíes al mes por cada mujer que reconociese. Además se le autoriza para que lleve alguaciles que eviten que se le impida realizar tal reconocimiento bajo pena de 6.000 maravedíes a quienes se opusiesen a ello .
Dicho cirujano debería practicar el mismo reconocimiento a aquellas que, por primera vez, se trasladaran a Córdoba para ejercer este oficio.
Posiblemente esta revisión médica no se efectuaba con la rigidez o periodicidad prescritas, pues el caballero veinticuatro D. Diego de los Ríos pide, en la sesión municipal celebrada el 9-8-1535, que se nombre a una persona que reconozca a las mujeres del burdel por el daño que se sigue a la salud . Dos días después se da un mandamiento para que el mencionado maestre Luis entienda en lo de las mujeres de la mancebía, como conviene a la salud de la gente y que lo use por todo el año .
4.1.2 La eliminación y/o evitación de los comportamientos antisociales consiguientes a tal actuación.
El oficio de alcahuete o proxeneta viene desde muy antiguo. En el vocabulario griego existe la palabra προξενητής (proxenetés) equivalente a la latina proxeneta, del mismo significado que la también latina leno, usada para denominar al mercader de mujeres esclavas. El proxenetismo, la alcahuetería, la putería y el juego acarrean como consecuencia comportamientos inevitables contrarios al buen orden y recto gobierno de la sociedad.
Alfonso X en la Partida 7, título 22, Ley 1, cuando habla de los alcahuetes, dice:
“Y son cinco maneras de alcahuetes, la primera es de los bellacos malos que guardan putas públicamente en las puterías, tomando su parte de lo que ellas ganan…y aun decimos que, sin todo ello, levántase por los hechos de ellos desacuerdos y muchas peleas y muertes de hombres”.
También manifiesta en la misma:
“…y después que les fuere probada la alcahuetería, debenlos echar fuera de la villa a ellos y a las putas Y si alguna alquilase sus casas a sabiendas a mujeres malas para hacer en ellas putería, debe perder la casa y ser de la cámara del rey y además debe pagar diez libras de oro” .
Continúa luego enumerando el resto de tipos de alcahuetes, pero consideramos que con la mención hecha es más que suficiente.
También las ordenanzas del Cabildo cordobés de 1435, ya mencionadas, prohíben, con las siguientes palabras, que las rameras no sean utilizadas por los rufianes y que los alguaciles y sus peones no les confisquen cosa alguna:
“Y putas públicas y rameras
Que ninguna puta pública no sea amiga de ombre alguno syn su grado e el alguacil e sus peones no tomen cosa alguna a ninguna mujer sy non fuere puta pública e de las otras a que llaman encubiertas que les no tomen cosa alguna ny las metan en mala fama porque podría de ello hacer escándalo e otros dannos” .
Las inquietudes de los monarcas y de los cabildos municipales para evitar comportamientos inadecuados son constantes. Así podemos ver cómo los Reyes Católicos emiten una carta, fechada en Córdoba el día diecinueve de diciembre del año 1491, que la envían a los concejos de Sevilla, Córdoba, Écija y Carmona, parte de cuyo texto nos parece oportuno exponer:
“…por las leyes de nuestros reynos está defendido so grandes penas que ninguna mujer del partido tenga rufián, ni persona alguna tenga mujer al partido muchos ombres tienen mujeres al partido en esas dichas çibdades e muchas mujeres tiene rufianes e que por escusar de la pena en que por esto an están las dichas mujeres en esas dichas çibdades e villas e los rufianes en Fuentes e en Guadalcázar e en el Carpio e en otros lugares de señorío […] tableros e juegan con los […] e aun tienen dados e naypes falsos con que les ganan e roban con ruydos o hazen otros males e dannos e que se van de noche donde están a ver e holgar con las dichas mujeres e porque esto es deserviçio de Dios e danno de la República…” .
El escrito es más extenso y en él se pormenoriza cómo deberán actuar las justicias de los mencionados concejos, así como las multas y penas que impondrán a quienes no cumplan con el referido mandato.
4.1.3 Impedir que estas mujeres, por su vestimenta, no sean confundidas con las llamadas decentes.
Hemos encontrado y transcrito varios documentos, ya reales, ya municipales, en los que se dan normas referentes al atuendo que están obligadas a usar dichas personas pero que, en algunos casos, los mandatos se contradicen.
Las citadas ordenanzas de Felipe II manifiestan taxativamente que:
“No deberán cubrirse con vestidos diferentes y señoriales donde sean conocidas, y fuera de la mancebía no podrán llevar mantas, ni sombreros, ni guantes ni pantuflos . Solamente deberán ir cubiertas por mantillas cortas de color amarillo que encubrirán las ropas que lleven debajo. Caso de su atuendo fuese otro perderán la ropa que lleven y además abonarán una multa de trescientos maravedíes”.
José Cobos expone que en las ordenanzas de Sevilla se mandaba que las mujeres que viviesen en la mancebía debieran ir sin mantas, sin sombreros, sin guantes…etc y que sólo pudieran llevar “mantillas amarillas cortas, sobre las sayas que truxeren” .
Jesús Padilla y José Manuel Escobar, en el trabajo mencionado, manifiestan que en el Ordenamiento de las Cortes de Valladolid de 1537, se prohíbe a las mujeres del partido llevar, dentro y fuera de sus casas, joyas y vestidos de lujo .
El reglamento de Felipe II que acabamos de examinar anula el emitido por su padre, el rey Carlos el 15-12-1526, en el que promulga una real provisión dirigida al Corregidor, Juez de Residencia, o al alcalde o lugarteniente de dicho oficio, en la que manifiesta que ha recibido quejas de Marcos Muñoz, vecino de Córdoba, quien le expone que a …algunas de las mujeres enamoradas de la mancebía…acostumbran a tener por ornamentos de sus personas faldas, mantos guarnecidos, sombreros, sayuelos de paño y de damasco, así como zarcillos de plata y sortijas y otras ropas con las que se atavían; y los alguaciles de Córdoba se los quitan, por lo que solicita a su Majestad que no consienta en ello. El Consejo real acordó que los alguaciles de la ciudad no desposeyesen a las referidas mujeres de cosa alguna de las que llevasen para su indumentaria y que les restituyeran las que le hubiesen tomado, y que, desde entonces en adelante, no lo volviesen a hacer, bajo pena de la merced real y de 10.000 maravedíes para la Cámara real .
Anteriormente el Cabildo municipal de Córdoba el 18-5-1515, había emitido una disposición por la cual las referidas mujeres no podían lucir por las calles fuera de la mancebía oro, plata, ni mantillo cobijado, ni seda fina, ni falsa, desde el día de Pascua del Espíritu Santo en adelante, salvo que las hubiese pedido y que no fuesen suyas .
Son muchas, pues las disposiciones reales y ordenanzas municipales de los distintos cabildos urbanos de España que hablan a este respecto en diferentas épocas y, según hemos apreciado, tales instrucciones son a veces contradictorias, lo que indica que en algunas ocasiones ni lo mismos poderes gubernamentales se ponían de acuerdo respecto a la indumentaria que habrían de llevar las mujeres públicas para que no se confundiesen con las honestas.
Además, desde que las ordenanzas de Felipe II son normas de obligado cumplimiento para toda la Monarquía Hispánica , ya no queda duda de que estas mujeres han de vestir de forma que se reconozca que son mundarias y no pertenecen a las llamadas decentes.
Como última razón que motiva a las autoridades a controlar a la prostitución, analicemos el siguiente apartado:
4.1.4 La exigencia de impuestos a las prostitutas
Nos consta que había ciudades, una de ellas Sevilla, en las que estas personas estaban exentas de pagar impuestos por el ejercicio de su profesión .
Sin embargo el Cabildo municipal cordobés tiene regulada y fijada la cantidad que ellas habían de pagar como tributo. Aunque, por lo que en las ordenanzas de 1435, ya mencionadas, se expone no queda suficientemente claro si el beneficiario es el Ayuntamiento o son los peones del alguacil, ya que en ellas se expresa taxativamente:
“Derechos de las putas.
Toda puta pública que viniere a la çibdad dé un maravedí de entrada a los peones del alguacil e non dé otro derecho salvo lo que es costumbre de dar el sábado que es un maravedí cada una” .
Específicamente se manifiesta que cada sábado debían de abonar un maravedí. ¿Quién era el beneficiario? opinión personal es que se trata de una gabela que entra directamente en las arcas municipales, pues más adelante comprobaremos los ingresos que recibía el Cabildo por tal actividad.
También perjudicaban en este sentido a sus pupilas los padres de las mancebías, los cuales les exigían diariamente medio real de plata, es decir, diecisiete maravedíes.
Tal abuso viene de muy antiguo, pues también Padilla González y Escobar Camacho, en el mencionado trabajo, nos manifiestan que en el año 1491, en virtud de un acuerdo logrado en el pleito que las prostitutas habían puesto al deán y al cabildo catedralicio y restantes propietarios de los burdeles, se determinó que no se les cobrase el aludido medio real de plata y éstas abonasen solamente doce maravedíes al día por la botica y la cama .
El grado de coerción por parte de las autoridades de la ciudad de Córdoba es tal que los reyes, ante los requerimientos de que han sido objeto por ello, se ven obligados a intervenir y exigir al Concejo cordobés que no consienta tales exigencias. Así, la reina Dª Juana, en una real provisión emitida en Plasencia el 7-12-1515 y dirigida al Corregidor para los alguaciles de Córdoba, manifiesta que ha recibido quejas de que éstos cobran un real de plata a cada mujer que de noche sale fuera de la mancebía para dormir en su casa, y asimismo manda a los corregidores y jueces del Regimiento municipal que no consientan ni den lugar a que los alguaciles mayores cobren a las referidas mujeres dinero alguno cuando quieran salir a dormir fuera de la mancebía .
De la misma manera su hijo Carlos en un escrito del 25 de agosto de 1525, dirigido al Corregidor de Córdoba, le expone que ha recibido quejas de Juan de Molina, guarnicionero de esta ciudad que posee trece casas y un mesón en la mancebía de la misma, porque “...los alguaciles e otras justicias de esa dicha çibdad llevan muchos cohechos a las dichas mujeres e les ponen muchas imposiciones especialmente que diz que cada vez que quieren salir de noche a dormir fuera llevan a cada una de ellas un real,… e porque diz que paga de tributo en cada año por razón de las trece casas e un mesón veinte e un mil maravedíes…”
Por lo cual dispone, según había dictaminado el Consejo real, que el Corregidor, sin dar lugar a dilaciones de malicia, busque sólo la verdad y administre justicia a las partes para que éstas no reciban agravio, ni que los alguaciles den motivo ni razón para que se produzcan nuevas quejas ante él, bajo pena de su merced y de 10.000 maravedíes para la Cámara real .
Por lo tanto, podemos afirmar con total rotundidad que el Cabildo cordobés lograba pingües beneficios de estas mancebías por distintos conceptos, como eran, el de apertura de dichos establecimientos a sus dueños o arrendatarios -100 maravedíes en el año 1499 ;-, el tributo anual del mantenimiento de esas casas y mesones-ya hemos referido el caso de Juan de Molina-, y las multas impuestas por los alguaciles a las prostitutas y padres de las mancebías.
Según lo hasta ahora expuesto, podemos hacernos una idea de la situación tan despreciable y humillante en el que se encontraban inmersas estas mujeres en la época que comentamos.
Para concluir, creemos que debemos preguntarnos a quiénes favorecía más esta situación; consideramos que la respuesta es bien sencilla, breve y clara
5. ¿Quiénes son los más favorecidos por esta situación?
Los más beneficiados eran aquellos componentes de la sociedad que por sus principios, por la desaprobación y rechazo público en el que podían verse inmersos, por su honorabilidad oficial, aunque no privada, y por el status social que ocupaban deberían haber rechazado, sin dudar lo más mínimo, el comercio del trato carnal.
Los integrantes de los cabildos catedralicios poseían, a título particular e incluso la corporación como tal, tabernas, mesones y boticas en las que se ejercía manifiestamente el meretricio. Los investigadores Padilla González y Escobar Camacho, en su trabajo ya citado, exponen que el Cabildo catedralicio cordobés fue, durante toda la Baja Edad Media, dueño de los mesones de la Paja, y de la Alfalfa o Madona. Igualmente, reseñan que también personas relacionadas con la Corte real los Consejos municipales, así como ciertos individuos pudientes que, por su situación económica, incluidos artesanos, se lo podían permitir poseían en propiedad o arrendaban prostíbulos .
Lamentamos que los documentos hallados y consultados no nos hayan podido proporcionar la cantidad que los dueños de estos locales tenían que pagar por la explotación de los mismos, pero deducimos, que debería ser un montante bastante considerable para todos los que, de forma indirecta o indirecta, tenían en ellos una de las formas de su modus vivendi.
Ya hemos hablado de qué manera, tanto los alguaciles, como sus peones extorsionaban a estas mujeres, pues queda claramente reflejado en los documentos reales mencionados, cobrándoles indebidamente un real de plata cuando por la noche querían abandonar la mancebía. También hemos comentado los documentos reales en los que mandan al alguacil mayor de Córdoba, así como a su Concejo que no permitan que los alguaciles perciban esa injusta cantidad.
Suponemos que este Juan de Molina, del que ya hemos hablado, debió ser un personaje acaudalado y de cierta consideración entre los cordobeses de aquel tiempo y posiblemente pariente del que nos referirnos a continuación.
Hemos encontrado un documento en el que se relacionan todos los pleitos que Córdoba tiene pendientes en la Chancillería de Granada en el año 1527 ; entre ellos se halla uno por un asunto de mancebía, contra Alonso de Molina, que es el Contador Mayor de Córdoba, el cual, por ser un experto contable, es comisionado por el Regimiento municipal para negociar en la Corte el encabezamiento de las rentas de la ciudad .
Por todo lo expuesto no podemos pasar por alto el lucro directo que el Ayuntamiento cordobés obtenía de los dueños de estas boticas a través de los gravámenes que habían de pagar sus propietarios o explotadores, pero tampoco podemos obtener el prorrateo de lo abonado por cada una de las casas y el mesón de las que nos habla Alonso de Molina, ya que en el referido documento no se menciona. Ciertamente no tenemos instrumentos para hallarlo, pero entendemos que, al haber tantas casas y mesones en los que se practicaba la putería, los cobros de los Cabildos cordobeses, lo mismo el municipal que el catedralicio, por este concepto serían de elevada cantidad, lo que proporcionaría a ambos una saneada fuente de ingresos.
Finalizamos diciendo que directa o indirectamente todos los que regentan este tipo de negocio obtienen provecho económico de la deplorable situación en la que viven estas desafortunadas mujeres.
Conclusión
Según hemos visto en las fuentes documentales estudiadas, la regulación jurídica de la prostitución poseía una orientación económica que no esconde la redacción de los textos legales de la época. Esta dimensión patrimonial se traducía en una serie de controles reglamentados por el poder público, insertos en un entramado social y comercial en el que las prostitutas eran el elemento más débil. Este estado de marginación se hace especialmente patente al comprobar el alejamiento entre las abstractas previsiones jurídicas y su aplicación real lo que, amén de agravar la precariedad del colectivo de dichas mujeres, generaba unos desajustes en el sistema que obligaba a la constante actividad correctora de las autoridades mediante la cual también intentaban mantener la salud, el buen orden dentro de la sociedad, y que las meretrices no se confundiesen con aquellas que no practicaban tal profesión.
FUENTES Y SUCINTA BIBLIOGRAFÍA
FUENTES MANUSCRITAS
Archivo Histórico Municipal de Córdoba.
Actas Capitulares. Signatura L-36
Ordenanzas municipales. L-1905.
Sección: Fuero, privilegios, Acontecimientos reales y Docum. Miscelánea. Subsección: Mancebía. Serie: Disposiciones y expedientes.
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PEQUEÑO APÉNDICE DOCUMENTAL
Real Provisión de la Reina Dª Juana, hecha en Plasencia el 7-12-1515 dirigida al caballero corregidor de Córdoba para que los alguaciles mayores ni sus tenientes lleven los dineros que llevan a los almojarifes, a los factores ni a los arrendadores de las penas del vino de fuera ni a las mujeres de la mancebía.
Dª Juana por la graçia de Dios reina de Castilla e […] sepades que yo he sido informada que los alguaciles mayores que hasta ahora ha habido en esa dicha çibad e los que ahora son, han llevado e llevan de los mis almojarifes de la dicha çibad e de sus […] cien florines de oro por real que son obligados a se os dar porque les dan las llaves de las puertas de la dicha çibad e así mismo dice que han llevado e llevan en cada […] cuero de vino cinco cántaras e media de los arrendadores de las penas del vino de esa dicha çibad e un real de plata de cada mujer […] mancebía a quien dan licencia para que salga a dormir fuera de la casa de la mancebía e porque los dichos dineros son mal e injustamente llevados, los del mi Consejo […] que debía mandar dar esta mi carta de mandato expresamente de […] del dicho alguacil mayor […] de la dicha çibad por vos el dicho don Antonio de la Cueva e todos e otros alguaciles mayores […] por tiempo fueren en esa dicha çibad e a cada uno de ellos que de aquí adelante ellos ni alguno de ellos sean osados […] de pedir ni llevar por vía […] dichos florines a los dichos almotacenes ni el dicho vino de los dichos arrendadores de las dichas penas ni los dichos reales de las dichas mujeres de la manera […] fasta aquí diz que lo han pedido e llevado no […] ganar […] e costumbre en que […] que todo lo que llevaren lo paguen con la […] para la mi cámara e […] e mando a vos los dichos mis corregidores e jueces de la dicha çibad que no consintáis ni deis lugar que los dichos alguaciles mayores […] de ellos ni lleven las costas […] e cumpláis esta mi carta según e como en ella se contiene e […] ejecutéis e fagades ejecutar las penas en ella contenidas con los dichos alguaciles que en ellas vinieren e incurrieren e porque […] dicha sea público e notorio a ninguno de ellos […] mando que esta mi carta sea pregonada públicamente en esa dicha çibad en las plazas e mercados de esa por pregonero e ante escribano público e que después de pregonada sea puesta […] del Concejo merced e de diez mil maravedíes para la mi cámara. Dada en la çibad de Plasencia a siete días del mes de diciembre año del nascimiento de nuestro salvador Jesucristo de mil e quinientos e quince años.
Fondo: ARCHIVO MUNICIPAL HISTÓRICO DE CÓRDOBA
Sección: FUERO PRIVILEGIOS ACONTECIMIENTOS REALES Y DOCUM. MISCELANEA
Subsección: Mancebía
Serie: Disposiciones normativas y expedientes. Signatura: C 0016 004
Ident. Regist: 10.586
TRANSCRIPCIÓN
Real Provisión de Su Majestad y Señores del Concejo hecha en Toledo a 25 de Agosto de 1525 por la cual le manda al Caballero Corregidor de Córdoba administre justicia en la queja que se había dado por el dueño de la Mancebía sobre las vejaciones que los alguaciles hacían a las mujeres de ella.
D. Carlos por la graçia de Dios, Rey de Romanos y Emperador semper augusto, Dª Juana, su madre y el mismo D. Carlos por la misma gracia reyes de Castilla...etc. a vos el que es o fuere nuestro Corregidor o Juez de Residencia de la çibdad de Córdoba o a vuestro Alcalde en el dicho ofiçio salud et graçia, sepades que Juan Molina, guarniçionero, vecino de la dicha çibdad me hizo relación diçiendo que él tiene y posee trece casas y un mesón en la mancebía de esa dicha çibdad donde suelen e acostumbran estar mujeres públicas que ganan dineros e que los alguaciles e otras justicias de esa dicha çibdad llevan muchos cohechos a las dichas mujeres e les ponen muchas imposiciones especialmente que diz que cada vez que quieren salir de noche a dormir fuera llevan a cada una de ellas un real, a cuya cabsa diz que las dichas mujeres no quieren estar en las dichas casas e mesones e se van a vivir por mesones e bodegones e en otros lugares de que diz que le ha venido e viene mucho daño e pérdida porque las dichas mujeres diz que se ven obligadas a estar e vivir en las dichas sus casas según que hasta agora siempre se habían acostumbrado e porque diz que paga de tributo en cada año por razón de las tres casas e un mesón veinte e un mil maravedíes, por ende que nos suplicaba e pedía por merced que de aquí adelante los dichos alguaciles ni alguno de ellos no les puedan llevar ni llevasen los dichos cohechos ni achaques y que compeliesedes e apremiasedes a las dichas mujeres públicas que en la dicha çibdad estuviesen o a ella viniesen [...] dineros e que estuviesen e viviesen en las dichas casas e mesón suyos pues que estaban para ello habituadas y no consintiésedes que estuviesen por mesones ni tabernas e en ello proveyésemos como la nuestra merced fuese lo cual visto por los del nuestro Consejo fue acordado que debíamos mandar esta nuestra carta para vos en la dicha razón e nos hubímosla por bien porque vos mandamos que luego veáis lo suso dicho e llamadas e oídas las partes a quien atañe breve e sumariamente sin dar lugar al [...] dilaciones de malicia salvo solamente la verdad sabida hayáis e administréis çerca de ello a las partes breve y entero cumplimiento de justicia por [...] ayan e alcançan e por defecto de ella no reciban agravio de que tengan cabsa ni razón de nos más venir ni enviar a que falle sobre ello e los unos e los otros no fagades ni fagan ende al por alguna manera so pena de la nuestra merced e de diez mil maravedíes para la nuestra Cámara. Dada en la çibdad de Toledo a veinticinco días del mes de agosto del año de mil e quinientos e veinte e çinco años.
Fondo: ARCHIVO MUNICIPAL HISTÓRICO DE CÓRDOBA
Sección: FUERO PRIVILEGIOS ACONTECIMIENTOS REALES Y DOCUM. MISCELANEA
Subsección: Mancebía
Serie: Disposiciones normativas y expedientes. Signatura: C 0016 005. Ident. Regist.: 10. Ident. Regist: 10.586
Copia del documento original del Concejo y Corregidor de Córdoba, sobre atuendo prostitutas y otras cosas
TRANSCRIPCIÓN
Nos el Concejo e Corregidor de la muy noble e muy leal çibdad de Córdoba mandamos que porque es servido de su alteza e bien de esta çibdad que se pregone primeramente las cosas siguientes:
Que todas las mujeres el partido de esta çibdad que agora son o fueren no traigan oro ni plata ni mantillo cobijado por calles ni menos traigan seda fina desde el día de pascua del Espíritu Santo primero que viene en adelante, so pena que la mujer del partido que trajere alguna cosa de las suso dichas que las hayan pedido e que no de algunas que se las tuviere.
Item que todas las dichas mujeres del partido que están fuera de las dos puertas de la mancebía de esta çibdad que desde el dicho día de pascua del Espíritu Santo en adelante se metan e entren dentro de la dicha mancebía a estar e morar e no fuera, so pena de cada una cien azotes.
Item que la puerta e la mancebía que está al lado hacia la curtiduría que luego de allí de la dicha mancebía la cierren e esté cerrada e no se abra fasta tanto cuanto fuere la voluntad de la çibdad so pena de dos mil maravedíes para las casas del abasto que se quiere hacer.
Item que todos los segadores e trabajadores que se cogieren para ir a trabajar y recibieren el maravedí para ello y no fuesen a trabajar y se averiguare ser verdad que estén diez días en la cárcel.
Por lo que vos mandamos a todos e cada uno de vos que así lo hagáis e cumpláis so las penas de suso dichas, las cuales serán ejecutadas en vuestras personas e bienes e mando que sean pregonados porque venga a noticia de todos e ninguno de ello pueda pretender ignorancia e de ello nos le presentamos firmado del dicho señor corregidor e de los dichos omes buenos de los veinticuatro que vean como hazienda de Rodrigo de Mexía, escribano de Concejo que es fecho en la dicha çibdad de Córdoba a XVIII días del mes de mayo de mil e quinientos e quince años.
Rodrigo de Molina escribano público e […] escribano del Conçejo.
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